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Alex North, Spartacus.

Spartacus (1960).

La historia de Espartaco, es la de un hombre que ansiaba ser libre, un hombre según los historiadores Romanos, culto, que desertó de las tropas romanas donde fue reclutado junto a su hermano. Según estos mimos historiadores Espartaco nació en Tracia (en la localidad de Sandanski, actual Bulgaria) en el año 113 antes de Cristo. Fue hecho esclavo y por su enorme fuerza alistado, pese a su oposición, en los ejércitos romanos. Al desertar lo llevaron a una cantera donde estuvo recluido años, hasta que Léntulo Batiato lo compró para su escuela de gladiadores. Allí organizó una revuelta con tan sólo 75 hombres, comenzando lo que se llamó la III Guerra Servil. Desde el año 73 hasta su muerte, se cree que en el año 71, llevó en jaque al todopoderoso Imperio Romano. Sus ansias de libertad y la de los esclavos que liberaba eran muy fuertes, pero no lo suficiente para derrotar a una máquina de matar perfecta, como era Roma.

Howard Fast escribió la novela sobre este personaje estando en una situación parecida a la del esclavo tracio. Fue encarcelado por desacato al congreso, pertenecía al Partido Comunista, y eso era suficiente para privarle de su libertad. Fast fue un luchador muy activo durante la Segunda Guerra Mundial, pero usando su pluma. Colaboraba  con  la Oficina de Información de Guerra de Estados Unidos, escribiendo para la Voz de América. Años más tarde también sufriría la persecución del senador Joseph Raymond McCarthy, y su particular caza de brujas contra los de izquierdas. Llamado a declarar, se negó a dar los nombres de los miembros del Comité de Ayuda a los Refugiados Antifascistas, por lo que se le encarceló. Allí entre rejas, el espíritu luchador de Espartaco lo “poseyó”, dando como resultado la excepcional novela en la que se inspiró la película de la Universal.

El estudio, quería llevarla a la gran pantalla, en un principio se contrató a Anthony Mann para su dirección, incluso llegó a grabar varias escenas, concretamente las primeras de la cantera, y Dimitri Tiomkin sería el compositor. Lo que hizo cambiarlo todo, fue la insistencia de su actor protagonista y productor de la misma, en que el film debía de ser dirigido por un joven realizador con el que ya colaboró en Senderos de Gloria (1957), Stanley Kubrick. Otra de sus peticiones es que la historia fuera guionizada por Dalton Trumbo, y que su nombre apareciera en los títulos de crédito. Hasta este film, Trumbo tenía que ganarse la vida, escribiendo con seudónimo, o con el nombre de otros autores al estar perseguido por el inquisidor McCarthy, Douglas se mantuvo firme en su decisión y siempre se lo agradeceremos, puesto que estamos aquí ante uno de los mejores guiones de la historia del cine.

Como vemos la realización de este film, ya fue un acto de rebeldía ante los estudios y el gobierno de Estados Unidos, el objetivo de la libertad corría por las venas de más de uno de los implicados en el proyecto. A los nombres de Kubrick, Douglas, Fast y Trumbo, habría que añadirle los de los magníficos intérpretes que actuaron en esta película, desde Jean Simmons, pasando por Laurence Olivier, un grandioso como siempre, Peter Ustinov, Charles Laughton, Tony Curtis, John Gavin, Herbert Lom, Woody Strode o John Ireland. Ante tal reparto no podía salir más que lo que fue Espartaco, una obra maestra. Hay que destacar al igual, el maravilloso trabajo fotográfico de Russell Metty galardonado con un Oscar, y como no, la espectacular obra musical de un genio llamado Alex North.

