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Jerry Goldsmith, Bajo el fuego.

Goldsmith en 1982

BAJO EL FUEGO

(Under Fire) Por Joan Bosch Hugas.

Russel Price, un periodista gráfico, se encuentra, en 1979,

en Nicaragua para informar el día a día de la revolución sandinista

alzada contra la dictadura de Somoza.

Su objetivo es hallar el refugio del comandante Rafael, líder de los

rebeldes, para conseguir la primicia de un retrato.

El desarrollo de los acontecimientos y las atrocidades de la guerra le

llevarán a cuestionar la ética de su neutralidad.

LA ÉTICA DE LA NEUTRALIDAD

¿Es lícito que un fotógrafo corresponsal de guerra se involucre en el conflicto sobre el que informa? El dilema que se le plantea a Russell Price (Nick Nolte), corresponsal en Nicaragua durante la revolución sandinista, no era materia argumental novedosa en la cinematografía, en 1983, año del estreno, y fue a principios de los ochenta cuando, en una de esas euforias temáticas que periódicamente invaden las pantallas cinematográficas, los fotógrafos de guerra captaron el interés de los guionistas concretándose en excelentes películas; En El año que vivimos peligrosamente (1982), de Peter Weir, Linda Hurt incorporaba a un atormentado fotógrafo que guiaba a un periodista australiano, interpretado por Mel Gibson, a través de la Indonesia de Sukarno durante la revolución comunista. Más rudamente retratada fue aún la revolución de Camboya contada por Roland Joffé en Los gritos del silencio (1984) con un John Malkovich completamente implicado.

Spottiswood aborda el tema sin implicarse en exceso. Al igual que En el año que vivimos peligrosamente, el contexto, históricamente reconocible, no es más que el turbulento escenario en el que se desarrolla una historia romántica de dramáticas connotaciones. RusseIl Price vivirá una relación sentimental con Claire, compañera de equipo y pareja de su superior originándose un civilizado triángulo que se romperá trágicamente.

De amor y de guerra

La composición musical de Bajo el fuego es sin duda una de las más apreciadas por los seguidores del músico californiano. En ella coinciden la singularidad instrumental, la efectividad dramática y el acierto en la elección de ritmos y melodías.

Instrumentalmente, juega la baza del exotismo étnico mediante la incorporación a la plantilla orquestal de la flauta de Pan, como aproximación al folclore centroamericano, y la guitarra acústica como referencia a las herencias hispanas. El resultado dista mucho de tratarse de un sesudo estudio musico etnográfico, pero se esfuerza, con éxito, por distanciarse de los patrones al uso en el Hollywood de los grandes estudios.

En su aplicación visual, el comentario musical demora notablemente su aparición. Los títulos de crédito discurren sin apoyo de la música. El personaje principal, interpretado por Nolte, es presentado realizando su cometido como informador gráfico en África, en un conflicto armado en el Chad, en 1979. Un brevísimo apunte rítmico matiza la actividad bélica para mantenerse luego en un silencio musical que no se romperá hasta bien cumplida al primera media hora de metraje. Llegado a Nicaragua, la musica parece compenetrarse con la identificación progresiva del fotógrafo con la causa rebelde. Los sincopados ritmos de la flauta y la pandereta surgen precavidos rompiendo el silencio, cuando los hombres de Rafael, emboscados en los tejados, siguen furtivamente los pasos del corresponsal. A partir de dicho momento, la presencia musical se hace patente influenciando de manera notable la percepción de una aproximación a la causa rebelde por la vía de la aceptación de sus esencias musicales. Unas esencias que, aunque etnográficamente falsas, transmiten una sensación de tribalidad, de apego al terruno, derivada de la naturaleza poco distinguida y “vulgar” de los instrumentos interpretados. Una orquestación sinfónica habría obrado negativamente propiciando un “distanciamiento de clase” que Goldsmith supo muy certeramente evitar.

La guitarra acústica, interpretada con maestría por Pat Metheny asume el rol protagonístico aportando las melodías y desarrollándolas en soberbios solos que acogidos por la orquesta devienen en clamor unánime de libertad. Un pero tal vez debido a un exceso de celo del comentarista, se le puede achacar a la interpretación de Metheny que se alista al pretendido abolengo plebeyo y el roce de los dedos al deslizarse sobre las cuerdas en el mástil, sobretodo en los acordes con cejilla, producen chirridos a buen seguro inexistentes en la partitura proporcionándole una apariencia natural, de ejecución humana, pero que puede incomodar al apreciar la interpretación como exclusivo hecho musical extraído del contexto fílmico.

Pat Metheny

Dos temas son fundamentalmente los que configuran los ejes motrices del filme: el revolucionario tema principal asociado a Rafael. y el tema de amor enfatizante de los requiebros amorosos entre Price y su colega Claire.

La progresión a la que es sometido el tema principal en la película es dramáticamente modélica, enalteciendo y acuciando las ansias populares, alcanzando el momento de máxima emotividad cuando un avión lanza panfletos con la foto de Rafael muerto, trampeada por Price para que parezca que no ha fallecido, destinada a estimular los esfuerzos revolucionarios y derrocar a Somoza. Es interesante constatar que la capacidad de asimilación y seducción de dicho tema no solo no entra en contradicción con su efectividad dramática sino que su evolución discurre paralela a la del espíritu revolucionario.

El tema de amor, de inspirado lirismo, favorece enormemente el clima emocional de las escenas románticas. Al igual que con el tema principal, la frecuente asociación de teclados electrónicos a la instrumentación acústica proporciona a la composición un peculiar color orquestal, no obtenible con la orquestación sinfónica habitual, que es muy del agrado de su autor. Guitarra y cuerdas recrean un clima de poética nostalgia.

Sin duda, la pieza musical más famosa de la banda sonora es la titulada discográficamente en spanglish “Bajo Fuego”. Un excelente tour de force para la guitarra de Metheny que comenta la huida de Price tras sacar una instantánea del asesinato de su amigo Alex. El guitarrista expone sus argumentos de virtuoso con una deliberada brusquedad apropiada a las motivaciones fílmicas. Las cuerdas retoman el motivo com una energía rítmica y sincopada típica del quehacer del compositor.

DISCOGRAFÍA

Como de habitual en Goldsmith, siempre que le es posible, la versión discográfica difiere notablemente de la composición audible en la película. El tema “Bajo Fuego” posiblemente el más popular responde a una versión concertística en la que la guitarra de Metheny aumenta su protagonismo. Otro cambio significativo es el inicio del tema “Nicaragua” con el tema de amor circunstancia que tampoco se corresponde con la versión cinematográfica.

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Un comentario a Jerry Goldsmith, Bajo el fuego.

  • Fronki  dice:

    Bellísima composición, de un maestro que ya había dado y daría otras más.No soy músico, sólo aprecio y valoro desde la adolescencia la música de cine, pero es muy fácil ver que hay compositores que aman su trabajo y disfrutan componiendo. Creo firmemente que Jerry Goldsmith era así. Bajo el Fuego es solo una muestra de ello. Para mí es una de mis preferidas de él y de las bandas sonoras en general. En su escucha aislada consigue "arroparme" cuando estoy "bajo" y potenciar mi ánimo cuando eme siento feliz. Un análisis estupendo, minucioso, respetuoso y apreciativo.

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