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Richard LaSalle, Twice-Told Tales.

Cuando Sidney Salkow dirigió en 1963 Un trío de terror, ya llevaba a sus espaldas casi 30 años tras las cámaras. En su filmografía encontramos películas de todos los géneros, pero a partir de los años 50 y después en los 60 y 70, se especializaría en western y también en varias cintas de terror de serie B, al igual que en la dirección de episodios para diferentes series de televisión. Entre las que dedicó al género terrorífico destacan las que realizó junto a Vincent Price, El último hombre la tierra (1964), o esta Un trío de terror (1963), basada en tres relatos de Nathaniel Hawthorne, autor de La letra escarlata.

Price era el protagonista absoluto en estas tres historias. El film contanba con su peculiar forma de actuar, una fotografía que ahondaba en colores muy vivos, decorados de cartón piedra muy al estilo de los que usaba Roger Corman en sus películas para la American International, en el que resaltaba los aspectos góticos.

En lo musical se contó con la partitura de un compositor que había comenzado su carrera en el cine a finales de los 50, Richard LaSalle. Ya tenía los 40 años cuando compuso su primera banda sonora, y es que durante los años 40 y 50 se había dedicado a tocar y dirigir la orquesta en hoteles de su tierra, Colorado. Concretamente nació en Louisville un 18 de enero de 1918. Durante esta primera etapa antes de dedicarse al cine, también compuso músicas para la emisora de radio local de Denver. La carrera de LaSalle, aunque prolífica no fue fructífera en éxitos, viéndose abocado a participar en episodios televisivos, sobre todo a partir de los años 70. Son recomendables sus scores para The Day Mars Invaded Earth (1963), en cuyo tema central, se le puede reconocer un cierto parecido al tema de los créditos principales de Vértigo (1959), compuesto por Bernard Herrmann. Ya en los años 70, compuso un excepcional score para The Swiss Family Robinson (1975). Falleció a la edad de 97 años, concretamente el 5 de abril de 2015.

La música para esta película que nos ocupa, comienza con un tema principal poderoso, donde LaSalle da más protagonismo a la cuerda, en un estilo muy apasionado, cercano a los postulados de Rózsa. De hecho, la melodía principal es bastante parecida a uno de los temas usados por Rózsa en la mítica Ben-Hur (1959). En la primera de las historias, además de introducir este tema central, que se escuchará al principio y final de cada episodio, el compositor aplica una banda sonora enigmática en ocasiones y de lirismo apasionado en otras, siempre con la cuerda como principal elemento. Con la utilización estridente de las cuerdas y el apoyo del arpa y el xilófono, crea este ambiente necesario para el desarrollo de la trama. El segundo tema, se podría decir que es un love theme, dedicado a la mujer fallecida de uno de los protagonistas. Se aprecia cuando en una de las escenas podemos vislumbrar la belleza de la mujer, que por extrañezas de la cripta donde está enterrada, se mantiene igual que el día de su muerte, 38 años atrás. Es una música, como digo, apasionada y de gran belleza, que resalta la historia de amor de los tres protagonistas, los celos de estos y la belleza y elegancia de la mujer, a veces pareciera que el compositor la trata con su música como si fuera una Femme Fatale de las películas de cine negro.

La segunda historia, sigue estos parámetros, se introduce de nuevo el tema central, y tras este, escuchamos un tema de amor, pero que a diferencia del primero es más sosegado y delicado, con solos de violín muy logrados. En este tema, LaSalle logra sus intenciones genialmente, utilizando una música elegante y embriagadora dedicada al personaje de la joven y bella hija de un doctor retirado, a través de una bonita melodía de cuerdas. Pero también atisbamos, a través de una música más enigmática, potenciada por la inclusión de toques de piano distorsionado y una flauta misteriosa, un tremendo secreto oculto tras la fachada de inocencia. Richard nos explica lo comentado a través de la utilización de estas dos músicas. Los metales son introducidos en diferentes escenas en las que el peligro es más explicito, junto a un oscurecimiento en la utilización de la cuerda.

Finalmente para la tercera y última historia ambientada en una antigua mansión de estilo gótico donde los fantasmas de dos familias enfrentadas deambulan por doquier, el autor norteamericano, incide más en los aspectos terroríficos en su composición, creando una música embaucadora, muy expresiva y donde se realza los aspectos góticos de la trama, todo ello aderezado con una orquestación sinfónica de altos vuelos, muy bien interpretada. Solo el personaje de la mujer de Price, una persona ajena a las dos familias, es agraciada con un tema más bello y pausado, donde las cuerdas son su principal aliado. Es una música de gran belleza, que servirá como tema de amor, este surgirá no hacia su marido, sino hacia el personaje de su rival. Destacar el uso de los metales, y el arpa, junto con las cuerdas sinuosas, chelos sobresaliendo, en las escenas en las que se escucha al fantasma, o creen oírlo.

Richard LaSalle, es otro de los compositores que habría que recuperar del olvido. Un autor de estilo muy apasionado, que manejaba la orquesta sinfónica de manera espectacular, pero que no llegó a tener la suerte de muchos de sus coetáneos. Se le podría acusar de que sus temas principales, tiene ciertas similitudes con los de otros grandes autores y películas, pero en su defensa hay que decir, que tanto los productores como los directores se lo pedían. Obviando esto, acercándose a la obra de este autor clásico, descubrirán melodías extraordinarias.

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