Nacido como Isadore Soifer en Chester, Pensilvania, 4 de diciembre de 1910, North fue uno de los mejores compositores que trabajaron para el cine, su estilo personal e inconfundible marcó una época en Hollywood, y en posteriores autores como su amigo Jerry Goldsmith. Comenzó sus estudios musicales en la prestigiosa Juilliard School of Music de Nueva York, marchándose a Rusia, donde los completaría. Era hijo de inmigrantes judíos rusos, por lo que la música del país de sus familiares le llamaba, así que decidió pasar unos años en Rusia concretando su aprendizaje. Esto le causó más de un conflicto a su regreso a Estados Unidos. Empezó colaborando con Elia Kazan en sus obras teatrales, dando el salto al cine de la mano del propio Kazan en Un tranvía llamado deseo (1951). El uso del jazz en esta cinta, supuso un punto de inflexión en los scores que se hacían hasta el momento, fue uno de los primeros compositores que se atrevió a introducirlo en el cine. North desarrolló una carrera plagada de éxitos, siendo un grande de la música de cine. Títulos como el anteriormente citado, o Viva Zapata! (1952), Cleopatra (1963) y El tormento y el éxtasis (1965) lo avalan. Su música es extraordinaria y desprende cultura por todos los poros, cabe destacar también que fue el autor de la conocida melodía de Unchained Melody, compuesta para el film del mismo título en 1955, y popularizada por los Righteous Brothers, en la película de 1990 Ghost. A pesar de recibir 14 nominaciones a los Oscar no recibió ninguno, siendo recompensado años más tarde con uno honorífico al conjunto de su carrera.

La música de Espartaco, la podríamos dividir en secciones o partes.

 

Presentación.

Esta sección aglutinaría la Obertura, el tema central y los de la cantera. El poderío orquestal demostrado en el tema central o de Espartaco es portentoso, los metales, la percusión y las cuerdas nos introducen el motivo de este luchador, una melodía muy dinámica y decidida, como será Espartaco en su lucha. La complejidad de la orquestación de North es pasmosa, deja al oyente petrificado ante tal magnitud de dominio orquestal.

La desidia y el abatimiento de los que trabajan hasta la muerte en las minas, es mostrado en la música con la utilización de un tema que aúna este sentir, sobre todo en un motivo de vientos, con la dignidad y la rebeldía de uno de sus trabajadores, Espartaco. Los metales y la percusión introducen su música, la música de la libertad.

 

Escuela de gladiadores- Varinia.

Aunque en esta parte, Espartaco sigue privado de su libertad, y tratado como un animal, destaca por la historia de amor tan bonita que comienza con el personaje interpretado por Jean Simmons, Varinia.

Los temas usados para los entrenamientos, en los que prioriza el uso del xilófono, mezclado magníficamente con los metales y la percusión, se van entrelazando con uno de los más bonitos, y a la vez sencillos, temas de amor que se han escrito jamás.

Aparece por vez primera introducido por el oboe, en la escena en la que Varinia es llevada ante Espartaco, ella se desnuda mirando hacia el suelo, pero él no la mira sólo como un objeto de satisfacción sexual, la trata por primera vez como persona, lo que hace que por primera vez ella alce la mirada. La delicadeza del oboe, y la introducción del arpa y el uso delicado de la pandereta, hacen que Varinia se sienta por primera vez diferente, hay que recordar que es un esclava, comenzando a sentir mutuamente el amor. Espartaco desea verla, teniendo la oportunidad de hacerlo en la hora de la comida, donde ante la incursión de nuevo de una variación del tema, incluso se atreve a tocarle la mano.

La dulzura de esta melodía, que representa a Varinia, contrasta con la violencia de los temas usados para los entrenamientos, son toscos y muy amenazantes, se les entrena para matar. Durante esta parte se van alternando ambos.

Una de las escenas más destacadas por su relevancia y su dramatismo musical, es la de el duelo a muerte de dos parejas de esclavos, sólo para el disfrute de unas romanas depravadas. La lascivia se les resalta en sus ojos inyectados en sangre cuando contemplan los cuerpos desnudos de los gladiadores. Los quieren ver luchar y morir. Mientras que Espartaco y el personaje interpretado por Woody Strode, esperan su turno encerrados en sus correspondientes “chiqueros” como si de animales se trataran, North introduce una melodía desesperada que va in crescendo conforme sus dos compañeros luchan, alcanzando el culmen cuando uno de ellos abate al otro. Destaca en su instrumentación el uso de un motivo de cornos, y el tambor, que no para de redoblar como si de un acto mortuorio se tratara. Acto seguido aparece la cuerda, que suena desesperanzada y melancólica, sin duda estamos ante un acompañamiento musical que pone los pelos de punta.

