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Omar Sharif, homenaje.

 

El pasado 10 de julio nos abandonaba el célebre actor egipcio Omar Sharif, sin duda una gran pérdida para el mundo del cine. Michel Demitri Chalhoub (Omar Sharif), nació el 10 de abril de 1932 en Alejandría, desarrollando una carrera llena de grandes títulos en el cine. En los años 50 irrumpió en la cinematografía de su país, y en los 60 ya lo vimos en películas de culto como Lawrence de Arabia (1962), o la mítica Doctor Zhivago (1965). A partir de entonces nos ha regalado estupendos papeles, incluso siendo galardonado con tres Globos de Oro y un César francés. Un actor que quedará como uno de los mejores de la historia y que vamos a homenajear aquí a través del comentario musical de algunos de sus films. Descanse en paz.

 

 

 

Lawrence de Arabia (1962) supuso el debut en Inglaterra de Omar, dirigida por David Lean y protagonizada por Peter O’Toole esta es una de las grandes obras maestras de la cinematografía mundial. En su apartado musical, el francés Maurice Jarre, otro grande del séptimo arte, compuso una partitura arrolladora, con un tema principal demoledor, que expresaba la grandeza de los parajes desérticos y enfatizaba los grandes valores del personaje de Lawrence. Épica, grandiosa, una obra maestra de la música de cine, donde además de este gran motivo, celebre es la escena de Lawrence por el desierto en camello apoyado por una exaltación musical de este tema, majestuosa. Jarre también le imprimió dinamismo a las escenas de batallas y un cierto aire marcial, mediante una marcha militar, asociada al ejército británico que en un principio representa Lawrence. Y eso que en primera estancia Lean pensó en contratar a Malcolm Arnold, con el que ya había trabajado para componer la música dedicada a los británicos y al armenio Aram Kachaturiam, un músico proveniente de la clásica, que contaba con alguna aproximación al medio audiovisual, para que se encargara de la parte dedicada al desierto y la figura de Lawrence. Incluso Kachaturiam comenzó a trabajar en el proyecto, Lean barajaba el poner música de los tres autores. Al final Arnold se desvinculó del proyecto, quedando Jarre y Kachaturiam. Cuando el director escuchó el tema central de Jarre decidió que él compusiera toda la banda sonora, ya que se quedó impresionado y tampoco es que el compositor armenio estuviera muy interesado. El resultado ya lo sabemos una maravilla musical ganadora del Oscar.

 

Después de este éxito llegaría Y llegó el día de la venganza (1964) de Fred Zinnemann con una partitura también de Jarre, pero menos llamativa que la anterior, y en ese mismo año El Rolls-Royce amarillo. Se trata de una divertida comedía interpretada por Ingrid Bergman y Rex Harrison entre otros y dirigida por Anthony Asquith. La música de esta cinta recaló en las manos del italiano Riz Ortolani, que había llamado la atención internacional con su esplendida música para el documental Este perro mundo (1962), siendo nominado al Oscar a la mejor canción con su tema “More”. Ortolani realizó para este film un score divertido, en el que sobresalía su tema principal, elegante y con un tono italiano, véase la utilización de la mandolina, que dignificaba al personaje del coche protagonista, lo trato como si fuera un personaje más, de melodía muy bonita, al  que se le añadió letra y se convirtió en una canción que tuvo bastante éxito en los años 60. En definitiva esta es una partitura divertida y colorista, pero en la que da la impresión de que se quedaba un poco grande para el compositor en esa época, por lo menos es lo que a mí me sugiere.

 

 

 

 

Siguiendo en 1964, nos encontramos con otra obra maestra musical, La caída del Imperio romano. El ucraniano Dimitri Tiomkin compuso esta epopeya de Samuel Bronston, con Sofia Loren y Stephen Boyd, como principales valedores, entre un reparto cargado de grandes nombres, entre ellos el de Sharif. Esta cinta es precursora e influencia de muchas otras, por ejemplo Gladiator (2000) de Ridley Scott. Tiomkin basó su partitura en un pesimismo, que cuadraba al milímetro con la perdida de lo que fue y estaba perdiendo el Imperio. Una joya en la que el compositor utilizó el órgano para dar esa sensación y una escritura melancólica de cuerdas realmente extraordinaria. Como no, Tiomkin no pierde su seña de identidad, y podemos encontrar en el score, sus habituales pasajes de viento y metales tan característicos, con los que acompaña escenas de batallas. Un banda sonora impresionante plagada de grandes temas que perduran  en nuestra memoria como una de las grandes partituras musicales de la historia.

 

 

 

En 1965, llegó otro de los grandes éxitos de Sharif, y su personaje más célebre, me refiero a Doctor Zhivago. Otra vez a las órdenes de David Lean, en una superproducción rodada en la sierra de Madrid, con Julie Cristie como partenaire y grandes actores como Alec Guiness. De nuevo Jarre compuso la banda sonora y de nuevo gano el Oscar de la academia de Hollywood. Esta vez con una partitura romántica, en la que destaca el tema de Lara, un motivo musical maravilloso que todo el mundo ha escuchado alguna vez en su vida. Una genialidad del francés, que estaba muy inspirado por esa época. El score está plagado de valses y temas intimistas muy desarrollados y que acompañan con eficiencia el devenir de la historia, y además que casa muy bien con la misma. Se cuenta sobre ella, que Lean le pidió a Jarre un tema de amor para los protagonistas, pero que después de enseñarle varios, ninguno gustaba al director, así que le dijo al joven compositor que se fuera de fin de semana y que para el lunes trajera otro. Eso hizo Jarre, se fue a la montaña a pasar el fin de semana y se presentó el lunes ante Lean con el famoso tema de Lara bajo el brazo, Lean quedó maravillado, ante aquel motivo amoroso, con una melodía inolvidable y esa orquestación de balalaicas, tan adecuada para la zona geográfica. Obra maestra absoluta.

