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James Newton Howard, The Hustman.

Precuelas, secuelas y rayuelas

Lo mismo da si hablamos de la una, de la otra, o de la de más allá, la diferencia solo se encuentra en la distinta nomenclatura que hay entre ellas. Los conceptos de precuela o secuela están muy claros, vocablos que hoy día inundan las decisiones tomadas en los despachos de la gran metrópoli del cine cuando, y esto es una evidencia incuestionable, no se sabe muy bien hacia dónde ir. Ahora bien, es el concepto de rayuela el que hay que definir con precisión para poder introducirlo en esta ecuación y así despejar la sospecha que a priori puede despertar semejante representación. En pocas palabras la rayuela responde a ese juego pueril basado en la Divina Comedia de Dante Alighieri que describe los 9 mundos que el personaje del poema tiene que atravesar para alcanzar el paraíso. A partir de esta imagen impregnada de nostalgia se puede establecer una analogía con las 9 características que definen al músico de nuestro poema, un artesano del grafito, de las teclas y el papel amarillento que por mor de la originalidad desarrolla sus creaciones bajo la tenue luz de la emoción, sentimiento que altera nuestra percepción de las cosas ahogando a la razón en el mar del olvido. Nueve son… Inteligencia, responsabilidad, imaginación, destreza, compromiso, honestidad, sacrificio, valor y talento, características que al igual que las nueve casillas de este infantil juego esconden tras de sí mucho más de lo que muestran. Este es un peligroso divertimento al que todos juegan pero que muy pocos finalizan –la mayoría caen en el pozo o en el infierno-, porque reunir esas 9 características que reseñé unas líneas más arriba y que diferencian al artesano del obrero solo está al alcance de unos cuantos elegidos. Quizás, y esto está basado en una apreciación muy personal, sea James Newton Howard uno de esos afortunados que a la pata coja, como es la costumbre, consiguió en la década de los 90 terminar tan divino juego, ahora bien, en la actualidad no es más que un músico que todavía no ha conseguido pasar de la tercera o cuarta casilla de la rayuela.

Esta precuela, dirigida por Cedric Nicolas-Troyan, se remonta mucho antes del nacimiento de Blancanieves, época en la que la Reina Ravenna, su malvada madrastra, era la mujer más hermosa del reino. Cuando su hermana menor, Freya, da a luz a una niña que según la profecía destronaría a Ravenna como la más hermosa del reino esta la destruye sumiendo a su hermana en un dolor tan profundo que desata en ella un oscuro y terrorífico poder. Dispuesta a vengarse de su hermana, Freya, levanta una legión de cazadores entre los que se encuentran Eric y Sara, los dos protagonistas de la historia que unen sus caminos –algo que no ha conseguido Howard- para derrotar a las malvadas hermanas. Con estos mimbres es evidente que el músico tendría que haber jugado sus cartas de otra manera muy distinta haciendo buena la idea que reza aquello de que tiempos pasados fueron mejores.

Pues bien, el personaje principal de The Huntsman: Winter’s War, que no es otro que James Newton Howard, pierde, una vez más, la oportunidad de jugar y ganar a este juego que durante la década de los 90 defendió a capa y espada con gran originalidad. En esta precuela Howard se limita a continuar con la propuesta que ya empleó en Snow White and the Huntsman reutilizando parte del material existente –poseen los mismos defectos narrativos- que se sustenta sobre un lírico y descriptivo leitmotiv utilizado, ora para describir al cazador –The Huntsman-, ora para describir la épica –Ravenna´s Embrace– que rodea a la historia. Se trata de una idea genérica que sirve igual para un roto que un descosido, a saber, para niños robados –The children arrive-, goblins y demás criaturas fantásticas de la historia a las que el músico saca un gran partido utilizando con destreza esta descriptiva y agradable melodía. De todo lo demás, poca cosa que reseñar salvo el gran oficio que Howard demuestra a la hora de afrontar esta descafeinada superproducción que no ha conseguido que el músico complete su viaje en busca de las 9 características, o expresado de otro modo, que si él mismo no lo remedia seguirá jugando, una y otra vez, a la rayuela esperando el lanzamiento perfecto que lo lleve hasta la última casilla del juego… mientras tanto habrá que seguir esperando con resignación a que Howard quiera o pueda volver por sus fueros.

Antonio Pardo Larrosa.

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