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John Addison, The Seven Per-Cent Solution- Elemental Doctor Freud.

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The Seven-Per-Cent Solution (1976).

Por Rick Mellis.

Dentro de las versiones que se han realizado en el cine sobre el personaje de Sherlock Holmes, creado por Sir Arthur Conan Doyle, nos encontramos con algunas especialmente raras, o al menos curiosas. Es el caso de The Seven-Per-Cent Solution, film de 1976 dirigido por Herbert Ross, que se basaba en la novela escrita por Nicholas Meyer, otrora también director de algunas cintas de ciencia ficción como Time After Time (1979), la cual contiene una sublime partitura musical del gran Miklós Rózsa. A Meyer se le ocurrió la idea de entrelazar una aventura del famoso detective con la ayuda del doctor Sigmun Freud. Watson acude en su ayuda, dada la fuerte adicción de Holmes a la cocaína y su obsesión por el respetable Profesor Moriarty, aquí interpretado por Sir Laurence Olivier. Esta premisa es la fuente de inspiración para crear  un nuevo caso del personaje de Conan Doyle, donde en un principio se le muestra vulnerable, pero que con la ayuda de los cuidados de Freud vuelve a ser quien era. Además del ya citado Olivier, Ross completa el reparto con una serie de actores de sobrada reputación, como Alan Arkin (Freud), Nicol Williamson (Holmes) o la curiosidad de ver a Robert Duvall como el Doctor Watson, o Vanessa Redgrave como la misteriosa mujer que origina las andanzas de los tres hombres.

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Para acompañar las imágenes, Ross echó mano del compositor inglés John Addison, un reputado autor en estas clases de cintas con tan marcado aire británico. Sin duda era el ideal, y lo demostró creando un score sinfónico a la altura del personaje o de los personajes, creados por Doyle y cómo no, del doctor Freud. Addison divide la partitura en una serie de temas que me dispongo a diseccionar.

En el film encontramos un tema principal destacado, que suena ya desde los créditos iníciales. Se trata de una música muy rítmica con inserciones de címbalo muy destacadas, que Addison usará a lo largo del metraje como tema de la acción, ya sea en las investigaciones o persecuciones que se suceden. El ejemplo más relevante lo podemos vislumbrar en las escenas finales de la persecución de los dos trenes, con un Addison trepidante.

Al ser el violín el instrumento predilecto de Holmes, el compositor le crea un tema que contiene solos de este, muy logrados, pero que no llega a desarrollar dada la importancia primordial de otros aspectos en el film.

El personaje de Freud tiene su propio tema, un motivo de vals, recurrente a la ascendencia austriaca del personaje, dotado de una orquestación exquisita, donde Addison recrea a la perfección este linaje musical.

Por último, dentro de los cortes más preponderantes, Addison compone un tema de amor para Holmes y el personaje de Redgrave, que se escucha por primera vez cuando la pareja se encuentra en extrañas circunstancias, y no termina de cuajarse hasta el final de la película, cuando ambos logran reencontrarse, y quizá comiencen un romance. La música es suave, elegante, con la cuerda como precursora del creciente amor.

La banda sonora se complementa con músicas que inciden en los movimientos de los personajes, y que tienen un cierto poso a las que ideara Charles Chaplin en sus películas, sobresaliendo un motivo que suena en varias ocasiones, ya sea comenzado por el clarinete, o secundado por la cuerda. Otras músicas inciden en el misterio de algunos pasajes, con violines y oboes como principal reclamo, donde también podemos escuchar pequeñas inserciones en la música de estilo árabe, dado la procedencia turca de la banda que opera en todo el asunto.

 

 

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