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Marco Werba, I fiori del male y Seguimi.

MARCO WERBA, COMPOSITOR DEL AÑO EN ITALIA.

El compositor Marco Werba, italiano nacido en Madrid en 1963 (en 1966 su familia se estableció en Roma), ha recibido el Premio Eccellenza del Coure al mérito artístico por el conjunto de sus composiciones del año 2016, entre las que cabe destacar “Fratelli di sangue” y la también inédita discográficamente “I fiori del male”, estupendo trabajo entre los múltiples y variados con que Werba ha afrontado su apretada agenda, en la que también han tenido cabida “Dead on time”, de Rish Mustaine, ambientada en la denominada “primavera árabe”, el documental “Islamophobia” o la miniserie de la televisión “The Mystery of Britannic”, proyectos todos ellos incluidos en un repleto calendario con el cual el compositor ha debido conjugar además alguna que otra “...

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Marc Vaillo, Secuestro.

SECUESTRO

A los diez años de la interesante “El Habitante Incierto”, Marc Vaillo vuelve a sumergirse en los claroscuros de la personalidad humana con esta partitura para “Secuestro” a través del personaje de Patricia de Lucas (Blanca Portillo), abogada de prestigio y sobreprotectora madre de Víctor (Marc Doménech), su hijo sordo (Marc, al igual que el personaje, también lo es en la vida real), que aparece al inicio del relato como la víctima de un rapto perpetrado a las puertas del colegio del crio y cuyo autor logra, en principio, salir bien parado pese a resultar identificado por el niño en una rueda de reconocimiento...

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Tadlow, Bernard Herrmann Obsesión.

FASCINACIÓN (OBSESSION, 1976)

Nuevamente coincidiendo con la salida al mercado del registro original a cargo de la discográfica “Music Box Records”, con un doble disco que incluye tanto la grabación del vinilo original como el score completo de Fascinación (Obsession, 1976), debida al gran Bernard Herrmann, “Tadlow” ha considerado presentar una regrabación propia con la habitual The City of Prague Philharmonic Orchestra and Chorus, en la que una vez más se vuelve a poner de manifiesto tanto la increíble fidelidad al original como la calidad de un sonido que resulta excepcional, pues en esta ocasión el sello comandado por James Fitzpatrick ofrece como novedad también un doble disco con el consiguiente compacto para su escucha en aparatos convencionales, grabado en estéreo ...

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Entrevista a Joan Valent.

 

Hola, Joan! Antes que nada, agradecerte la atención prestada. Con motivo del estreno de tus dos y más recientes trabajos, Mi gran noche y El rey de La Habana, para Álex de la Iglesia y Agustí Villaronga, respectivamente, hemos aprovechado la circunstancia para entrevistarte y escribir sobre esta última partitura, que ya te ha reportado alegrías como la de resultar vencedora en los Gaudí dentro del apartado de la mejor banda sonora. Editada, como todos tus últimos discos con partituras cinematográficas por el sello valenciano SAIMEL, al respecto, queríamos preguntarte:
En primer lugar, qué puedes contarnos acerca de tu formación musical y de tu aproximación al mundo del cine, ¿fue algo premeditado? Es decir, ¿en algún momento de tu aprendizaje musical te planteaste como opción profesional dedicarte al mundo del cine? ¿Cuáles eran, en un principio, tus intereses musicales?

Bueno, mi formación fue clásica, y al principio de mis estudios de composición no tenía ninguna intención de dedicarme al cine. De hecho, en esos momentos entre los estudiantes de composición el cine era considerado un arte menor al sinfónico. Eso cambió. Quiero decir que el que cambió fui yo al llegar a Los Ángeles para continuar con mis estudios. Allí tomé unas clases durante los cursos sobre música para cine, dado que esa enseñanza era algo casi incipiente en UCLA, y de algún modo ahí empezó todo. Luego, a mi regreso a España, conocí a Alberto Iglesias quien en esos años, a principios de los 90, era alguien que empezaba a despuntar con las películas que hizo con Julio Medem. Junto a Suso Saiz fueron los que de algún modo me iniciaron hasta que hice Mararia con Pedro Guerra. A partir de ahí el cine comenzó a ser una parte de mí, y actualmente mi vida creativa transita muy cómodamente entre la música de concierto y la de cine. De hecho, una se nutre de la otra.

¿Cómo se produce tu encuentro con Álex de la Iglesia? Parecía que había establecido una cierta relación con un compositor determinado desde hacía tiempo con buenos resultados. ¿Te contó qué le indujo a buscarte?

Fue culpa de producción. Por alguna razón que nunca quedó clara del todo, el productor de La Chispa de la vida no se entendió con Roque Baños y necesitaban un músico que actuara con la suficiente rapidez para llegar a las fechas previstas, por lo que Andrés Vicente Gómez propuso que Alex y yo nos conociéramos y que habláramos. Álex era reticente al encuentro. Se resistía, pero llegó un día caluroso de verano en el cual no le quedó otra que venir a casa, subir los cinco pisos andando y conocerme.
Al vernos nos reímos, nos reconocimos el uno a otro como muy parecidos. ¡De hecho la gente por la calle cree que somos hermanos cuando nos ven juntos! Y así empezamos. Nos entendimos rápidamente. Él se interesó más por mi mundo sinfónico que por los trabajos que ya había realizado para cine y de ese lenguaje, de ese quehacer, empezamos a trabajar. La complicidad que encontramos, tanto humana como creativa, es inmensa, y los entresijos para llevar la película por el camino que deseamos musicalmente es siempre un bonito viaje.

