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Entrevista al compositor Óscar Martín Leanizbarrutia.

Dentro del panoráma musical de nuesytro país, nos encontramos con algunos jóvenes compositores que demuestran su talento con cada una de sus obras. Este el caso de Óscar Leanizbarrutia. Nacido en Palencia, comenzó su formación musical estudiando clarinete en el Conservatorio de Música de Palencia, después vendrían cuatro años de formación en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid, estudiando composición, electroacústica, contrapunto, orquestación, armonía contemporánea, dirección. Amplió su formación, cursando el máster en composición de música cinematográfica en la Universidad Alfonso X «El Sabio». También, ha realizado diferentes cursos especializados en dirección, composición, dirección de orquesta y ​música de cine con profesores de alto nivel. Desde 2013 trabaja como compositor para la productora Three Columns Entertainment, para la cual ha realizado trabajos de tipo documental, spot, trailers y tres películas estrenadas en sala premiadas internacionalmente (Poveda, Luz de Soledad y Red de Libertad). Otros proyectos como compositor de concierto, orquestador colaborador para el programa «Prodigios» de TVE y trabajos para diferentes empresas como la música para el catálogo con realidad aumentada de juguetes de Carrefour, o la música escrita para las distintas exposiciones de «Las Edades del Hombre» desde el año 2014.

Entre sus difernetes premios, encontramos el  «Best Musical Score» 2017 por POVEDA,  International Christian Film Festival, EE, «Silver Medal» soundtrack for film and television and composition/composer 2018 por RED DE LIBERTAD,  Global Music Awards, EE.UU.​

-¿Cómo empezaste en la composición para el cine?

Mis inicios se remontan a un curso de música de cine al que asistí en Xátiva, en 2012, impartido por Óscar Navarro. Ya vivía la vocación musical desde hacía años, y en concreto la de compositor de una manera muy presente, pero fue en ese curso, donde sentí que todo cobraba sentido, al ver las imágenes, el proceso de creación, la elaboración con las imágenes… me pareció fascinante, desde ese día tenía muy claro a qué quería dedicar mi carrera.

-¿De dónde te viene tu afición por la música?

Aunque ninguno de mis padres son músicos, sí que son muy melómanos, sobre todo mi padre. Antes de nacer ya me ponían música clásica, y de niño siempre viví una inclinación especial hacia ella. Tengo vídeos de muy pequeño en el que se me ve cómo disfruto con los sonidos, incluso “dirigiendo” a la mini cadena, por lo que me animaron a entrar en el conservatorio con 7 años. Desde entonces ha sido un no parar.

-En tu filmografía encontramos varias partituras escritas para películas de contenido religioso ¿Cómo llegaste a estos proyectos?

Yo empecé a trabajar con Pablo Moreno y su productora a finales de 2014, y desde entonces ha contado siempre conmigo para todos sus proyectos audiovisuales. En 2015 Goya Producciones encargó a Three Columns Entertainment (la productora de Pablo Moreno) la realización de «Poveda» y al poco tiempo «Luz de Soledad». Pablo no dudó, y generosamente, no se olvidó de incluirme en el equipo de los dos largos, algo de lo que le estaré eternamente agradecido… Después de haber realizado estos trabajos, Goya Producciones produjo su propio documental “Fátima, el último misterio” y decidieron generosamente contar conmigo también. Gracias al prestigio de estas producciones, Three Columns Entertainment pudo hacer frente a su última producción, «Red de Libertad». La verdad que con 29 años tenga cuatro largos a las espaldas, sea de la temática que sea, es algo de lo que no puedo quejarme, y es gracias a Pablo que he tenido estas oportunidades, de las que he podido aprender además muchísimo.

-Has creado una relación muy estrecha con el director Pablo Moreno ¿Qué destacarías de vuestro trabajo en conjunto?

Siempre bromeo con que somos una “pareja de hecho”, pero es que la relación que tenemos va mucho más allá de lo profesional. Desde nuestras primeras colaboraciones juntos, contamos con una confianza mutua, yo confío en sus propuestas, en sus ideas, y él confía en mi trabajo y en mi saber hacer. Creo que soy la envidia de algunos compañeros de profesión, ya que con Pablo es “fácil” trabajar, y digo “fácil” porque no es nada fácil su labor; él tiene muy claro qué quiere, pero sabe escuchar propuestas. Yo siempre le digo que es su película, su corto, su documental… pero luego deja que aporte, que de mi visión. Sabe dar unas guías, unas directrices, intenta con sus palabras explicarme qué tiene en su mente, me pone ejemplos musicales… y luego deja que mi hacer musical emerja. Generando este clima de confianza, es como consigue que quienes trabajamos con él nos dejemos la piel. Creo sinceramente, que es un ejemplo de líder, porque incluso cuando las cosas se ponen feas, él es el primero que trasnocha, que echa horas extras… Consigue que formes parte de esa construcción, de esa nueva creación.

-Una de tus bandas sonoras más avalada en cuanto a premios y críticas es “Red de libertad” ¿Cómo fue el proceso de creación de esta obra?

Red de Libertad fue el proyecto más ambicioso que he tenido con Pablo hasta la fecha. Se trata de un largometraje que, con muchos menos medios que cualquier otro largo nacional, consigue un resultado más que notable. El reto que tuvimos delante era afrontar el proyecto, siendo ingeniosos y organizados para sacar el mayor partido a cada minuto y euro que teníamos sobre la mesa. Respecto a la música, fue el largo que mejor he planificado musicalmente, ya que aunque los tiempos de entrega fueron muy ajustados, se respetaron en gran medida. Pude programar muy bien un visionado detallado con Pablo, organizar detalladamente los distintos bloques, motivos musicales, tiempos de composición y coordinar un pequeño equipo. Tuve la oportunidad de poder trabajar con Mad 4 Strgins, con los que grabé las partes de cuerda, que después fueron mezcladas con instrumentos de librerías.

