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Danny Elfman, Sleepy Hollow.

Lo cierto es que hoy en día se echa de menos al Burton de Sleepy Hollow. El excéntrico director se encuentra en la actualidad perdido en payasadas que no aportan nada a su estupenda filmografía, más que ennegrecerla. Una de sus mejores películas es sin duda Sleepy Hollow. En ella mezcla con sabiduría las influencias surgidas de su pasión por los films clásicos de terror de la productora británica Hammer Films, y la Universal, véase las escenas finales en el molino, claro homenaje al Frankenstein de Whale y Karloff. De la primera extrae ese ambiente gótico y terrorífico, y recupera a su principal estrella, Christopher Lee. La presencia de este es breve pero intensa. La escena del juicio donde al aristócrata del terror se le filma desde abajo, creando la sensación de poder y jerarquía es magistral. Burton coloca la cámara justo en el ángulo preciso para dar más empaque al genial actor, mito del terror por excelencia. El director es un fan incondicional de las cintas de la Hammer y eso se nota en cada plano de esta película. Llegó a comentar que el tiempo que pasó en el plató con Lee, creyó en todo momento que Drácula se había colado en el set de rodaje, la presencia de Christopher era arrolladora. Hay que destacar el estupendo guión de Andrew Kevin Walker, basado en la novela de Washington Irving. Si bien este relato corto de Irving se ha hecho muy famoso a lo largo de los años, quien no conoce la historia del jinete sin cabeza, lo cierto es que el horror o terror brillaba por su ausencia, exceptuando algún pasaje. Si bien Walker le otorgo un tratamiento diferente, y a mi gusto más interesante, donde desarrolla la historia y la encauza por el camino del terror gótico. El personaje de Ichabod Crane (Johnny Depp), no se asemeja en nada al creado por Irving. Depp hace suyo un personaje que le viene como anillo al dedo, lo vuelve inseguro y miedoso, y a la vez lo convierte en un improvisado investigador y científico de lo oscuro y forense . La verdad es que su actuación es soberbia. Burton ficha a un elenco de actores que están geniales en sus papeles, desde el primero al último. Christina Ricci, Miranda Richardson, Michael Gambon, Casper Van Dien o el jinete sin cabeza, un magnífico Christopher Walken. Burton se hace acompañar, al igual de los mejores técnicos posibles, por ejemplo Emmanuel Lubezki en la fotografía, sin duda el mejor cinematógrafo de la actualidad. Los colores grisáceos del film, conjugados con el pastel u otros más apagados, se presentan como un personaje más de la historia. Un trabajo que no deja indiferente a nadie, premiado con una nominación al Oscar, injustamente no otorgado, la academia prefirió concedérselo a Conrad L. Hall por American Beauty, un trabajo muy inferior en calidad. El film si fue premiado en la categoría de mejor dirección artística.

Un investigador de Nueva York es enviado por sus superiores a un pueblecito fundado por colonos holandeses donde se están cometiendo extraños asesinatos a cargo de un misterioso jinete sin cabeza. Intentará probar que todo es un engaño y que la mano del hombre está detrás de todo este asunto mediante la racionalidad y avanzados recursos científicos. Durante su estancia, cambiará su parecer sobre el tema, casi perdiendo su fe en lo que se refiere a modernos artilugios y pensamiento. También encontrará el amor en la persona de la hija de uno de los terratenientes más influyente de la zona.

Llegamos a otros de los aspectos que hacen de esta producción una joya, hablo de la música. Burton contó de nuevo con su habitual colaborador, Danny Elfman. La conjunción de los dos talentos, director-compositor, ha dado algunas de las mejores muestra de calidad del cine actual, Eduardo Manostijeras (1990), Bitelchus(1988), Batman (1989), son algunos ejemplos de su unión.

La música para esta cinta es totalmente maestra. Elfman realiza aquí una de sus mejores obras. Aplica un tema principal usado como leitmotiv del film, en el que conjuga mediante la cuerda, los metales y la percusión, lo terrorífico con lo gótico del ambiente. La percusión se hace cargo de mostrarnos la parte más oscura de la partitura, reflejada en la película magistralmente. Cabe destacar el uso de un motivo de trompeta que varía la música hacia un fraseado de cuerdas de perfectos acabados y de gran belleza. Elfman incluye también muy acertadamente las voces, creando un ambiente absorbente y en ocasiones idílico.

Este subtema será asignado por el compositor para acompañar las escenas de un joven Ichabod junto a su madre. La ensoñación que provoca las voces es maravillosa.

La cuerda, en especial los chelos y bajos en un crescendo magistral, anticipan la llegada del jinete sin cabeza. Elfman aplica a su vez un motivo de trombón tenebroso que pone los pelos de punta. La perfección de la música de Danny es soberbia. Las campanas, el arpa y el piano son incluidos en esta música.

Otro de los aspectos en los que incide el músico, es en la historia de amor. Para ello realiza un tema en el que las cuerdas, sobre todo, arropan a la pareja y se hace partícipe de su enamoramiento, es romántico y de estilo gótico. La flauta es otro de los instrumentos que incluye Elfman para acompañar a la pareja.

Ya para acabar Danny compone una serie de temas de orquestación nerviosa y muy movidos para las escenas de acción. Se trata de autenticas maravillas de la música de acción. El empleo maestro de la orquesta a cargo de Allan Wilson y la frenética orquestación de Conrad Pope, David Slonaker y Albert Olson resultan perfectas, acoplándose inmejorablemente con lo que vemos en pantalla. Claro ejemplo de lo que comento lo podemos vislumbrar en la secuencia de la persecución en el carruaje, o la del molino. Las cuerdas se vuelven oscuras, góticas y tremendamente agitadas, los chelos y bajos suenan amenazantes y terroríficos, y el siniestro trombón, junto a los cornos recrea un ambiente decadente y misterioso, pero a la vez muy dinámico. Elfman da entonces entrada a los coros, mezclándose con el resto de la instrumentación. Excelente.

No es de extrañar que esta sea una de las mejores, sino la mejor, colaboración del compositor junto a Burton. Elfman dota a la música de terror, sabiendo en todo momento mantener el estilo gótico tan presente. Si además de ello, que no es poco, de hecho resulta my difícil crear horror con la música, escribes un tema de amor impecable y dotas a las escenas de acción de un ritmo trepidante, se puede decir que estamos ante una composición maestra.

Hollywood Records editó en 1999 la banda sonora en disco compacto, conteniendo 19 temas y una duración de una hora y siete minutos. En 2010 Warner Bros. Records sacó a la venta una edición especial conmemorativa del 25 aniversario de la colaboración entre director y compositor, limitada a 1000 ejemplares, donde se incluía esta música dentro de uno de sus 16 cds. El disco número ocho es el dedicado a Sleepy Holow. Está formado por 24 cortes, una edición más completa que la de 1999. Además el atractivo de la caja en forma de carrusel es muy llamativo y hacen de esta edición una compra imprescindible para todos loa amantes de la música de Danny Elfman para los films de Tim Burton.

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