0

James Bernard, La leyenda de Vandorf.

En su búsqueda para incluir nuevos monstruos en la paleta terrorífica de la compañía, la Hammer barajó varios posibles candidatos, encontrando la historia mitológica griega de las tres hermanas gorgonas (en griego antiguo γοργώ gorgō o γοργών gorgōn, “terrible”). Este nuevo tipo de criatura venía a implantar el miedo de una forma diferente de lo que hasta ahora lo hacían los monstruos clásicos, tales como Drácula o la criatura de Frankenstein. La leyenda de Vandorf es una de las mejores producciones de la compañía británica. Está dirigida al milímetro por un artesano que a lo largo de los años demostró ser un autor con letras mayúsculas. Hablo, por supuesto, de Terence Fisher. La interpretación de Peter Cushing es portentosa, una de sus más logradas tras la del Barón Victor Frankenstein. La actriz Barbara Shelley se ponía tras la piel de una modosa enfermera que, por casualidades del destino y tras un episodio de amnesia, es poseída por el espíritu de una gorgona los días de luna llena. En el film también aparecía en un papel secundario, y esta vez como uno de los buenos, Christopher Lee, inundando la pantalla con su espectacular presencia. El guión escrito por John Gilling, director años más tarde de algunas de las más reputadas películas de la Hammer, se basa en la mitología griega, y en una historia de J. Llewellyn Devine. Cabe destacar el diseño de producción de la cinta, al igual que el fantástico trabajo de fotografía, obra de Michael Reed.

En un pueblo llamado Vandorf, viven con la leyenda de una criatura misteriosa que habita en el antiguo castillo de Borski, deshabitado más de medio siglo. Creyendo haberse librado de ella, la población vuelve a sufrir sus ataques repentinamente durante el último lustro. Las víctimas aparecen petrificadas. Sólo un médico de la zona y su hermosa enfermera saben la verdad, pero no quieren sacarla a la luz.

La música que compuso James Bernard corre paralela a la calidad del film. Es una maravilla que mejora sustancialmente la película. Bernard era un maestro, y lo demostraba en cada una de las nuevas producciones a las que se enfrentaba.

Para esta ocasión escribió un leitmotiv central de belleza inusitada, al igual que la hermosura que desprende el personaje protagonista. Un encanto que esconde un oscuro secreto. Bernard aplica todas estas sensaciones al tema. La música es sustentada en un precioso canto de mujer, que suena bello y amenazador a la vez, al igual que el personaje de Shelley. Tiene un propósito de llamada hacia las víctimas, casi hipnotizándolas. Este tema aparece en los títulos de crédito y en las escenas anteriores a los asesinatos. Fue un acierto por parte del compositor el introducirlo, crea un ambiente sobrecogedor, sumiéndonos en un estado de intriga y placer que van cogidos de la mano.

Como no podía ser de otra manera, Bernard escribió otros temas de formas más graves, típicamente terroríficos, donde los metales y la percusión, junto a la estridencia de las cuerdas, acompañaban el misterio del argumento.

Las escenas de acción son llevadas por los habituales ritmos acompasados y nerviosos del autor. Son llevadas sobre todo por la percusión y la cuerda, que se vuelven frenéticas.

Para crear esa sensación enigmática, Bernard también da paso en la orquestación al theremin, instrumento usado con frecuencia por Miklós Rózsa en sus obras. Lo cierto es que, entre el motivo de voz femenina y el uso de este instrumento electrónico, el ambiente del film se vuelve denso y misterioso, realizado a propósito por el genial compositor.

En el desarrollo del film hay cabida para una historia de amor entre la pareja protagonista (Shelley y Richard Pasco). Bernard les escribe un love theme de bella melodía, donde las cuerdas son su principal elemento. Un tema que, dadas las circunstancias del argumento, solo escuchamos en dos o tres ocasiones, y siempre sin llegar a desarrollarse por completo. Siempre es interrumpido por la inclusión de una música más grave.

Durante algunos momentos del metraje, Bernard se apiada del personaje del monstruo (Shelley), al igual que hiciera en otras de sus composiciones. El dramatismo y melancolía de esta música es claro ejemplo del fatal desenlace. Por mucho que ella quiera no podrá evitarlo. Lo sabe y se resigna. Es la cuerda en un registro muy compasivo la que nos indica este hecho.

La leyenda de Vandorf es una obra maestra de la música de cine y una de las mejores partituras de su autor. Lástima que por desgracia no esté considerada y no se conozca en demasía, al igual que los scores para Drácula o Frankenstein.

En cuanto a las ediciones discográficas, hasta el momento no hay ninguna al completo. Es más, sólo existe un tema aislado de dos minutos de duración en el recopilatorio Hammer Film Music Collection Volume One de GDI Records. Una pena, puesto que el aficionado a la buena música de cine disfrutaría mucho con la audición de esta obra.

Me gusta(3)No me gusta(0)

Deja un comentario

Puedes usar etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>