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John Williams, The Post.

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Conformismo versus Conformismo.

Por Rick Mellis.

La unión entre Steven Spielberg y John Williams abarca ya más de cuarenta años, aunque con algún que otro altibajo, la conjunción entre los dos ha sido majestuosa. Ahora nos llega a las pantallas la última película del Rey Midas de Hollywood, un thriller político interpretado por Meryl Streep y Tom Hanks. Sin duda la actuación de los dos resulta de lo mejor de un film irregular en ocasiones, sobre todo en en su primera parte. Aunque la brillantez de Spielberg ha quedado más que demostrada en varios de los mejores films que ha dado la historia del cine, en mi opinión, el acercamiento al cine político o que adquieren estas tramas de teje y manejes gubernamentales, no son su fuerte, ya quedó patente en El puente de los espías (2015), una cinta que adolece de los mismos problemas, es decir aburrida y no muy certera en su primera parte, y algo más movida en la segunda.

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En The Post, Steven realiza una obra muy cercana a los postulados creados por Alan J.Pakula en la maravillosa Todos los hombres del presidente (1976), pero él no es Pakula ni Sidney Lumet, para el que escribe los mejores directores políticos que ha dado Estados Unidos, por eso The Post, no mantiene la intriga ni es tan persuasiva como la obra maestra de Alan. Hay momentos donde casi calca escenas del film de 1976, sobre todo las que transcurren en el periódico, y más explícitamente cuando unos de los periodistas que trabajan para el personaje de Hanks acude al escondite del personaje que ha filtrado los papeles que comprometen al gobierno de la todopoderosa nación. En esta película, en concreto su primera parte, el personaje interpretado por Streep, mantiene un conformismo ante todo lo que la rodea que la mantiene maniatada, sintiéndose un cero a la izquierda, ese conformismo es extrapolado de igual forma a la partitura creada por John Williams.

El score se podría dividir en dos partes al igual que el film, la primera transcurre desde el comienzo hasta la intención del Whasington Post de publicar una noticia que los podría llevar a la cárcel por desacato. En este bloque solo escuchamos dos temas, el primero, de aspecto intrigante, acompaña al topo en su robo de los papeles comprometedores, y el segundo, un tema sin relevancia alguna en el devenir de la trama.

Todo cambia una vez se da luz verde a la publicación. La participación testimonial hasta ese instante del compositor se hace más activa, imprimiendo a la partitura un ritmo más agitado con la ejecución de unos cortes donde predominan motivos de cuerdas muy dinámicos, dado la tensión subyacente de la trama. Aunque este segundo bloque sea más interesante, el conformismo del neoyorkino es evidente, limitándose a crear como tema, llamémosle central, una variación de los acordes principales del film Atrápame si puedes (2002), y como final una serie de melodías que acompañan la resolución de los jueces, con ese aire patriótico donde los metales y el piano, que recuerdan a otras músicas del propio autor para Sleepers (1996), Nixon (1995) o JFK (1991), por citar algunos ejemplos, muestran que Williams, creando muy poco, sale del paso de este proyecto.

En definitiva, un film conformista, donde el resignación primigenia del personaje de Streep, parece ser que es adoptada por el compositor, creando una obra muy normalita, pero que al final no deja de ser un nuevo Williams con el que los aficionados se pueden recrear.

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