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James Horner, Collage.

La verdad es que escuchando la última pieza que escribió James Horner antes de su fatídica muerte, uno se da cuenta del grandísimo compositor que fue en vida, y de lo mucho que transmite su música al alma humana. Es una lástima que nunca más podamos disfrutar de estas nuevas composiciones. Tras no prodigarse casi nada, desde su primera pieza de concierto allá por los años setenta, Horner en los últimos días de su vida se vio tentado a componer para las salas de concierto. Así, que de estas nuevas experiencias o necesidades del maestro, nacieron piezas como el concierto para violín y chelo, Pas de Deux, o esta su última obra, una composición para cuatro trompas y orquesta titulada Collage. Desde el primer segundo de esta pieza, el oyente se verá absorbido casi irremediablemente por la calidad de la música y por el trasfondo sentimental que inunda cada nota. Se trata de un encargo de la Houston Symphony y la International Horn Society, estrenada el 27 de marzo de 2015 por la London Philharmonic Orchestra dirigida por Jaime Martín y que cuenta como solistas con los nombres de David Pyatt, John Ryan, James Thatcher y Richard Watkins.
El concierto comienza con un preludio interpretado por las trompas, al que se le va sumando la exquisitez de la cuerda y un motivo de xilófono y arpa evocador, y cautivador que desde el mismo instante que se escucha deja al oyente atrapado. Desde este momento en adelante las trompas junto con el resto de las cuerdas suenan al unísono, creando una simbiosis perfecta, y de ejecución excelente. Acto seguido las trompas se silencian para dar Horner importancia a la cuerda y un solo de flauta precioso, pero sobre todo es destacable la parte de la cuerda, a la que prosigue de nuevo los solos de trompas. Las alternancias entre la cuerda y las trompas en el desarrollo del discurso principal de la obra se van sucediendo con una elegancia y hermosura sobrecogedora. La pieza sigue estos parámetros casi durante toda su duración de 21 minutos, a excepción de una de las partes finales de esta, en la que la música se vuelve más agresiva y alocada, pero que solamente dura uno o dos minutos, en el resto predomina la sensación de placidez. Esta es una obra madura y muy, muy bella que hace añorar, ahora de nuevo una año después de su repentino fallecimiento a este genio de la música.

Desde estas líneas y con la publicación de la primera monografía sobre su figura y música James Horner, El Don de la Inmortlidad (T&B) escrito por Antonio Piñera y Antonio Pardo Larrosa, queremos preservar y recordar a este gran compositor, uno de los últimos sinfonistas de Hollywood, cuyo calado musical está muy adentro de nuestro ser, y que un año después de su muerte nos vuelve a sorprender desde el más allá con una obra de exquisita elegancia y belleza.
Donde quieras que estés, querido James, siempre te echaremos de menos, y aunque no podemos disfrutar de nuevas composiciones, si que nos queda un legado musical irrepetible al que poder acudir cuando queramos elevar y evadir nuestra alma. Gracias James por tu música.

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