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Vangelis Rosetta.


 

En el año 2004 la Agencia Espacial Europea lanzó una sonda cuya misión era orbitar alrededor del cometa 67P/Churiumov-Guerasimenko. Rosetta fue el nombre elegido por los responsables de la misma, un nombre egipcio asignado a la famosa piedra. Tras varios intentos de poder aterrizar en el cometa, definitivamente en 2015 se mandó un módulo de aterrizaje llamado Philae, nombre de una antigua ciudad egipcia, que consiguió la tarea. Philae tiene como objetivo analizar y estudiar el cometa en cuestión.
Usando como inspiración la misión espacial, y sabiendo del gusto de Vangelis por todo lo referente al mundo exterior, no era de extrañar que aprovechando los tres temas que había realizado con anterioridad, estos son “Arrival”, “Philae’s Journey” y “Rosetta’s Waltz”, dedicados a la misión, construyera un nuevo disco de estudio en 2016.

Es “Arrival”, aquí también titulado “Origins” el encargado de comenzar este viaje espacial. Vangelis imprime un toque solemne, que podemos apreciar a través de una introducción donde sobre un motivo lineal de sintetizador y la imitación del sonido del viento, el griego ejecuta un tema majestuoso y poderoso en el que incluso se puede escuchar imitaciones de metales a modo de fanfarria. El poderío ambiental de la pieza es magistral.

Tras “Arrival” la música se relaja con “Starstuff”, donde volvemos a escuchar el sonido apacible del viento, junto al incesante acompañamiento de los sonidos sintéticos, tan característicos en el maestro, que imitan las campanillas, pero que suenan casi acristaladas. Este corte destaca por la ambigüedad de su música, la melodía principal es muy bella, casi recuerda a algunos de los temas compuestos para Blade Runner (1982), es igual de poética.

“Infinitude” sigue el tono general de los dos temas anteriores, teniendo aquí más presencia los teclados, que ejecutan una melodía elegíaca cargada de misticismo y misterio a la vez. Justo por detrás de los teclados, Vangelis introduce un casi inaudible motivo coral masculino, que acompaña a los teclados prácticamente en la totalidad del corte.

En “Exo Genesis” es de nuevo el teclado quien domina la composición de principio a fin, realizando un motivo atonal, al que sigue de cerca ese ambiente estratosférico que imprime el compositor, con sonidos de campanillas y otros más graves que sirven como voz, para retratar lo desconocido y enigmático del Universo.

“Celestial” es una delicia de tema, en el que podemos escuchar un leve y apacible sonido de teclado, al que acompaña un motivo minimalista de sintetizador de fondo, es el tema más corto de todo el disco.

Se recupera el leitmotiv principal escuchado en “Arrival”, sobre todo lo majestuoso de su introducción, en “Albedo 0.06”, este motivo se intercala sobre un sonido repetitivo de los sintetizadores, y se incluye dentro de una ambientación crepuscular que nos hace retraernos a otros espacios. Vangelis es un maestro en estos menesteres.

“Sunlight” incide con su bonita y enigmática música en los misterios del universo, coloreando al igual que hace el sol, nuestras vidas. La poesía adyacente en este tema es apoyada en unos sonidos magistrales de los sintetizadores, fundiéndose a la perfección con las campanillas, ya he comentado que se trata de una imitación, y el crepuscular sonido del viento.

Sin duda alguna que el tema más lírico de todo el disco es el que le da nombre, una composición de melodía casi barroca, en un estilo ya observado en otras composiciones del maestro. La música es bellísima, el leitmotiv principal se repite durante todo el minutaje. La tonada principal es llevada por una imitación sintetizada, que a mí me encanta, del arpa, aunque hacia el final es sustituido brevemente por otro sonido imitado, esta vez a modo de trompeta. En este tema se puede apreciar la vertiente más lírica del autor, en la que convive un estilo barroco, como ya he comentado, con el propiamente bizantino utilizado por Vangelis en infinidad de composiciones. De hecho como en alguna ocasión el propio músico ha comentado, desde que comenzó en esto de la música, su intención era innovar, experimentar y a la vez recrear un estilo bizantino en su música.

El leitmotiv central de la obra se recupera, como era de esperar para enfatizar el aterrizaje del modulo en el cometa, así que en “Philae’s Descent”, Vangelis ofrece majestuosidad y grandeza en su música. Es el corte más dinámico y tensional de todos, y aunque se inserte el leitmotiv principal, es un motivo rítmico de sintetizador acompañado de percusión, el principal sustento.
Una vez lograda la hazaña el músico lo festeja con “Mission Accomplie (Rosetta’s Waltzs)”, sin lugar a dudas el tema más alegre del álbum, interpretado a modo de Waltz.

“Perihelion” es otra composición más movida, y grave en su concepción musical, sobre todo en su espectacular comienzo, para de repente calmarse y ser una melodía relajada, pero cargada de misterio. Tras este receso, de nuevo el rítmico motivo de sintetizador, conjugando con fuertes golpes percusivos, recupera las riendas, manteniéndose activo, hasta que con un elegante motivo de piano Vangelis lo suaviza y sustituye hasta el final de la pieza.

El compositor se muestra reflexivo y místico en “Elegy”, donde los sintetizadores realizan una música plana y suave de sonido envolvente que apacigua nuestras almas, con su elegíaco sonido.

El álbum se cierra con “Return To The Void”, un corte repleto de sonidos espaciales, en un querer mostrarnos el sonido de la nada, del majestuoso y gran Universo. Es un intento del autor por comunicarnos, que aunque lo realizado por la sonda Rosetta es un gran avance para conocer mejor el espacio exterior, al hombre le queda mucho para descifrar los enigmas que esconde, si es que alguna vez se logra.

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