0

Nino Rota- A Pleno Sol.

Imagen relacionada

En ocasiones escuchamos en pantalla unas músicas que nada tienen que ver con lo que acontece, o que rechinan con las imágenes que estamos viendo. Existen partituras dramáticas que se insertan a la perfección en comedias, un ejemplo de ello lo encontramos en Aterriza como puedas (1980) compuesta por Elmer Bernstein, o a la inversa, scores desenfadados y alegres, dentro de historias oscuras, cargadas de muertes. De estas segundas, un claro paradigma lo encontramos en la banda sonora que compusiera Nino Rota para la coproducción franco-italiana de 1960 A Pleno Sol. Película dirigida por René Clement, autor de obras cumbre dentro del séptimo arte como Los Felinos (1964) o ¿Arde París? (1966) por citar sólo dos títulos de sus selecta filmografía. Basada en la novela de Patricia Highsmith, años más tarde llevada de nuevo a la gran pantalla por Anthony Minghella, con el título de El Talento de Mr. Ripley (1999), cuenta con una adaptación guionizada por Paul Gégauff, y un reparto encabezado por Alain Delon, y donde también podemos ver a  Maurice Ronet y Billy Kearns como parteners del primero.

Resultado de imagen de nino rota años 60

Ripley (Delon) es enviado a Italia por la familia de un joven rico, para hacerlo traer a su hogar. Este disfruta derrochando la fortuna de su padre, y pasándolo en grande con su velero y su joven novia. Ripley se ve cautivado por esa vida que nunca ha llevado ni podrá llevar, hasta el punto de concebir lo que sea necesario, incluso matar, para hacerse pasar por su acaudalado amigo de viaje.

Lo que más llama la atención cuando se visualiza la cinta, es el contraste entre música e imagen. En un principio, cuando se presentan los personajes y la localización geográfica donde transcurre la historia, Italia, las tarantelas y otras alegres melodías escritas por Rota están justificadas. El score podría pecar de simple, incluso de ser, o estar compuesto de temas muy populares e instrumentación muy banal. Todavía se intensifica más el desasosiego entre música e imágenes cuando transcurren una serie de escenas donde Ripley asesina a dos personajes, o simplemente huye para no ser descubierto. En estas escenas, más bien se necesitaría, o al menos eso es lo habitual, unos cortes musicales tensiónales, u abruptos que hagan al espectador estar alerta y ser consecuentes con lo que Clément muestra en pantalla. Lejos de eso, la partitura de Rota resulta cada vez más jovial. En primera estancia, algunos la juzgarían como una mala música de cine, nada más lejos de la realidad. Lo que realmente realiza Rota es un ejercicio de ingenio, al compositor de El Padrino (1972), o de tantas partituras para salas de concierto, no le interesa para nada ningún otro personaje, ni quiere colorear el film con melodías lugareñas, su música se mete en el psique de Ripley, en la alocada mente de este personaje, la vida para él es de color de rosa, y todo lo que está haciendo, que causaría aversión a cualquier mortal en sus cávales, para él es visto como jolgorio y ganas de vivir bien, su actitud resultaría incluso infantiloide, pero realmente esas músicas  que incitan a la alegría y a las ganas vivir son las que el propio personaje podría estar escuchando, se podría decir que es una música que sale de su interior, y por eso Rota lo hace tan bien en este film. El contraste entre las escenas macabras, y en cómo Ripley, en su mente, las justifica, es soberbio, y deja al espectador-oyente sumido en un estado que un principio no entendería, pero que va descubriendo gracias al poder narrativo del score de Nino Rota.

Me gusta(1)No me gusta(0)

Deja un comentario

Puedes usar etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>