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Panu Aaltio, The Tale of a Forest.

The Tale of a forest

El Oráculo

Antonio Pardo Larrosa.

Y los griegos tenían razón, una vez más…Si pudiéramos consultar al famoso oráculo de Delfos –Δελφοί-, situado al pie del monte Parnaso y consagrado al dios Apolo y a las musas, quién de todos los compositores de la actualidad llegará más lejos, el augurio del oráculo sería, Panu Aaltio. Ya sea el dios Apolo, las musas, diosas menores del canto y la poesía, o las náyades, ninfas de las fuentes, lo cierto es que los nombres vaticinados variaran según sea el fulano o mengano que formule la pregunta. Unos, llamados los aburridos, dirán una vez hecha la consulta que el oráculo nombró a Michael Giacchino, otros, llamados los curiosos, que fue el de Alexandre Desplat el nombre elegido, y los más atrevidos, los de alma pura y mente inquieta, que el nombre profetizado fue el de Abel Korzeniowski, pero para este humilde admirador de la mitología clásica el nombre vertido por tan ilustre oráculo fue el de Panu Aaltio, músico finlandés que irrumpe en el panorama internacional –gracias al sello moviescoremedia- con la obra documental Tale of a Lake.

La cruzada

Inmerso en esta cruzada personal que llevo a cabo con la intención de descubrir nuevos talentos que aporten cosas interesantes y diferentes a la música cinematográfica actual, he encontrado –al final va a resultar que las redes sociales sirven para algo más que…- al músico finlandés Panu Aaltio. Esta singular y arriesgada empresa que me ha llevado a conocer en mi propia tierra la obra de músicos tan atractivos como Marc Vaillo, Manel Gil Inglada, Marc Timón Barceló o Arturo Cardelús, mi último gran descubrimiento, se extiende ahora por el continente europeo demostrando que lo que está sucediendo en tierras patrias no responde a un hecho aislado, no, es algo que se está expandiendo con celeridad por alguno de los rincones más inhóspitos de la vieja Europa. Nombres como los de Alexandre Desplat, Andrea Guerra, Abel Korzeniowski o Panu Aaltio dan buena cuente de ello.

Aunque a priori pueda parecer extraño Finlandia es un país con una sólida tradición musical que se remonta al clasicismo, cuando el violinista Erik Ferling1(1733-1788) colocó a Finlandia en el concierto musical internacional. Desde entonces y gracias a personalidades tan influyentes como Jean Sibelius o Robert Kajanus, la música del país finés ha gozado siempre de una extraordinaria salud que tiene ahora en Panu Aaltio a su principal embajador.

Esta cruzada que comenzó hace algunos años con la elaboración de mi obra, “El baúl de los genios”, sigue hoy día por senderos muy distintos que aun así siguen relacionando con destreza esta búsqueda con la música cinematográfica actual, de ahí que músicos como Benjamin Wallfisch, Andrew Lockington, Stuart Hancock o Panu Aaltio formen parte de ese insólito Baúl que no deja de sorprender a críticos y aficionados de nuestra época.

La sorpresa

Todo gran descubrimiento implica una gran sorpresa, idea que resume el encuentro con la música de Panu Aaltio. Este joven compositor y productor finlandés es autor de una obra tan desconocida como interesante que empieza a ser re-conocido por el aficionado a la música cinematográfica. Quizás sus obras no gocen de la proyección mediática que se merecen, sin duda, pero analizando en profundidad algunos de sus trabajos es fácil adivinar –dando por bueno el augurio- tres o cuatro características que hacen que su obra sea un acontecimiento excepcional. La épica de Dawn of the Dragonslayer (2012), cercana a las sonoridades de Zimmer, menos metálica y más orquestal que la propuesta del músico teutón, o la aventura que desprenden las melodías de The Island of secrets (2015), de un refinado clasicismo sinfónico tan en desuso hoy día, o también, y por qué no, el drama melódico de The Home of Dark Butterflies (2008), la más europea de todas sus obras; pero quizás sea en el documental donde Aaltio ha compuesto sus partituras más atractivas e interesantes, medio que aúna sin tapujos dos de las características más interesantes de su obra, la originalidad y la imaginación. Las obras, Tale of a lake (2016), razón por la que estamos aquí, y The Tale of a forest (2012) son, por así decirlo, la quintaesencia de su obra, dos fantásticos trabajos que de haber sido compuestos por otros estaríamos hablando de otra cosa muy distinta.

La historia de Tale of a forest, concebida y realizada por Kim Saarniluoto y Ville Suhonen, se desarrolla en un típico bosque finlandés donde conviven en armonía –la gran utopía del hombre de hoy- la fauna autóctona finesa con el folklore regional. Osos, serpientes, aves, búhos y hormigas son los protagonistas de este divertimento visual que utiliza la música de Aaltio para revestir con elegancia las imágenes de tan mágico paraje natural, y es que el músico deambula entre la delicadeza y la espiritualidad que sus melodías infieren al conjunto de las imágenes. Ya desde su obertura –The Tale of a forest– Aaltio evidencia que su propuesta transita por el camino de la expresividad, componiendo un descriptivo leitmotiv que enmarca el lugar donde se desarrolla la acción, una poderosa melodía dominada por la cuerda que el músico reutiliza en numerosas ocasiones –A new Beginning– para connotar que el bosque es a priori el protagonista de la historia. Todo se desarrolla en él y por él, podría ser el slogan de este primer tema de la partitura, idea que sin solución de continuidad da paso a un conjunto de melodías que dibujan las imágenes de algunas de las estaciones del año. La inocente y calurosa diversión del verano –A Mindsummer treasure-, con el violín como baluarte, o la fría y escondida mirada del invierno –Snowfall-, donde el clarinete, el oboe y el arpa son testigos de una copiosa nevada que modifica los biorritmos de la fauna y flora del bosque, o también, la magia de la primavera –Spring Wonder-, donde el músico da rienda suelta a la imaginación escribiendo la melodía más interesante de la partitura, una diáfana mezcla de instrumentos que retoma el leitmotiv principal sincopando el ritmo que define este jovial espacio de tiempo. Pero, por encima de todo, cabe destacar el halo espiritual que los bosques finlandeses desprenden -enraizados en mitos y leyendas ancestrales- vistos bajo el crisol musical de Aaltio, que con la ayuda del viento y el arpa –The Woodland Spirit– alza la voz mística del bosque. Algunas melodías para describir los quehaceres diarios de los habitantes de la espesura y un profundo alegato ecologista resuelto con delicadeza y elegancia –Love, care and respect– completan esta sensacional aventura musical que es The Tale of a forest.

Si el oráculo dice la verdad, esa que a hombres y dioses contenta y que alma busca sin descanso, Panu Aaltio será el compositor a seguir en los próximos años, un músico que como suele decirse por mi tierra, lugar de amplia tradición taurina, apunta maneras

1 Nombre extraído de las páginas de “El baúl de los genios, tras la huella del músico perdido” (pg. 183), Ed. Artgerust, Antonio Pardo Larrosa.

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Un comentario a Panu Aaltio, The Tale of a Forest.

  • alfonso nieto zamora  dice:

    Es una gran reseña,con un compositor desconocido y una obra muy interesante

    Me gusta(2)No me gusta(0)

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