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Jerry Goldsmith, Powder.

POWDER, pura energía

Por Joan Bosch Hugas.

(Powder)

Un extraño muchacho carente de pelo y pigmentación cutánea es hallado en el sótano de una granja al fallecer su abuelo. El rechazo provocado por su aspecto se verá incrementado al descubrirle unas facultades mentales superiores y una extraordinaria capacidad para atraer y controlar la energía. No obstante, ni tan siquiera el hostigamiento al que será sometido logrará alterar su natural bondad.

Una esperanzada fábula poética

Una de las mayores virtudes de la ciencia-ficción es la capacidad para, fingiendo un fantasioso distanciamiento, someter a debate las cuestiones más espinosas o denunciar las mayores iniquidades. Sin ningún disimulo y con una idea argumental de meritoria simplicidad, Víctor Salva defiende, con elegante convicción, la esperanza en un mundo mejor exponiendo las miserias de la condición humana como escollos superables. La intolerancia a la diversidad, los miedos y complejos que condicionan nuestra conducta y una discutible capacidad para la superación por la vía del conocimiento constituyen los verdaderos argumentos de una estimulante fábula poética maravillosamente musicalizada.

Vayan por delante los comentarios de Victor Salva, realizador de la película, referentes al compositor:

Todos sabemos ahora que rara vez hay más de unas pocas semanas para crear una partitura para cualquier película. Y si se piensa en todos los acontecimientos, tribulaciones, cambios de último minuto y demás gremlins que actúan contra el compositor no es ninguna broma. El milagro es que Jerry Goldsmith lo supere manteniendo un ritmo regular, incluso adelantándose. Y todavía escribe algunas de las mejores músicas que jamás haya oído.” (1)

En referencia a la partitura de Powder Salva manifestó su total devoción: “Increíblemente poderosa y hechizante, llena de maravillosos colores musicales que Jerry crea como nadie. Es incluso única considerando el conjunto de su obra para el género. Todo esto se debe a algo más que a la intrínseca comprensión de la película –que encontré impecable-. Deriva de algo más que de su calidad como artista. Deriva de su profundo amor a las películas”. (1)

Realmente, la capacidad de Goldsmith para implicar emotivamente al espectador con los acontecimientos descritos en pantalla valiéndose de poéticos argumentos melódicos consigue con la composición escrita para Powder una nueva evidencia de irrefutable efectividad. La bondad e inocencia que inspira el personaje principal se refrenda en el papel pautado con una lírica composición capaz de complementar la descripción proporcionándole un mágico halo de misterio y fascinación.

El tema principal, alrededor del cual se ordena toda la composición, es introducido por una enigmática pero apacible nebulosa electrónica de la cual aún desconocemos su motivación, la calidez del corno inglés avienta emociones con un motivo melódico sobre una base, etérea y frágil, de cuerdas, piano y flautas que serán la estructura básica en la que se organizan las mágicas atmósferas que envuelven los pasajes más fantásticos impregnándolos de conmovedores sentimientos de bonanza, cuya poderosa fuerza emotiva alcanza su cima con un apasionado reprís orquestal. Toda la secuencia del nacimiento de Powder, lamentablemente ausente de la edición discográfica, responde a dicha estrategia. La belleza del tema principal es particularmente manifiesta en el primer corte de la banda sonora comercializada, Theme from Powder, fragmento que en realidad se corresponde con la música escrita para los títulos de cierre.

La bondad omnipresente del motivo protagonístico actúa como virtuoso catalizador anímico que en manera alguna devalúa el esfuerzo creativo de una composición hábilmente sostenida por unas variaciones fundamentadas básicamente en los cambios instrumentales. En su integridad o fragmentariamente, la melodía principal será reiterada a lo largo de toda la composición como complemento ineludible a la personalidad del protagonista, bien sea interpretado a los arcos, la flauta o el corno inglés.

La tolerancia y benevolencia del poderoso Jeremy se ve enaltecida por su integridad y resistencia al acoso potenciado sin indulgencia también por una agresividad musical adoctrinada de composiciones previas como Alien o Atmosfera cero. Metales amenazantes en parte atenuados por la sordina, percusiones agresivas y cuerdas estridentes y disonantes configuran una aquelarre instrumental que en ningún momento consigue modificar su talante bondadoso.

La habitual participación electrónica, muy mesurada para la ocasión, colabora sutilmente en la consecución de una atmósfera fantástica y mágica acorde con las facultades paranormales del protagonista.

No resulta sencillo seleccionar fragmentos cuando la composición impregna toda historia como una conmovedora pátina emotiva imposible de sustraer. El poder mental de Jeremy, que espanta a quienes con el coinciden, la música impide que cause temor en el espectador y sea asumido como una facultad maravillosa. Adentrarse en la mente de un enfermo terminal con la consciencia ausente podría causar angustia y rechazo y, sin embargo, los sentimientos percibidos, influenciados por la composición musical son de mágica calma.

Asumiendo que pocas son las ocasiones en las que la música resulta imprescindible en una película, la escena final de la película puede considerarse un firme candidato a la distinción: al final, Jeremy llega al convencimiento que no hay lugar para él en nuestro estado existencial. Inicia una carrera a campo traviesa, extendidos los brazos en cruz ofreciendo su pecho desnudo a la energía que desgarra las nubes en zigzagueantes rayos de luz. Los rayos descargan en él su potencial fundiéndose ambos en una masa de luz y energía que se pierde en el firmamento. La aflicción por la pérdida invade la platea y la pantalla y es la música la que nos saca del engaño: Jeremy no ha fallecido. Hemos asistido a un mágico instante en el que el hombre pasa a una forma superior de existencia.

Powder, en definitiva, no es más que una sencilla y emotiva parábola de la humanidad, de sus odios, celotipias e intransigencias; un poético clamor disconforme con la repulsiva tara humana del racismo y una ilusionada esperanza en un mundo mejor.

Discografía

Como curiosidad ajena a la película, existe una edición discográfica de tema principal convertido en canción, No One Like You, interpretada por la vocalista Sarah Brightman en el álbum editado en 1997 que llega por título Timeless producido por East-West Records. El texto de debe a la pluma de David Zippel, letrista de Hercules y Mulan. A la británica la acompañan la London Symphony Orchestra y una formación coral. Las orquestaciones son completamente fieles al original y las adaptaciones corales eficaces y respetuosas.

(1) Comentarios entresacados del texto que acompaña al cedé De Hollywood Records HR-62038-2.

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2 comentarios a Jerry Goldsmith, Powder.

  • diego  dice:

    Fantástica partitura del maestro.Le había encantado participar en ella y se nota.Lamentablemente la pelicula se vio envuelta en un escandaloso suceso ocurrido al director en una de sus primeras realizaciones.Obviendo este lamentable caso estamos ante una película que con el tiempo va ganando enteros.Solo apuntar el extraordinario halo musical que envuelve toda la pelicula y que sin el todo lo que tiene el film de esperanzadora humanidad no seria la misma.La música de Goldsmith es su corazón.

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