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Vangelis, Kavafis.

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Constantino Kavafis, una de las grandes figuras literarias del Siglo XX, fue objeto de una revisión cinematográfica en 1996 a cargo del director griego Yannis Smaragdis. Kavafis fue uno de los poetas más laureados de principio de siglo, y revitalizó profundamente el triste panorama que por aquellas fechas asolaba las letras griegas. Como muchos de los grandes artistas, no tuvo la oportunidad de ver todos sus textos publicados en vida. Fue tras su muerte cuando su obra adquirió más importancia. Trabajó cómo periodista y funcionario para ganarse la vida. El film se basa pues, en la vida del genial poeta, y trata de que los espectadores conozcamos el alma, y los sentimientos del personaje.

Buena parte de ello se logra a través de la partitura original, en la que se hace hincapié en estos aspectos. Por supuesto la banda sonora original fue encargada a Vangelis. El griego creó un score influenciado por las raíces bizantinas que tanto le gustan al maestro. Escribió un leitmotiv para el personaje, que ahondaba en su ser más profundo, y en la genialidad de su escritura. El compositor funde de maravilla en este tema, ese carácter bizantino antes comentado, con toques intimistas y evocadores, creando un ambiente idílico y en ocasiones misterioso. Lo primero lo logra insertando el sonido del címbalo, un motivo precioso que escucharemos a lo largo de la película. Lo segundo se escenifica a través de los sonidos ambientales y envolventes de los sintetizadores. El gran acierto de Vangelis para esta banda sonora, fue el incluir el címbalo, sin duda le da un toque especial y casi místico a la composición.

Esencialmente es este leitmotiv asignado al poeta, el que vertebra la partitura. Es especialmente bello en escenas en las que podemos escuchar los versos del escritor  recitados con la música de Vangelis de fondo, momentos realmente únicos.

El maestro realiza otras músicas, llamémosles secundarias, como un vals de estilo vienes, para las fiestas a las que acude el protagonista, y otros más dramáticos y con una fuerza expresiva mayor, que son ejecutados en las escenas de las revueltas sociales que acontecen en las calles.

Aunque Kavafis era griego, su familia era originaria de Constantinopla, en la actualidad Estambul, por lo que el músico incide en una serie de temas, danzas de estilo turco, de sonoridades parecidas al tema que compusiera el propio Vangelis para el personaje de Taffey Lewis en Blade Runner. Estas tienen un doble propósito, el de ambientar las danzas que bailarinas interpretan en locales, y lo comentado en primera instancia sobre el origen turco de la familia del protagonista.

No solo la música dramática es utilizada para las escenas comentadas de las revueltas, Vangelis compone otros más intimistas, dedicados a los momentos más amargos del personaje. En estos, son los sintetizadores, un motivo de cuerdas, y por supuesto el címbalo, quienes toman protagonismo.

Cabe destacar un motivo bellísimo al piano, dentro del tema titulado en el disco “I’d like to speak of this memory”, que aunque corto, pronto es sustituido por música más dramática, resulta intenso e idílico, y se recupera su melodía de nuevo al final.

En definitiva, una obra en ocasiones bella y en la que predomina una importante carga melancólica muy apreciable.

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