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Hans Zimmer, Blade Runner 2049.

 

Existen músicas que no están hechas para gustar, ni tan siquiera para ser entendidas. Normalmente, éstas ahuyentan al oyente que rápidamente las repudia. Podríamos nombrar cientos de obras de autores que utilizan o han utilizado la música atonal en sus discursos musicales, Nono, Takemitsu, Penderecki etc, etc. Pues bien algo similar está ocurriendo últimamente con el alemán Hans Zimmer y sus recientes bandas sonoras. Si ya con Dunkerke fue criticado hasta la saciedad, simplemente por realizar una de las músicas de cine mejor encajadas a las imágenes que acompañaba, no lo iba a ser menos por la esperada secuela de Blade Runner, Blade Runner 2049.

Como ya comenté en la reseña que escribí sobre Dunkerke, quien quiera escuchar música preciosista solo tiene que poner en su equipo de música la novena de Beethoven o por el ejemplo la Sinfonía del nuevo mundo de Dvorak, por otra parte auténticas maravillas. Pero señores, esto es música aplicada a las escenas, y tanto en la ya citada última película de Nolan, como en este score que nos ocupa, Zimmer ha realizado eso para que lo que se le contrató, música de cine.

El film, una secuela de la mítica Blade Runner (1982), producido por el propio Ridley Scott y dirigido por el canadiense Denis Villeneuve, resulta una esplendorosa cinta, sobre todo en lo visual (hay momentos en la que peca de ser demasiado lenta y termina por causar sensación de aburrimiento), que venía al pelo para que Hans Zimmer compusiera un score a veces atmosférico, sin alma, y otras cargado de tremenda fuerza narrativa y porque no decirlo, belleza.

La música de esta película, se diferencia de Dunkerke, aunque a muchos le parezca que no es así, en que en ocasiones es bella, melancólica, una música de otros mundos, futurista, incomprendida por algunos aficionados, pero inmensamente efectista.
Lo más sensato, y muchos lo han pensado, es que se hubiera llamado a Vangelis para recrear de nuevo este futuro en Los Ángeles, ¡pero como iba a aceptar estando ya algo mayor, y encima después de pasar por el suplicio de trabajar con Scott en la primera de las partes, y a continuación en 1492 La conquista del paraíso (1992)!

Villeneuve rápidamente echo mano de su compositor de confianza, un sobrevaloradísimo Jóhann Jóhannsson, que ya desde lejos intuíamos que esto no era para él. Y exactamente eso es lo que pasó, el director se dio cuenta, menos mal, que lo que pedía su película era otra clase de compositor, y al no poder contar con el griego, que mejor sustituto que Hanz Zimmer.

La partitura de Zimmer, que se hace acompañar de nuevo por Benjamin Wallfisch de manera anecdótica, porque es el alemán el que desde el comienzo hasta el final del film lo impregna de sus novedosos y eclécticos sonidos, resulta del todo adecuada para las imágenes que propone Villeneuve. Tanto Zimmer como el compositor, sabían desde un principio que la banda sonora tenía que evocar la música de Vangelis, y vaya si lo logran. Pero no es una copia de estilo, es un homenaje, que a la vez resultaba lo más idóneo, ya que el argumento seguía la historia de su predecesora. Zimmer dota a las imágenes de temas envolventes salidos de los sintetizadores. Introduce música atmosférica para relatar la frialdad del mundo futuro, tal como hizo Vangelis en la original, conteniendo abundantes toques de percusión sintetizada, a la par que dota de música más humanizada a los replicantes, incluso una especie de tema de amor para el personaje protagonista, interpretado por un soberbio Ryan Gosling y la actriz Ana de Armas. Una curiosa relación, de la que no hablaré mucho más por no descubrir nada a quien no haya visto el film.

Zimmer utiliza música desangelada, con predominio de los sintetizadores y unas voces casi fantasmagóricas, para retratar la maldad de Wallace y su empresa de fabricación de replicantes, una especie de Tyler, de connotaciones más malvadas interpretado por Jared Letto. La música es portentosa, y pone la piel de gallina, casi hasta puede parecer terrorífica.

El uso narrativo del score, también está presente a lo largo del metraje, destacando por ejemplo, el tema utilizado en la escena del orfanato, donde el personaje de Gosling descubre algo relacionado con su pasado. Una música atmosférica, misteriosa y narrativa a la vez, sin duda uno de los mejores momentos de la cinta, y también musicales.

El homenaje a Vangelis se hace evidente cuando hacia el final de la película se introduce una variación del tema “Tears of the rain”, que tiene mucho que ver con el argumento.

En resumen, Zimmer dota al film de una música modernista, futurista, que muchos aficionados no comprenden o no quieren comprender. Te hace deambular por este Los Ángeles del 2049, sumergiéndonos en mundos inimaginables para nuestro subconsciente, a la vez escribe música opresiva, la ya comentada dedicada a Wallace, y música atmosférica que nos acompañan en los paseos por el cielo de la ciudad junto al protagonista. La música más humanizada, curiosamente representa a los replicantes y sus sentimientos, casi se podría decir que son más humanos que los propios humanos. Un score muy bien realizado pese a la premura de tiempo, que sin duda va a dar que hablar como de costumbre en los últimos trabajos del alemán.

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2 comentarios a Hans Zimmer, Blade Runner 2049.

  • Oscar Borio  dice:

    Sé diferenciar muy bien música "independiente" de ambientación para una película. Ésta me dejó INDIFERENTE ... y, sí, como tirando a soporífera. ¡Ni "frío" me dejó!!

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  • Decorados para Cine  dice:

    Simplemente increíble el trabajo musical para esta película.
    Muy buen post, un saludo!

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