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Tadlow Music, The Blue Max, Jerry Goldsmith.

LAS ÁGUILAS AZULES (THE BLUE MAX, 1966)

El sello discográfico Tadlow, distinguido desde hace años por su importante actividad de actualización de grandes clásicos de la historia del cine (Lawrence de ArabiaÉxodoEl Cid) a través de la regrabación de los mismos con la especializada “The City of Prague Philharmonic Orchestra and Chorus”,  bajo la experta batuta de Nic Raine, acomete en esta ocasión en un magnífico disco doble diversas obras debidas a la experta mano de Jerry Goldsmith bajo el denominador común del tema bélico, nucleadas en torno a Las Águilas Azules (The Blue Max, 1966), cuya partitura se presenta en su integridad a pesar de haberse reeditado recientemente la grabación original a través de los sellos Intrada, en edición expandida, y de La La-Land, en edición doble en la que figura el registro original comercializado en vinilo en el primer disco, y el score completo en el segundo, con bonus de corte diegético.

James Fitzpatrick, principal artífice Tadlow, explica en el cuadernillo del disco que su intención era celebrar el cincuentenario de la aparición del film y de la gran partitura de Goldsmith, y que para completar la oferta discográfica pensó en añadir otro par de títulos fundamentales en el género bélico del compositor californiano en forma de suites tales como MacArthur, el General Rebelde (MacArthur, 1977) y Patton (Patton, 1970), a las que posteriormente también quiso adicionar Nido de Águilas (A Gathering of Eagles, 1963). Como el disco resultaba un tanto excesivo en minutaje, pensó en reunir más material, como una suite de El Yang-Tsé en llamas (The Sand Pebbles, 1966), compuesta por seis temas, así como unas cuantas más dedicadas a la temática, como Inchon (Inchon, 1980), Tora, Tora, Tora! (Tora, Tora, Tora!, 1971) y La Sombra del Zar Amarillo (The Chairman,1969) con la idea de conformar un álbum doble.

A pesar de todo este material, seguía sobrando algo de espacio en el segundo disco, por lo que se decidió finalmente incluir una suite de La Momia (The Mummy, 1999), de unos poco más de quince minutos de duración, y otra suite de concierto del título final de la trilogía satánica por excelencia, La Profecía, la titulada El Final de Damien (The Final Conflict, 1981), que la discográfica tenía disponible, con lo que el aspecto final del disco se asemeja más a un recopilatorio de la obra del compositor que no a uno de características temáticas, consecuencia de seguir la máxima aquella que reza que “más vale que sobre, que no que falte”. El caso es que, como en el resto de ediciones a las que Tadlow tiene acostumbrado al aficionado, este doble disco se convierte en una pieza sumamente apetecible por la habitual calidad de la grabación (“A 24BIT 96kHz recording”), que permite escuchar en todo su esplendor a los 58 músicos que conformar la cuerda de la orquesta, pero también la sección de maderas compuesta por 2 flautas, flautín, 2 oboes, 2 clarinetes, el cuerno inglés, el clarinete bajo, 2 fagots y un contrafagot; la de metal, con sus respectivas 6 trompas, 4 trompetas, 3 trombones y tuba,  además de las dos harpas, el piano, la celesta y los 6 percusionistas que integran el total de la formación. Una grabación sumamente cuidada y pensada para el disfrute doméstico capaz de homenajear y al mismo tiempo captar la atención de los nuevos como más experimentados aficionados.

Y es que la partitura de Las Águilas Azules no es para menos tal y como se puede apreciar desde el mismo “Main Title”, un poderoso tema iniciado con ligereza gracias a las flautas, que con la entrada de la cuerda (imprescindible en el modus operandi del maestro californiano) gana cuerpo hasta alcanzar la amplitud orquestal al participar los metales. Una obertura que remite a los horizontes sin límite del cielo terrestre, a pesar de estar surcado por bajeles de guerra empleados durante el novedoso enfrentamiento que propició el empleo de esta nueva tecnología aérea en la Primera Guerra Mundial. De esas batallas son buen reflejo dos de las piezas más potentes de la grabación: “The Attack” y “Retreat”, ambos bloques superiores a los seis minutos de duración y con un despliegue orquestal realmente contundente, en especial en aquello que atañe a la percusión, a la que se unen los contrabajos y las notas graves del piano en el segundo de los fragmentos citados a la hora de elaborar una base sobre la que montar un imponente crescendo de connotaciones casi morriconianas. También destaca, por la tensión que suscita, el fragmento titulado “The Bridge”, basado en el ostinato de las cuerdas y que años más tarde recuperará David Shire para aquellas secuencias de mayor impacto tensional de su partitura para El Hinderburg (The Hindenburg, 1975).

En el otro lado del espectro de la composición, se puede encontrar un “Love Theme” expuesto en la cuerda para el atisbo de encuentro amoroso entre el protagonista, el teniente Bruno Stachel (George Peppard), y la condesa Kaeti von Klugermann (Ursula Andress). Pero sobre todo sorprende el solo de violín y el formato de vals (al más puro estilo vienés de Johann Strauss) con que Goldsmith retoma el tema principal a la hora de exponerlo en “A Small Favour/A Lonely Hero” y “Nothing Needed/Kaeti Has a Plan”, opción que se antoja como las más adecuada para los giros conspirativos que la trama argumental adquiere. Un excepcional trabajo en el que el compositor no escatima algunos efectos de sonido (el empleo de la serpentina) con los que acercar esos horizontes celestes que en “The Balloon/First Blood/First Victory”, adquieren su plena carta de naturaleza. Goldsmith cumplió con creces un encargo que a la postre le supuso una de sus primeras y bien merecidas nominaciones al Oscar. Una partitura para disfrutar que, ya ha quedado dicho, viene acompañada de abundante material regrabado con una calidad de sonido excepcional. Marca y garantía de la casa.

Frederic Torres

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3 comentarios a Tadlow Music, The Blue Max, Jerry Goldsmith.

  • Diego  dice:

    No fue nominado por esta joya,aunque indudablemente deberia de haberlo estado.Una gran omision.

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  • Antonio Piñera García  dice:

    La verdad es que hace muchos años que no me suelo fijar en los Oscar, si te das cuenta casi siempre nominan a las músicas de las películas que llevan más nominaciones, sin importar que tenga calidad o no. No se premia a las mejores partituras del año, es todo politiqueo.

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  • Diego  dice:

    Exacto los Oscars son cuasi una estafa y el mejor ejemplo(de echo es el mayor,el que mas ponen)es Jerry Goldsmith con un solo Oscar,increible.Fijate en su larga lista de sus nominaciones(17)y veras que en la inmensa mayoria(por no decir todos)su partitura era la mejor con diferencia.¿Ejemplos?.1970 el año de una obra maestra "Patton",¿a quien se lo dieron?,a "Love story",una partitura sobrevalorarisima con el aliciente unico de tener un tema principal famoso(aunque bastante empalagoso).En el 78 gano el Oscar Giorgio Moroder por "El expreso de medianoche",el mismo año de una de las muchas joyas del maestro,"Los niños del Brasi!",increible no?.Otra 1983,el año de uno de sus hits,"Under fire",una de las mejores bso de la historia,¿el Oscar?,Bill conti por "Elegidos para la gloria",una partitura que a pesar de tener una calidad estimable ni se acercaba a la obra de Goldsmith.

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