0

Marco Werba, I fiori del male y Seguimi.

MARCO WERBA, COMPOSITOR DEL AÑO EN ITALIA.

El compositor Marco Werba, italiano nacido en Madrid en 1963 (en 1966 su familia se estableció en Roma), ha recibido el Premio Eccellenza del Coure al mérito artístico por el conjunto de sus composiciones del año 2016, entre las que cabe destacar “Fratelli di sangue” y la también inédita discográficamente “I fiori del male”, estupendo trabajo entre los múltiples y variados con que Werba ha afrontado su apretada agenda, en la que también han tenido cabida “Dead on time”, de Rish Mustaine, ambientada en la denominada “primavera árabe”, el documental “Islamophobia” o la miniserie de la televisión “The Mystery of Britannic”, proyectos todos ellos incluidos en un repleto calendario con el cual el compositor ha debido conjugar además alguna que otra “clase maestra” en seminarios especializados (en el Conservatorio de Perugia, por ejemplo, acompañado de Pupi Avati como “maestro de ceremonias”). No es de extrañar, pues, este merecido reconocimiento ya que basta detenerse en la libre inspiración del poemario de Baudelaire que es “I fiori del male”, film dirigido por Claver Salizzato, o en el thriller dramático “Seguimi”, debido a Claudio Sestieri (en post-producción ahora mismo), para observar la gran calidad de sus composiciones y el sello personal imprimido por el compositor. Así, en el film de Salizzato las protagonistas son tres mujeres de distinta época y condición enfrentadas al conflicto entre el amor sacro y profano, interpretadas todas ellas por la ecléctica y deslumbrante Flora Vona, actriz, cantante y escritora que se hace cargo del papel de Veronica Franco, una poetisa y cortesana de la Venecia del Renacimiento que vivirá un romance con Enrique III de Francia; del de Margherite Gautier, “cocotte” del Ochocientos parisino, más conocida como la “Dama de las camelias”, personaje que inspirara a Dumas y Verdi; y, finalmente, del de Mata-Hari, la misteriosa y osada espía condenada a muerte durante la Primera Guerra Mundial.

Para ellas, Werba compone un tema central que adquirirá mayor densidad dramática dependiendo de la época y de las situaciones tensionales y vitales que las protagonistas experimenten, siempre acorde al contexto y la época referidas, para lo que se empleará tanto el solo de viola de gamba como el clavicordio, la guitarra o diversos duetos entre piano y violín, sin desdeñar formas scherzantes y trémolos de las cuerdas a fin de suscitar la tensión requerida en los momentos oportunos y según se sucedan los escenarios históricos. Es una partitura interesante, merecedora de una mejor y más amplia difusión, en la que destacan además de los instrumentos contextualizadores citados, el uso solista del piano, la flauta (de gran protagonismo) y el oboe, adicionados de puntuales y significativas aportaciones del coro, en el que se superponen las voces femeninas con las masculinas en un diálogo en el que las primeras llevan la voz cantante, acorde con los propósitos reivindicativos que pretende el film a partir del ejemplo de estas tres obstinadas mujeres, tratadas en una línea de continuidad siempre oscurecida a lo largo de la historia por una sociedad patriarcal y machista. Ello no implica que el compositor renuncie a las técnicas de composición contemporáneas, ni mucho menos, pues además del apoyo de los sintetizadores Werba emplea en determinados momentos el minimalismo como vehículo de expresión dramático.

Más original resulta, si cabe, la partitura de “Seguimi” (que como la anterior, de momento queda huérfana de edición digital), en la que el autor mezcla texturas occidentales con otras de características orientales a la hora de ilustrar este drama protagonizado por el triángulo que conforman los protagonistas, la joven nadadora olímpica Marta (Angelique Cavallari), el experimentado pintor Sebastian (Pier Giorgio Bellocchio), y su musa y amante, Haru (Maya Murofushi), una joven japonesa con la que Marta iniciará una relación durante su forzado exilio en una pequeña población tras sufrir un dramático accidente en la piscina en la que entrena, a efectos de recibir la terapia recomendada por su hermana (neurosicóloga) a la hora de tratar de desarrollar/recuperar unas así denominadas neuronas “espejo”. Werba se aplica en dedicar temas para cada uno de los personajes, desarrollados principalmente por el violoncello, nada menos que en manos de la virtuosa Tina Guo (colaboradora de Hans Zimmer en la trilogía del “Caballero Oscuro” de Christopher Nolan), la flauta (sobre todo para Haru) y la sección de cuerda de la “Bulgarian Symphony Orchestra”, que imprime un carácter tensional a partir, sobre todo, de algunos crescendos disonantes (de gran importancia en “La piscina”, cuando se produce el accidente; en “Il rasoio” –y su versión alternativa-: y en “Sebastian”, el tema dedicado al artista, que no obstante, participa del tema de Marta). También dispone de una canción, escrita en colaboración con S. Leonetti, e interpretada sensualmente por Valentina Cidda Maldesi, “A shade of sadness”, que establece la turbia y excitante atmósfera en la que se desenvuelve este triángulo. Le sigue en estos menesteres el fragmento “Il museo”, en el que la flauta semeja un insinuante susurro a la hora de exponer el tema central, pleno de connotaciones sugerentes.

Así, mientras los “Titoli di testa” resultan breves (no llegan ni al minuto de duración) y un tanto atmosféricos, la exposición del “Tema di Marta” se significa como todo lo contrario, pues el virtuosismo de Guo da forma al tema en cuestión a través del cello, con el piano, la cuerda y el arpa arropando su desarrollo. La flauta, en cambio, es la protagonista del “Tema di Haru”, delicado y sinuoso, que seguirá cobrando protagonismo en otros breves pero significativos pasajes como “I quadri di Haru”, y “Il libro di Haru”, en el que también intervendrá el cello, que lo hará también en solitario en “Il bacio di Haru”. Su reconversión en un plano más inquietante para “Lo stagno della morte”, así como su talante dramático en “La scomparsa di Haru”, dotan de versatilidad a una composición que en principio se antojaba como de una gran delicadeza y provista de gran capacidad de seducción. Este tema interactúa con el de Marta en fragmentos en los que se ve inmerso el personaje nuclear de “Sebastian”, como ocurre también en “La terrazza”, con otro dramático solo de cello de manos de Guo. Mayor dinamismo cobrará la interpretación de la cellista en “La corsa di Sebastian”, en la que tras un efectivo empleo del silencio, Werba volverá a introducir el tema de Haru a través primero de la flauta, y tras un nuevo silencio, al cello, para finalizar con un nuevo scherzo de connotaciones trágicas. “Il funerale”, es un pasaje resolutivo un tanto breve que antecede a los “Titoli di coda”, en los que, como suele ser habitual, el compositor agrupa los temas para exponerlos en forma de suite. Una versión más extensa de la canción citada cierra y completa una partitura que destaca por una profunda introspección sicológica y emocional de los personajes, así como por su expresiva capacidad de transmitir y sugerir por sí misma toda una gama de sensaciones de alto voltaje subliminal que revelan a un autor muy experimentado, pero falto de un mayor reconocimiento que afortunadamente ya empieza a recibir.

Frederic Torres.

Me gusta(3)No me gusta(0)

Deja un comentario

Puedes usar etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>