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Elmer Bernstein, Cecil B. DeMille: American Epic.

James Fitzpatrick a través de su sello Tadlow, ha editado la última partitura que compuso el maestro Elmer Bernstein. Se trata del documental Cecil B. DeMille: American Epic, estrenado el mismo año de la muerte del compositor, 2004. Grabado en 2003, Bernstein se puso al frente de la The City Of Prague Philharmonic Orchestra, habitual en las grabaciones del sello Tadlow, realizando así la que sería su obra póstuma.

El film dirigido por Kevin Brownlow, cuenta con la participación de estrellas cinematográficas como Kenneth Branagh (narrador), Steven Spielberg o Martin Scorsese, y aborda la vida del legendario director de cine desde su introducción en la industria del cine, hasta su muerte en 1959.

Para Bernstein era un proyecto especial, no en vano uno de sus primeros trabajos para el cine, allá por el año 1956, fue para Cecil, hablamos lógicamente de la nueva versión de Los diez mandamientos. Es anecdótico que acabara su obra con un trabajo sobre DeMille.

Elmer compuso un tema principal que suena al principio de cada episodio, consta de dos, enfático y muy triunfalista, donde predomina las percusiones y metales grandilocuentes, y un motivo central, muy al estilo de Bernstein, ejecutado por las cuerdas.

Encontramos en el score otras músicas que hacen hincapié en un joven DeMille, con incursiones juguetonas y desenfadadas de los metales, clarinete o trompeta como claros exponentes.

Se podría decir que casi toda la banda sonora tiene un color muy movido, con el uso de toda la paleta orquestal por parte del maestro, así obtiene temas de estilo a los que compusiera para las películas del oeste.

La partitura también rezuma una vertiente más solemne con la que el compositor dignifica la vida y obra del genial artista, unas veces con solos de violines dramáticos y otras con la aparición del oboe como abanderado de unos cortes altamente llamativos. En ocasiones podemos escuchar algunas músicas que tienen un cierto parecido con Los diez mandamientos, en claro homenaje del compositor al director y su trabajo en conjunto.

En definitiva una banda sonora muy digna, que supuso la última que nos regalaría el maestro. Así que el disco editado por Tadlow es de compra obligada para el aficionado, aunque en su interior encuentre los típicos recursos compositivos de Elmer, no deja de ser un buen trabajo, tremendamente bien orquestado y ejecutado. La edición de Tadlow, como todas las que realiza Fitzpatrick, está muy bien cuidada, tanto en el libreto, como en los demás acabados. Incluye una suite de Los diez mandamientos de casi ocho minutos de duración dirigida por el propio productor.

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