Tu relación con el director abarca ya cinco títulos, si contamos el episodio “The Fragment”, del film colectivo Words with Gods, y va viento en popa. ¿Cómo te sentiste cuando la Academia reconoció tu trabajo para Las brujas de Zugarramurdi, nominándolo al Goya? ¿Crees que es una cima en tu carrera musical o el impulso necesario inicial para gozar de una continuidad en la especialidad?

¡Fue genial! Sentí una gran emoción, sobre todo por la gente de mi entorno. Todo el mundo lo celebra y espera grandes cosas. De repente se centran en ti las esperanzas de quienes están alrededor y eso, en verdad, resulta agobiante, pues genera un cierto desasosiego. Después llega la gala y… ¡no te lo dan! ¡Pero si era favorito! Entonces se produce una gran decepción y pena, sobre todo por todos aquellos más allegados. Pero nada, a seguir. Un año más tarde me dieron el premio Fénix por esa película y me pude resarcir en cuanto a la vanidad. ¡Y es que los premios son bombones de vanidad! Más que propulsores de carrera, creo que lo que realmente te hace estar vigente y tener continuidad es el trabajo bien hecho, la buena relación con los directores y su obra, la humildad, la inquietud en aprender y crecer cada día como compositor.

Con Álex de la Iglesia has tocado diversos géneros, del drama La chispa de la vida al documental dramatizado sobre una figura mundial del “deporte rey”, como Messi, de Álex de la Iglesia. También Musarañas es un título reciente que añadir a tu trayectoria, además de tus trabajos con directores tan variopintos como Antonio Chavarrías (Dictado), Agustí Villaronga (Carta a Eva y la reciente El rey de La Habana) o el valenciano Sigfrid Monleón (La bicicleta y El cónsul de Sodoma). ¿Es difícil dar con las claves de cada proyecto cuando la variedad genérica es tan grande? ¿Cómo estableces tus parámetros de trabajo?

Los parámetros los establecen los directores. Cuando los músicos llegamos a una película, el señor con quien trabajamos, el director, normalmente hace unos tres o cuatro años que está con ese trabajo en su cabeza, desarrollando cada uno de los pasos necesarios para llegar a su rodaje y postproducción. Ellos tienen en sí mismo las claves de lo que tiene que ser tu trabajo. De hecho, es al hablar con el director de su proyecto cuando empiezas a definir cómo va a ser tu música: en sus palabras, en sus expresiones enfáticas del dolor, de la risa, de la pena, del amor, de la profundidad de sus personajes. Ahí es donde adivinas como será el pulso de la película, más que desde el guión o incluso más que en un primer fusionado de la obra. El director y sus formas despejan las claves de lo que será tu trabajo musical.

Respecto a los autores que citas, cada uno de ellos es diferente, al igual que su cine. Y eso es algo fantástico, pues entrar en colaboración con gente tan creativa y diligente no hace más que enriquecerme, a mí y a mi música. Lo de los géneros, depende, pues forma parte de la experiencia de ser cineasta. Es una de las más maravillosas, sobre todo si se comparte con actores, directores, fotógrafos, guionistas… Es la flexibilidad de encarar diferentes estilos con el máximo de dedicación. Es fantástico el reto, inmenso el trabajo y enorme la satisfacción cuando se consigue, porque es ahí donde reside la magia del cine, en ese viaje de permanente aprendizaje.

Al respecto de las ediciones discográficas, estás trabajando ahora mismo únicamente con SAIMEL. ¿Cómo ha sido tu relación con ellos? ¿Cómo entiendes la edición discográfica hoy en día? ¿Te parece algo definitorio en la trayectoria de un compositor de cine o es un acto de características heroicas, románticas incluso?

Bueno, estaba un poco decepcionado con los irregulares resultados discográficos de algunas producciones. Los productores ni siquiera se preocupaban por la edición de la música y nadie me llamaba para publicarlas. No parecía que hubiera mucho interés, dado que a los productores no les supone ningún beneficio y a las compañías discográficas… En fin, la cuestión es que un día, cansado de esa situación, busqué el teléfono de Juan Ángel en internet y le llamé, le dije quien era y si estaría interesado en publicar los discos de mis trabajos. Me contestó que estaría encantado, que le sorprendía que nadie me lo hubiera pedido antes o que esa parte de mi trabajo no estuviera atendida. Nos caímos bien y nos entendimos enseguida y ahora ya es una cuestión de lealtad y confianza. Y puesto que no es un gran negocio, sí es un legado, un pequeño patrimonio publicado al que pueden tener acceso muchas personas que se interesen por el trabajo de uno. Y el trabajo de uno no es romanticismo, es el resultado de mucho esfuerzo y dedicación. Por eso admiro y respeto mucho a las compañías que siguen con la producción y publicación de bandas sonoras.

En este sentido, ¿cómo contemplas el mundo del coleccionismo discográfico? ¿Por qué ha quedado inédito tu trabajo para La chispa de la vida? ¿Qué piensas, además, de los festivales de música de cine y de los premios?

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Joan Valent, El Rey de la Habana.

EL REY DE LA HABANA. JOAN VALENT

Flamante ganador del premio Gaudí a la mejor partitura del año 2015, este nuevo trabajo del mallorquín Joan Valent para el director Agustí Villaronga (ya habían colaborado juntos en Carta a Eva), quien ha proporcionado el premio en cuestión a sus dos últimos compositores (puesto que también lo recibió José Manuel Pagán por Pa negre, su anterior film), se inscribe dentro de una línea de trabajo ascendente en la que Valent no solo está colaborando con los directores más actuales de nuestro cine como Villaronga o Álex de la Iglesia, sino que está recibiendo un más que merecido reconocimiento en forma de premios (nominación al Goya por la espectacular Las brujas de Zugarramurdi y ahora la consecución del citado Gaudí) y también en ediciones d...

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