 

 

De ese mismo año es también la siguiente partitura, Genghis Khan. Coproducción entre varios países sobre la figura del mítico personaje, interpretado por Sharif junto a Stephen Boyd, James Mason y Eli Wallach dirigidos por Henry Levin. El yugoslavo Dusan Radic compuso la música, un autor que realizó algunos títulos para el cine tanto en su país como internacionalmente, y que escribió numerosas obras de concierto. Para este film realizó una obra espectacular y dinamica, dominada por un tema principal poderoso dedicado a la figura del rudo mongol.  Encontramos otros temas de corte oriental que acompañan las escenas desarrolladas en China y un tema de amor ejemplar de exquisita orquestación. Un score muy bien llevado, que ayudó significativamente a la película, siendo de lo mejor de la misma. Este autor tiene cosas muy interesantes, y habría que reivindicarlo. Por suerte la música la podemos escuchar en el cd editado por el sello Kritzerland, no se puede decir lo mismo del resto de sus obras, apenas existen grabaciones de sus obra de concierto, ni de su música de cine.

 

 

 

 

 

La flores del diablo es el siguiente título, dirigida por Terence Young, conocido por sus films de James Bond, data de 1966 y la música fue compuesta por Georges Auric, una música aceptable pero que no es de las mejores dentro de la filmografía de Omar ni de su compositor, Auric. Continuamos con otra película de 1966, La noche de los generales. Dirigida por Anotole Litvak y coincidiendo de nuevo con O’Tole, esta es una interesante cinta desarrollada en la Alemania nazi, con crimen de por medio. De nuevo Jarre escribio la música. Con un bonito tema central a piano y cuerdas de acompañamiento, esta es una de las mejores bandas sonoras del autor francés, y de las más buscadas. La partitura es muy tranquila y sosegada, en este tema, volviéndose más activa, sobre todo a través de un motivo marcial asociado a los generales de los que la historia habla y con algunos temas de intriga como solicitaba el argumento. Un score maravilloso de un compositor ejemplar.

 

 

 

Mayerling es una cinta del 68 dirigida por Terence Young, que contiene una de las mejores composiciones de Francis Lai, que mantiene sus sello inconfundible pero dota al film de un halo romántico genial. Lai crea ambientes muy logrados, resultando ser una de sus obras más sinfónicas, una pequeña joya de la música de cine, de tema central inolvidable.

 

 

 

El último Valle (1970), película dirigida por James Clavell, con Omar Sharif y Michael Caine en el reparto principal. Cuenta con una de las diversas obras maestras compuestas por el genio John Barry. Score sinfónico con coros espectrales y melodías apagadas de acentuada pesadumbre. Barry supo dar con el sonido adecuado para esta obra a veces rara y no muy convencional, de la que se puede disfrutar en diversos cds que incluyen la partitura completa.

 

 

 

En 1971 John Frankenheimer dirigió a Sharif en The Horsemen, una película con guión de Dalton Trumbo y música de otro francés, Georges Delerue. Que escribió para esta ocasión una banda sonora para coros y orquesta, de enigmáticas sonoridades, con un tema de amor crepuscular desarrollado con clavicordio, y cuerdas susurrantes en segundo plano como acompañamiento. Una bonita partitura del francés con predominio de las cuerdas, flauta y arpa, que además de lo comentado, introduce temas de corte étnico, compuestos por Delerue que dan color a las localizaciones árabes.

 

 

La semilla del tamarindo (1974). Irregular cinta de espías dirigida Blake Edwards, con Sharif y Julie Andrews, en la que lo más destacable es la música de John Barry. Creó el británico una banda sonora, basada en un tema de amor ejemplar, no es de sus obras más conocidas, sin embargo resulta ser una de sus mejores composiciones. Además de este tema existen otros de aire misteriosos acorde con el argumento, pero lo realmente importante es este tema de amor del que uno no se cansa de escuchar y disfrutar, sin duda uno de los mejores” Love Theme” del autor.

 

 

Por último voy a terminar hablando de una de las últimas bandas sonoras que realizó el gran Jerry Goldsmith, El guerrero número 13. Es esta una producción de 1999, dirigida por John Mc Tiernan sobre una novela de Michael Crichton, con Antonio Banderas y Omar Sharif en sus principales papeles. Jerry realizó aquí una de sus grandes obras épicas, y repleta de temas de acción impresionantes, difíciles de igualar. Su motivo central es espectacular y envolvente, de estilo arábigo y orquestaciones de perfectos acabados. Goldsmith era un maestro en todos los géneros, y en este uno de sus ocasos cinematográficos mostró su potencial, creativo dejando boquiabiertos a los jóvenes compositores, que se creían por entonces superiores al maestro.

Con este breve repaso por algunos de sus títulos más representativos, quiero homenajear la figura de este estupendo actor que marco una época, y del que siempre nos quedará sus maravillosas interpretaciones. Hasta siempre Omar.

 

 

 

 

 

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