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Dimitri Tiomkin, Duelo al sol.

Con la nueva grabación de Duelo al sol, con música compuesta por el ucraniano Dimitri Tiomkin, el productor británico James Fitzpatrick nos vuelve a introducir uno de los clásicos de la música de cine. Con su sello Tadlow Music, y la asociación con Prometheus Records del belga Luc Van de Ven, nos traen la grabación completa en dos discos de esta obra. Grabada, como todas las anteriores, con la The City of Prague Philharmonic Orchestra and Chorus bajo la dirección de Nic Raine, en esta nueva grabación se nota la mejoría que vienen mostrando en cada uno de los nuevos trabajos. Es una tarea ardua, complicada y muy cara, y por todo esto agradecemos al señor Fitzpatrick su determinación e ilusión incansables.

Dimitri Tiomkin musicalizó este western con toques románticos y dramáticos, dirigido por el maestro King Vidor. El guión corrió a cargo de Ben Hecht, David O. Selznick y Oliver HP Garrett sobre una novela escrita por Niven Busch. En el film además de la estupenda dirección de Vidor, destacan las interpretaciones de Jennifer Jones, Gregory Peck, Joseph Cotten, Lionel Barrymore, Walter Huston, Harry Carey o Charles Bickford. Todos y cada uno de ellos están sublimes, Vidor sabía sacar lo mejor de sí a cada intérprete.

Entre todos los elementos técnicos, destacaría dos en especial, que ayudan a la película por encima de cualquier otro. Uno es la fotografía en color a cargo de Lee Garmes, Harold Rosson y Ray Rennahan, y otro, por supuesto, la partitura original de Tiomkin.

Resulta paradójico que un compositor ucraniano revolucionara y fuera el principal baluarte del género del oeste, tan americano. Fue así, Dimitri se proclamó como el rey de los western, antes de la llegada de Bernstein o Morricone, con el permiso, claro está, de Alfred Newman. En este score en particular, además de crear un tema principal enfático y muy movido, con dominio de los metales, marca de la casa del maestro, compuso numerosos temas de acción, dinámicos y efervescentes creando una sensación de inquietud y movimiento continuo. Música para el lejano oeste, para sus vaqueros y paisajes ampulosos, persecuciones a caballos y peleas.

Como buen compositor que venía de la música clásica, Tiomkin escribe una serie de temas dominados sobre todo por una sección de cuerdas arrolladora, con frecuentes solos de violín, que sirven como contenido dramático a la historia trágica, que es la principal vertiente del film junto a la romántica. Estas músicas subrayan los enfados, las peleas, del padre con su hijo, Joseph Cotten y Lionel Barrymore, los dos hermanos, el padre y la madre, una maravillosa Lillian Gish, y sobre todo la relación amor-odio que desprende la pareja protagonista formada por Jennifer Jones y Gregory Peck.

Otra parte importante de la partitura, son los cortes más típicos del oeste, como “Stage Arrival/ The Buggy Ride”, donde el compositor recrea este ambiente típicamente americano, incluyendo melodías fáciles y simpáticas con la inclusión de sonidos que imitan el trote del caballo, o las músicas del saloon, que tanto frecuenta el personaje de Peck, y que en algunas ocasiones contiene un cierto aire de música india, en relación al personaje de Jones, recordamos que Peck la conoce en uno de estos salones.

Tiomkin introduce en el score la canción “Beautiful Dreamer” compuesta originariamente por Stephen Foster en 1862. El tema hace alusión a la madre, y sus ansias y sueños de que la familia viva unida y en paz. La podemos escuchar dispersa en diversos fragmentos de la partitura.

Me dejo para el final el tema de amor de la pareja protagonista. Sin duda y junto a todo lo demás, el broche final para una banda sonora maestra de un compositor que tuvo sus altos y sus bajos en Hollywood, pero que no se puede negar que fue uno de los grandes. El tema suena en diferentes ocasiones a lo largo de la cinta, haciendo referencia al amor y la atracción sexual y salvaje de los dos protagonistas. Lo podemos escuchar introducido por el clarinete o el oboe, al que sigue un motivo de cuerdas sensual y romántico a la par, tal como le había pedido Vidor. Una música que hiciera el amor, sin enseñar nada en pantalla, la música lo tenía que insinuar todo, y vaya si lo hizo, aunque le trajera más de un quebradero de cabeza a Tiomkin, por la insistencia en lo sexual del director. Este tema llega a su máxima expresión en la escena final del duelo, donde tras haberse acribillado a tiros y casi moribundos, se declaran el amor el uno hacia el otro. Una escena maestra, embellecida y mejorada todavía más si cabe, por el excelente discurso musical de Tiomkin, el amor y la sexualidad en estado puro.

Por todo ello, vuelvo a dar las gracias a James Fitpatrick y a todo su equipo por el trabajo, tanto de recuperación como de interpretación, ha sido sublime. Como he mencionado al principio la ejecución por parte de la orquesta, va siendo paulatinamente más precisa, llegando a altas cotas en esta regrabación.

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