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Ryuichi Sakamoto, The Revenant.

The Revenant, la música de la nada.

The Revenant o El renacido, es el último proyecto de un director, Iñarritu, de los más interesantes que se dedican a esto del cine en la actualidad. Si el año pasado ya fue nominado a los mejores premios internacionales, es casi seguro que en 2016, con este film, se convierta en uno de los más laureados. Desde el mismo comienzo de la película, te deja clavado a la butaca. Lo crudo de sus imágenes, se junta con lo bello de los paisajes, magnificados por una fotografía simplemente majestuosa. Emmanuel Lubezki, su autor, es sin ningún lugar a dudas el mejor de todos los directores de fotografía actuales, sus trabajos no dejan indiferente a nadie, e Iñarritu contaba con esa baza a su favor. El trabajo tras las cámaras del propio Alejandro, resulta digno de admiración, firmando uno de los mejores films de lo que llevamos de década. Leonardo Di Caprio, no se queda corto y tanto él como el resto de los actores, Tom Hardy o  Lukas Haas, parecen estar siendo firmados en la realidad, no dan la sensación de estar actuando. Como he comentado, la cinta es muy dura, sobre todo por las escenas tan violentas, pero por otra parte tan reales que se muestran en él. Mark L. Smith y Alejandro González Iñárritu firman el guión, basado en un hecho real que fue novelizado por Michael Punke. La película nos muestra la crueldad y la barbarie del género humano, que ante las adversidades de la naturaleza, frío, ataques de los osos etc, sacan a relucir su mejor o peor cara. Hay ciertas partes de la cinta que me recuerdan a Las aventuras de Jeremiah Johnson (1972) de Sidney Pollack, en la que Redford es perseguido por unos indios durante todo el devenir de la película, al igual que le sucede al personaje de Di Caprio, y en otras cosas. Pero esta es sin duda mucho más dura que la de Pollack. Los personajes de esta película son como zombies que deambulan por la tierra, sin identidad ni alma alguna.

La historia transcurre en 1820, está basada en un hecho acaecido a Hugh Glass, trampero y explorador que sufrió en sus carnes, la dejadez e indiferencia de sus compañeros ante el ataque de un oso, que lo dejo prácticamente destrozado. Milagrosamente sobrevivió, y llegó a dar con los individuos que lo habían abandonado.

Alejandro se ha hecho acompañar en este film por un viejo conocido de los aficionados a la música de cine, Ryuichi Sakamoto. Casi como si hiciera honor al título del film, el compositor que se vio apartado durante una temporada de la composición debido a un cáncer, renace musicalmente con una partitura extraordinaria, que beneficia al film sustancialmente. Alva Noto y Bryce Dessner acompañan a Sakamoto en este duro camino de superación personal ante los medios adversos y sobre todo ante la maldad de los seres humanos.

Desde el comienzo del score, con la música que acompaña la escena de la matanza en el campamento, Sakamoto se manifiesta desesperanzado, nos muestra la soledad del individuo en un terreno tan hostil, y sobre todo la depravación del género humano, su ineptitud, y su barbarie. Nos las muestra tanto en los indios, como por parte de los colonos, nadie se salva ante la batuta de Sakamoto. Esto es logrado mediante un sencillo tema que mezcla la cuerda, con los sintetizadores. Es frío al igual que el tiempo que sufren los protagonistas, y en ningún momento intenta arroparlos. A la vez, se aprecia una melancolía que va intrínseca en el argumento, sobre todo en el personaje de Di Caprio y su pasado. Este tema es usado a modo de leitmotiv a lo largo de la película, es la música de la pérdida, de la soledad, de la desesperanza.

La música de Sakamoto es de igual manera ambiental, la oscuridad de los días de invierno tan duros, y su trato aciago hacía los seres humanos, es tratada por medio de sonidos salidos del sintetizador, de igual manera fríos y desprovistos de alma, hecho a conciencia por el autor.

Hay algunos momentos como el del ataque del oso, que la música se torna más dinámica, son escenas en las que la acción es más evidente, y por lo tanto el japonés lo refleja en la música, pero sin abandonar ese tono apagado y desangelado que desprende todo el score. Otro ejemplo de estos, es la escena de la pelea final, donde Sakamoto emplea la percusión de manera más movida.

El empleo de un motivo de violín de melodía triste, junto con un piano distorsionado, es significativo a lo largo del metraje. Es el único resquicio de humanidad que otorga el compositor en toda la banda sonora, asignado al personaje de Di Caprio y sus sueños. En ellos ve a su mujer y su hijo asesinados. Sakamoto se apiada del alma de este pobre ser.

El manejo de ruidos atonales por parte del compositor hacen que uno se sienta todavía más indefenso ante los actos cometidos por los de su misma especie, y ante el frío y duro tiempo de las parajes de Alberta (Canadá), lugar donde ha sido rodada la película.

Sakamoto se sirve de algunos instrumentos étnicos como la flauta o la percusión, se sobre entiende por el protagonismo que tienen los indígenas en el film. Por una parte intentan dar caza al protagonista, pero por otra son parte de su familia, su mujer y su hijo son indios.

Por todo esto se podría decir que la música compuesta por Sakamoto para este film, es la música de la nada. No ofrece nada a los protagonistas, no quiere cuentas con la humanidad, es fría y desangelada, y no ofrece esperanza al espectador ni a los protagonistas. Por otra parte era la intención, mostrar la rudeza y prístino de una especie que se nos muestra sin evolucionar, arcaica, comiendo carne cruda, no dudando en abandonar a su suerte a un compañero mal herido, sin ninguna ética, y sin ningún resquicio de humanidad. La música del japonés nos muestra al hombre como animal. Del mismo modo es tremendamente ambiental, junto a las imágenes de Lubezki, crea un ambiente único, desolador, deprimente y melancólico, pero único. Es una de las obras más interesantes de todas las realizadas en 2015, una obra seria, concienzuda y muy estudiada, y a veces, porque no decirlo, muy espiritual. No es cálida, ni contiene melodías preciosistas, pero te hace pensar, y eso ya es mucho hoy en día.

La banda sonora ha sido justamente nominada a los Globos de Oro, y editada en disco compacto por el sello Milan. Contiene 23 temas, incluidos en la película.

 

 

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4 comentarios a Ryuichi Sakamoto, The Revenant.

  • Javier  dice:

    Como siempre un perfecto análisis de la mejor partitura lectora de la imagen del año en una película tremenda y d largo la mejor del 2015 con todos los respetos a las otras... Enhorabuena Antonio

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  • Antonio Piñera García  dice:

    Muchas gracias Javier, me alegro que te haya gustado. La música es genial, y la película tremenda.

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  • Julio Ramirez  dice:

    Hola, me encantó la descripción que hace de la música, muchas felicidades!!
    Una pregunta, sabe si ya existe la música impresa a la venta? Soy cellista y hay temas fabulosos. Mil gracias!!

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    • Antonio Piñera García  dice:

      Gracias. La sacó a la venta Milan Records hace unas semanas. En Rosebud Tienda de Cine la puedes adquirir.

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