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Max Steiner, La extraña pasajera.

Aquellas Maravillosas Músicas.

Atrás han quedado ya los compositores clásicos del Hollywood dorado y sus inmensas y bellas melodías cargadas de romanticismo. Qué lejanas nos parecen, pero que cercanas las tenemos en nuestro corazón. En esta época en la que se considera maestra la música de Giacchino y los discípulos de Hans Zimmer y su mediaventures, echamos la vista atrás y vemos y escuchamos con nostalgia estas composiciones, que sí, puedo afirmar con la boca llena, que eran obras maestras. Uno de estos compositores y una de estas obras que a día de hoy por desgracia andan olvidadas tanto en edición discográfica como en general es La extraña pasajera del austriaco y considerado padre de la música de cine actual, tal como la conocemos Max Steiner. Now Voyager (1942), como se título originalmente, no solo es una obra maestra en lo que se refiere a su aspecto musical, lo es en todo su conjunto. El film está dominado por completo por la arrolladora presencia en pantalla de Bette Davis, aunque aquí Paul Henreid, Claude Rains, Gladys Cooper la acompañan de maravilla.

El guión escrito por Casey Robinson (Novela: Olive Higgins), incidía en la represión que vivía una mujer de mediana edad, controlada y asfixiada por su madre. Tras visitar a un psiquiatra recupera la autoestima y emprende un crucero donde se encontrará con el amor a través de un hombre infelizmente casado. Tanto Cooper como Davis estuvieron nominadas a los Oscar a la mejor actriz principal y secundaria. Mención especial tiene en esta cinta la fotografía en blanco y negro de Sol Polito, un maestro de los fotógrafos clásicos, y la banda sonora ganadora del Oscar de Steiner.

Al ser una historia dramática cargada de romanticismo, el maestro incidió en este aspecto, al componer un tema de amor arrollador que es con diferencia el gran dominador del score, el resto de la música gira alrededor de este, y deviene en diferentes versiones y arreglos. Un tema postromántico auténticamente delicioso que endulza y crea, todavía más si cabe, la sensación de enamoramiento de la protagonista.

La partitura comienza con un tema principal rimbombante de orquestación poderosa, al que sigue un corte pequeño en su duración que acompaña los movimientos de los atareados sirvientes de la casa. Este tema vuelve a aparecer la primera vez que vemos en pantalla al personaje de la Davis, se trata esta vez de una adaptación de clara reminiscencias melancólicas. Steiner nos muestra a través de la utilización de su música, la soledad y tristeza de la mujer.

Se puede decir que el score se basa en dos grandes partes, la dramática que empieza desde el comienzo hasta su viaje, y la segunda, donde aparece poderosamente el tema de amor, una joya inolvidable. En la primera parte la música incide en el drama a través de diferentes leitmotivs del tema principal escuchado en los créditos iniciales, y la amargura que siente la protagonista a causa de su madre y un amor de juventud que perdió por culpa de esta. Los metales y la percusión se mezclan raudamente con una escritura de cuerdas, que acentúa la desesperanza de la Davis.

La segunda parte y sin duda la más importante, sin desmerecer en absoluto esta primera, comienza en el instante que conoce al personaje de Heinreid en el crucero, donde intenta huir de su madre. La amargura inicial va dando paso paulatinamente a un estado placentero cargado de positividad, esto se aprecia en el cambio musical otorgado por Steiner, sobre todo en una orquestación más llamativa. Las escenas de amor en el barco son secundadas por variaciones del love theme, donde la cuerda se erige como protagonista absoluta. Es una música que hace olvidar sus anteriores penurias y que envuelva a la mujer en un manto perfumado de rosas. Steiner nos enamora a todos con el dulce sonido de esta melodía preciosista de romanticismo desbordado que por desgracia los compositores de hoy no saben escribir, se ha perdido esa virtud, esa escritura, esos solos de violín que aparecen previamente al beso cumbre de la escena. Una maravilla de músicas a las que añoramos, y que por desgracia nunca más se podrán escribir, o quizás sea yo el que soy un romántico y un nostálgico, quien sabe.

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2 comentarios a Max Steiner, La extraña pasajera.

  • alfonso nieto zamora  dice:

    Una película espectacular y un Steiner en estado puro,un tema clásico para el recuerdo

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