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Oscar Martín Leaznibarrutia, Poveda.

CD Banda Sonora POVEDA

Título: Poveda

Director: Pablo Moreno

Música: Oscar Martín Leaznibarrutia

¡Llamadme loco!, si queréis… Algunos lo pensaran, otros lo escribirán, y los más osados lo dirán sin pelos en la lengua; pero por más que lo comenten, y a fe que lo harán, seguiré pensando de la misma manera. No soy un augur, ni mucho menos; tampoco consulto al oráculo, como hacían los seguidores de Apolo a los pies del monte Parnaso en la divina Delfos; ¡no!, nada más lejos de la realidad; solo soy un escuchador, de oreja curiosa y tímpano insatisfecho, que lleva varias décadas dedicado a la búsqueda de nuevos compositores. En esas estaba, surfeando con nocturnidad por la red, cuando apareció ante mí el desconocido y enigmático semblante de Oscar Martín Leaznibarrutia, nombre tan desconocido como sugerente que llamó mi atención. Siempre he pensado que las puertas abiertas hay que traspasarlas, máxima que he seguido con devoción durante esta cruzada en la que se ha convertido mi desordenada vida. No soy un augur, vuelvo a repetir, pero lo que sí tengo muy claro es que este inventor de melodías –en la búsqueda del leitmotiv esta su ideario-, alumno y maestro a partes iguales, ha seducido la mirada de este modesto inventor de palabras que ha traspasado esa puerta con la compañía de un lápiz y un papel. Algunos pensaran que mis palabras son exageradas… ¡no los miréis!; otros escribirán que todavía es pronto… ¡no los leáis!, y los más osados, aquellos que buscan a ciegas, dirán que me equivoco… ¡no los escuchéis! Si de algo estoy seguro es de que en la mente de este jovencísimo inventor de melodías está implícito el germen de algo muy grande.

Se cuenta que Arquímedes dijo sobre la palanca: “Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo”… cierto, pero mi mundo se mueve por otra palanca, la de la curiosidad, esa salvaje necesidad de buscar y conocer que me lleva a encontrar a personas como Oscar Martín Leaznibarrutia, músico, de estilizado trazo y diáfana escritura, que hace girar mi solitario mundo. Curiosidad -posada, camino y fonda- por conocer a un compositor que con tan solo 28 años ya ha escrito un par de largos: Poveda (2016) y Luz de soledad (2016), ejemplos de su interesante discurso narrativo. Curiosidad –palanca, punto y desarrollo- por saber cómo una misa –Hoy y siempre Señor, para orquesta y coro- podía ser tan ecléctica e irreverente… una misa moderna y joven. Curiosidad –sorpresa, encanto y frescura- por ver cómo se van a desarrollar los acontecimientos a partir de ahora. Curiosidad

Poveda, dirigida por Pablo Moreno y producida por Goya producciones, narra la historia del sacerdote pedro Poveda, fundador de la institución teresiana que luchó por la educación de los más desfavorecidos. Para esta sacrosanta producción el director ha contado con la sugerente voz de Leaznibarrutia, maestro de ceremonias que narra con un gran sentido de la escena –personajes, trama y escenario- los acontecimientos que giran en derredor de esta virtuosa figura eclesiástica. El músico inicia su discurso presentando el primer leitmotiv de la obra –Introducción-, una idea que encierra cierta épica en su homilía. Esta es una melódica exhortación que muestra la grandeza de un hombre que caminó por la senda de la verdad y la justicia, cualidades que Oscar atribuye musicalmente al protagonista. Con un cierto aire a Bacarisse –solo como anécdota-, Oscar levanta su sermón a través de esta melodía que irá transformando al protagonista a medida que se van sucediendo los acontecimientos. Esta primera idea contrasta con la bucólica y pueril tonada –cargada de buenas intenciones- que acompaña al sacerdote hasta la tierra del poeta yermo –Las cuevas/Segunda visita-, idea que refleja la inocencia y la pureza del mensaje evangélico. Es en este interesante juego de contrastes donde la esperanza y la tragedia van de la mano acompañando la emocionante predica de Leaznibarrutia. Ya sea a modo de canzona, de sol y tierra, o de pasodoble, con denominación de origen –El día grande-, la narración cobra identidad guiando los pasos de una historia marcada por el infortunio; tragedia que el músico lleva hasta sus últimas consecuencias con la emotiva escena de la despedida -¡Padre no se vaya!, quizá, uno de los momentos más logrados de toda la película. Dos ideas –las más definidas- que muestran el exquisito gusto del autor por personalizar y definir –sinónimo de leitmotiv- unas cualidades que detallan la santidad del padre Poveda.

Es muy probable que muy pronto veamos a Oscar Martín Leaznibarrutia formando parte de alguna producción de mayor alcance comercial, algo que sería bueno para la renovación de la música cinematográfica patria.

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2 comentarios a Oscar Martín Leaznibarrutia, Poveda.

  • Pablo Fernandez Barrio  dice:

    La B sonora tiene edición en Cd?

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  • Antonio Piñera García  dice:

    Si, se puede comprar en la página de la productora.

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