 -“Fátima” es otra de tus partituras para film de contenido religioso, en este caso un documental. Aunque no pudiste utilizar una orquesta al uso, entiendo que por el bajo presupuesto de la cinta, sí que es verdad que el score contiene uno de tus leitmotivs más logrados y bonito ¿Estás de acuerdo en lo que comento, o por el contrario, te gustan más otros leitmotivs tuyos para otros films?

 Agradezco tu comentario… la verdad es que cada proyecto es único, y «Fátima» me dio la oportunidad de buscar una estética musical muy épica y al mismo tiempo emotiva. Tenía que ser una música que conmoviera al espectador, que lo emocionara, y al mismo tiempo lo impulsara, lo llenara de energía. Creo que a la vista del resultado, conseguí en gran parte mi objetivo, una música con tintes épicos, emotivos y transcendentales.

-Otra de tus facetas es la música que escribes para exposiciones, como la de “Las edades del hombre”. Háblanos sobre este proyecto, y como desarrollaste tu música ¿Hay diferencias entre escribir para el cine, y para estas exposiciones?

 Desde la edición de 2014 contamos con la confianza de la Fundación para la elaboración de sus audiovisuales, y en todos he tenido la suerte de poder aportar la música. Los audiovisuales han sido muy variados, y  he intentado siempre mejorar el resultado del año anterior. Fue gracias a este camino, que en la pasada edición, en Aguilar de Campoo (Palencia, mi tierra) surgió la oportunidad de participar de una manera más visible. La idea era crear además de la música para el audiovisual, una única para la exposición. Fue Gonzalo, secretario general de Las Edades, quien me propuso amablemente la idea. El concepto era muy sencillo, una música que ambientara, que no estorbara, y ayudara a centrar la atención en las obras expuestas. A este detalle, se me ocurrió la posibilidad de aprovechar esa música, y editarla en CD. De esta manera, concebí la música de la exposición como varias piezas, que llevaban a la reflexión sobre elementos de la naturaleza relacionados con la temática de ese año (Mons Dei). Se trata de una serie de piezas camerísticas, repetitivas, con unas dinámicas muy estables, para ayudar en la exposición a acompañar, y después, ser escuchadas tanto para meditación, oración o reflexión. Fue un proyecto muy bonito e interesante, y aún se puede adquirir en la tienda de la exposición, lleva el título de Música para Orar.

-No hace mucho que acabas de estrenar una opereta, “El ocaso de la Villa” ¿Qué tal la experiencia? ¿Veremos en el futuro alguna sinfonía u ópera escrita por Óscar Leanizbarrutia?

 Pues la verdad ha sido espectacular, estresante y muy enriquecedora. He querido concebirla desde un punto de vista distinto, y muy personal. A mi la ópera me encanta, pero siempre me parecía que las historias avanzaban poco por cantar demasiado, y al mismo tiempo, los recitativos se me hacían algo pesados… así que en esta obra, concebí en vez de una prima donna, una actriz principal, la cual interpreta, no recita, un texto, una historia. La interpretación de una buena actriz en el escenario (como en este caso, Laura Contreras)  puede trasladar al espectador  y elevarlo a otro universo. A ello, le sumamos una música continua, desde la obertura hasta la pieza final. Todo el texto, está sincronizado con la actriz. Sería un concepto casi cinematográfico de música incidental. Sólo encontramos piezas cantadas en los momentos artísticamente necesarios (en este caso, cantaba la fabulosa soprano Sonia Santoyo). Se trata de un concepto teórico interesante, pero de difícil ejecución. Tuve que hacer un trabajo muy intenso con la actriz, para componer la música respetando tiempos y duraciones, y al mismo tiempo, ella tuvo que hacer un esfuerzo para interpretar libremente, pero con ciertas restricciones, ya que había muchos puntos en los que la música funcionaba con la escena sincronizada. Debido al presupuesto que nos dieron, la música fue producida toda con librerías, aunque en un futuro espero poder llevar adelante la producción con una orquesta real.

-Dentro de la música para cine ¿Qué compositores te gustan más y por qué? Y en general ¿Qué compositores o músicas te gustan?

 La verdad me costaría mucho definirme por uno en concreto, ya que creo que cada uno ha aportado mucho a la historia de la música cinematográfica. Podría decir que Morricone con «The Mission», me fascinó (y sigue fascinando cada vez que la escucho) con esa melodía, con esas atmósferas, y de la misma manera Hans Zimmer con «Gladiator» fueron las primeras influencias que tuve en mi infancia. Después se sumaría Howard Shore con «El Señor de los Anillos», con sus armonías y el uso de la orquestación, y, no podía faltar, el maestro Williams. Según fui creciendo, fui descubriendo más y más (incluidos compositores nacionales); J. N. Howard, J. Powell, Bruce Broughton, Alan Silvestri, Max Steiner, Danny Elfman, J. Goldsmith, John Barry, Henry Mancini, Bernard Hermann, Riz Ortolani, Alberto Iglesias, Roque Baños, Fernando Velazquez… me costaría encontrar uno o varios compositores, ya que yo prefiero valorar la obra en sí misma.

-¿En qué estás trabajando en la actualidad? ¿Que proyectos tienes a la vista?

Pues en este momento me encuentro componiendo una obra para un amigo, que se estrenará en su recital fin de carrera en Vigo, el próximo junio. Por otro lado estoy realizando las orquestaciones de la opereta, para poder contar con la partitura escrita y editada, y parece ser que se acercan dos largometrajes, uno como orquestador y otro como compositor… aunque en este momento no se me permite desvelar más detalles.

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