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Alejandro Román, Chamber Music.

“Chamber Music”, nuevo disco de Alejandro Román en Naxos con el Trío Arbós

Que un compositor español edite sus obras de concierto a día de hoy es muy complicado. Si lo consigue, y máxime lo logra con una reputada compañía discográfica como Naxos se puede sentir muy orgulloso. Eso es lo que le ha ocurrido a Alejandro Román, un compositor más que interesante que además de escribir música para el audiovisual, lo compagina con una producción de obras clásicas de gran calado. Siendo un hombre inquieto como es, Alejandro, ha realizado varios libros sobre música de cine, además de impartir clases de música a nivel académico.

Pues bien, este álbum que vamos a comentar, llamado Alejandro Román: Chamber Music, hace hincapié en varias composiciones compuestas para pequeñas formaciones instrumentales.

El CD comienza con Epojé, Op. 50 una obra para piano y chelo que consta de un solo movimiento de seis minutos de duración. Es el chelo quien se apodera de una melodía destacada de tono melancólico. El piano se introduce como acompañamiento de lo dictado por el primero.

Trois Tableaux Français, Op. 9d, es una composición más desarrollada que está formada por tres movimientos, con un total de catorce minutos. Está compuesta para violín, chelo y piano. Desde el primer movimiento, podemos vislumbrar la inspiración de Román en obras de Debussy, pero también de autores como Kodaly o Rózsa (sobre todo el Rózsa de concierto). El segundo movimiento es mucho más sosegado que su antecesor, destacando los suaves toques de piano, y el violín como dominadores de una pieza relajada. El tercero sin embargo es más rítmico, ya desde la introducción del piano, pasando por lo acelerado de lo que realiza el violín. Aquí el piano secunda durante algunos segundos lo expuesto por el violín y el chelo. La segunda parte del tema es más tranquila, dotando el compositor de solos de violín a lo Rózsa (en ocasiones de parecido con la música compuesta por el maestro para La Reina virgen, 1952).

Con Diégesis, Op. 52, Alejandro entra en la modernidad, siendo esta una composición mucho más abstracta y contemporánea, de estilo atonal. Consta de dos movimientos, y está compuesta como la anterior para un trío.

Zootropías, Op. 45, también para trío, contiene las melodías más interesantes de todo el disco, sin menospreciar las demás. Son seis movimientos con una duración total de veintitrés minutos, donde destacan los temas “Chacona” de aires modernistas y atonales, con referencias a John Corigliano. “Obstinación” contiene la melodía más bella, comenzada con un solo de chelo minimalista, al que se le va uniendo el piano. La música es preciosa, y a la vez de contrastada tristeza. A los dos primeros se le incorpora el violín, que realiza una melodía diferente de lo que van desarrollando, los otros dos instrumentos. Durante unos compases, chelo y violín se funden, dotando de más potencial a la melodía.

Homenaje a Bartok, Op. 10b, como su propio nombre indica es un recitativo de dos movimientos dedicado al compositor húngaro. Escrito para el trío, con la incorporación de un clarinete, la música adquiere por momentos los postulados de Bartok, siendo en ocasiones misteriosa y tenue.

Por último Nocturno, Op. 54, es una canción compuesta para la Mezzo-soprano Marta, Knörr a propuesta suya. Se acompaña de una viola y el piano.

Un álbum muy recomendable, en el que se agradece que Naxos se fije en estos jóvenes compositores y sus más que interesantes obras. Todos los temas están interpretados por Trío Arbós formado por Cecilia Bercovich, violín y viola, José Miguel Gómez, violonchelo y Juan Carlos Garvayo al piano. Justo Sanz toca el clarinete en Homenaje a Bartok.

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