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Bernard Herrmann Sinfonía No.1

Es de sobra conocido por el aficionado a la música de cine, que la gran pasión de Bernard Herrmann era dedicarse por completo a la música de concierto, ya fuera en la dirección de orquesta o en la composición. Hitchcock sabiendo esto, tuvo un gesto honroso hacia la figura del compositor al dejarle dirigir a la London Symphony Orchestra en la escena cumbre de El hombre que sabía demasiado (1956), remake del film de mismo título dirigido por el propio Alfred en 1934. Herrmann aparece imponente con su batuta interpretando la cantata  Storm Clouds del australiano Arthur Benjamin, escena filmada en el Royal Albert Hall.

En su primera época, Herrmann compuso algunas obras para las salas de concierto como la Sinfonía No. 1. El autor comenzó con la puesta en marcha de esta pieza en 1940, terminándola el 29 de marzo de 1941, aunque Herrmann revisó la obra en 1973. Su estrenó se produjo el 27 de julio de 1941 en el CBS Radio Theatre dirigiendo el compositor a la CBS Symphony Orchestra.

La obra se divide en cuatro movimientos, “Maestoso: Allegro pesante”, “Scherzo”, “Andante sostenuto” y “Rondo: Epilogue à la procesional”.

El primero tiene una duración de trece minutos y es introducido por un motivo de metales, al que prosigue un enérgico fraseado de cuerdas y metales al más puro estilo Herrmann. Tras un golpe de percusión, la música se suaviza, dando el autor presencia a unos acordes más sosegados en las cuerdas, secundado con el mismo ritmo por los vientos, teniendo el oboe y el clarinete un papel destacado durante algunos minutos. De nuevo se cambia el ritmo de la composición con golpes de percusión grandilocuentes, comenzando acto seguido un tema mucho más melódico y bonito, anticipado por un solo de violín, al que se le van incorporando las cuerdas y las diferentes secciones orquestales en un crescendo musical maravilloso.

El segundo movimiento, “Scherzo”, tiene una duración de unos seis minutos y es comenzado por la percusión a la que se le va uniendo los metales, vientos y cuerdas. Como su propio nombre indica se trata de un scherzo, de parecido razonable con algunas de las composiciones del maestro para el film de Orson Welles The Magnificent Ambersons, realizada un año más tarde. Las cuerdas van replicando virtuosamente, lo expuesto por los metales y vientos, siendo sobresaliente el empleo de la percusión.

“Andante sostenuto” es una pieza deliciosa, donde durante sus ocho minutos, Herrmann da rienda suelta a su faceta más romántica. La cuerda se desliza suavemente, acariciando nuestros oídos, del mismo modo que los solos de oboe. Esta música romántica solo es interrumpida por las contestaciones altivas de la percusión y los metales, los cuales obtienen su particular solo. Este es un movimiento en el que también impera el dramatismo, sobre todo en lo ejecutado por la cuerda en una segunda parte de la composición.

“Rondo: Epilogue à la procesional” es filtrado en primera instancia por los metales, el ritmo es poderoso y muy dinámico mezclando el compositor a la perfección todos los elementos de la orquesta. Es un final apoteósico para una sinfonía magistral. En esta última pieza destacan sobre todo el uso de los metales y los vientos, en una primera parte, para ser las cuerdas y los vientos los que se hagan cargo de la parte central mucho más pausada, clarinetes y oboes repartiéndose el fraseado interior. Después de este interludio céntrico, se recupera lo ejercido en la primera parte.

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