Por último dentro de esta sección hay que hablar de la música compuesta para la escena de la lucha entre Espartaco y Draba (Strode). Comienza con golpes percusivos, y metales, para ser introducido poco a poco la cuerda, sobre todo los bajos y los chelos, el xilófono también es destacado. Es una melodía altamente dramática, pero a la vez recalca maravillosamente la acción, en ella se escucha de igual manera un motivo del tema de Espartaco. Gracias a Draba, y su valentía al no matar a Espartaco una vez lo ha reducido, comienza la revuelta, y la lucha por la libertad. La cobardía de los romanos, es visualizada cuando una vez abatido Draba por un lanzazo de un soldado, Crassus (Olivier) lo apuntilla con una daga con una mirada de autentico desprecio.

 

Libertad- Varinia.

Tras la revuelta, Espartaco se erige en cabeza visible de la lucha por la emancipación, liberando y organizando a los esclavos ante la amenaza de los romanos. Es durante esta época de guerra, donde se sentirá libre pudiendo tener una vida digna con Varinia, y crear una familia.

La jovialidad se apodera de esta música, en temas como el de la reunión de sus recién creadas tropas en el bosque, donde a los metales y la percusión en clara alusión militar, se le unen las flautas. Esta música aunque muy activa y dinámica, como lo es la preparación de este ejército, no nos suena amenazadora, como si nos parece la de los romanos. North juega muy bien con este propósito, es una música viva pero no suena grave. Denota la creciente felicidad, aunque tengan que luchar, de los esclavos liberados, y en ella se intercalan breves notas del motivo de Espartaco, dando a entender su liderazgo.

Por supuesto, Varinia es el pilar central donde se apoya el tracio, y eso se demuestra en cortes tan sublimes como la escena de amor en el bosque, es su hogar, y juntos hablan de una vida en común y crear una familia. Son felices, y eso se nota en la orquestación usada por el compositor, dando predominio a la cuerda, que suena en todo su esplendor. Se versionará de distintas maneras en esta parte, con la utilización de la guitarra y el clarinete, cuando se recita el poema, o en la secuencia de amor, donde el arpa y la mandolina dan entrada a los violines y las violas, en una interpretación extraordinaria, acabando en un sólo de violín desgarrador, que corta la respiración por su hermosura.

Al igual que en la anterior sección, North alterna la música usada para las escenas de las incursiones del ejército de Espartaco, y su adiestramiento, mucho más movidas, con el tema de amor.

La vistosidad de estos temas, sólo es oscurecida, por la incursión del tema asignado a Crassus, donde los metales agresivos y la percusión, nos advierten de la maldad de este, y la importancia que tendrá en los posteriores acontecimientos.

Espectacular es el tema usado durante la escena del recientemente creado campo de operaciones al pie del Vesubio. Un motivo animado de metales, es contestado por toques de percusión, para a continuación entrar la cuerda. Una música excepcional que muestra al espectador-oyente, la organización y las ansias de victoria, y por ende libertad que tienen los esclavos.

 

Derrota- Varinia.

En esta parte, y después del entreacto, podemos escuchar como los temas joviales, e incluso el uso del  tema de Espartaco, aunque presentes, van sucumbiendo lentamente, ante las melodías más estridentes y graves de los cortes asignados a los romanos. Estos les van comiendo terreno musicalmente, y argumentalmente a los esclavos. Sobre todo en los primeros temas usados tras el entreacto, se vislumbran los primeros, tras los que las sombras de los metales y los chelos, música romana, oscurecen el horizonte de libertad de Espartaco y sus compañeros.

El tema de Varinia se erige de nuevo como la tabla de salvación de Espartaco, como por ejemplo la escena junto a la piscina. En esta interpretación ya se puede advertir que la melodía suena algo más apesadumbrada, como intuyendo el trágico final. O el bonito interludio final entre los dos enamorados en el campo, donde la introducción de las trompetas, y la percusión, en clara alusión romana, acompaña durante toda la escena al motivo de cuerdas, de un tono muy dramático, pero bello. O cuando esperan expectantes su fatal desenlace, la cuerda de North, casi nos sume en lágrimas por su belleza melancólica, nos enseña genialmente, por lo que están pasando. Abrumadora y muy sentimentalmente, North nos desagarra, casi podríamos decirlo así, el corazón con esta melodía desesperanzada.

Finalmente las tropas romanas van acorralando paulatinamente a los insurrectos, derrotándolos junto a las playas. Este hecho se demuestra en la música, North ha dado más importancia a los metales y percusiones estridentes de los romanos, devorando por completo al tema heroico de Espartaco, y su ansiada libertad.

Temas grisáceos y desoladores acompañaran las siguientes escenas, hasta que Espartaco es echo preso y finalmente crucificado. Como el de la escena en la que el personaje de Tony Curtis, dando el primer paso, y a continuación todos los demás compañeros ante la pregunta de quién es Espartaco, dicen yo, yo yo… La cuerda se oscurece sobremanera, no cabe la esperanza, se deja entrever levemente el motivo de Espartaco, la escritura de este tema dominado por el crescendo y el disminuendo de la cuerda es sobrecogedora. Espartaco se entrega, ante un motivo solemne de trompeta, que lo engrandece, aunque haya sido derrotado, a plantado cara al todopoderoso Imperio Romano, y ha vivido dignamente como un ser humano, no un animal.

 

Epílogo- Varinia.

A partir de entonces la música se vuelve elegiaca, casi a modo de réquiem, se suceden los cortes musicales, como el sólo de violín desalentador, que acompaña a Varinia, y su particular calvario junto a su hijo, teniendo que ver como Espartaco muere en la cruz. El desasosiego y la melancolía se cogen de la mano, sumiendo a Varinia en las tinieblas, North entre medias introduce un motivo del tema de amor casi fantasmagórico que apenas se aprecia. Una obra maestra que hace saltar las lágrimas al oyente-espectador.

Los bajos, y los chelos junto a un tambor, acompañan a Varinia y su hijo, en el estupendo tema, titulado en el disco “Fear of the dead”. La cuerda nos muestra el desgarrado corazón de la mujer, ante semejante imagen, cuando es llevada en carro por  Batiato (Ustinov), y pasa por delante de un Espartaco crucificado que se debate entre la vida y la muerte.

 

Final-Varinia.

El tema de Varinia o de amor, sin duda es más importante de toda la partitura, se erige como punto y final de este score maestro. La melodía esta vez interpretada por la cuerda, nos explica que el amor es el único vehículo para la salvación y los logros personales de cada uno, en este caso, el de Espartaco, la libertad. North nos deleita con una interpretación de violines y cuerdas magistral. Dando paso también al tema de Espartaco, que suena de nuevo altivo y solemne.

Una banda sonora arrolladora, una obra maestra no sólo de la música de cine, sino de la música en general. Magistral lección de North de como musicalizar una película.

 

De sus ediciones en disco, recomendaré las siguientes:

MCA Records editó en el año 1991, un disco compacto con 11 cortes, y 42 minutos de duración, de sonido impecable.

Más tarde Tsunami comercializó un disco, que contenía 18 temas, y 79 minutos de duración, cuyo sonido no tenía la calidad del anterior, aunque si era más completo en cuanto a música se refiere.

También se podía encontrar un bootleg, en doble cd, editado por SVC. Este albergaba dos horas y 26 minutos de música, divididos en 20 tracks en el primer disco y 21 en el segundo. Se vendía como The Complete Soundtrack.

Finalmente Robert Townson para Varése Sarabande produjo en 2010 la edición definitiva que todo aficionado a la música debería tener. Una joya de caja, edición de lujo, con la partitura completa en tres cds, con un sonido bestial, un cd con temas alternativos y otros no usados, un libro explicativo de 168 páginas, otros dos cds, en el que conocidos compositores y músicos de muy distintas disciplinas y épocas versionaban el love theme, y por último un DVD con conversaciones sobre la composición de Alex North. Imprescindible.

 

 

 

 

 

 

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2 comentarios a Alex North, Spartacus.

  • David  dice:

    Magnifico comentario y muy completo de este magistral y a temporal film,donde Alex hizo unos de sus mejores trabajos,,al igual que el comentarista,donde se nota su amor por los pentagramas de las bandas sonoras.
    Cada vez mejor.

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  • Antonio Piñera García  dice:

    Gracias David, North y en especial este score son de mis favoritos.

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