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Home From The Hill. Bronislaw Kaper.

Escandalosamente buena

Con él llegó el escándalo” fue la desafortunada traducción que se le dio a esta típica y tópica historia yanqui, un clásico melodrama dirigido por Vincente Minnelli en la década de los 60 y protagonizado por Robert Mitchum y Eleanor Parker. Considerado como el padre del musical moderno –An American in Paris (1951)- Minnelli retrata con habilidad la América rural de los años cincuenta componiendo un retablo costumbrista y agreste que demostró que podía ir más allá del musical facilón que tanta fama le había reportado. En Home from the Hill se encuentran algunos de los elementos narrativos más característicos del lenguaje cinematográfico de Minnelli, ingredientes que hacen que esta historia sea una interesante prolongación de la tragedia clásica. La historia narra la tormentosa relación del capitán Wade Hunnicutt, un hombre rico, poderoso y promiscuo dueño de un pequeño pueblo de Texas con su acomodada esposa, víctima de las continuas infidelidades de su marido. Además de estos dos personajes la historia gira alrededor de la figura de su hijo, un joven sensible que la protagonista educa con esmero, en cuerpo y alma, con la única intención de alejarlo de las garras del capitán. Sin embargo la historia da un giro de 180º cuando Hunnicutt decide hacerse cargo de su educación llevándolo de caza e iniciándolo en las típicas fanfarronadas masculinas.

Los otros

Hace años –más de los que soy capaz de evocar- asistí a una conferencia impartida por el teólogo alemán Johann Baptist Metz que versaba, creo recordar, sobre la posición del hombre religioso en la sociedad actual, tema que no viene al caso si no fuera por una de las ideas que el gran teólogo definía como “la cultura del otro”. Más allá de cuestiones peyorativas –sociales, económicas y religiosas- esta idea explica la gran facilidad que el ser humano tiene para discriminar aquello que no es de su agrado. Esto, por increíble que parezca, se puede extrapolar a la música cinematográfica de las últimas décadas que ha visto como además de los “grandes” y afamados compositores existía otro grupo de músicos que fueron considerados, y perdonen la expresión, de segunda categoría, desafortunada declaración que carece de fundamento. Ahora bien, ¿Quiénes son? Durante la época dorada del cine –décadas de los 40, 50 y 60- los grandes estudios contrataban a los “mejores” músicos del momento, así, Alfred Newman, Bernard Herrmann, Max Steiner o Miklós Rózsa fueron los responsables de algunas de las epopeyas musicales más interesantes de la historia del celuloide. Ahora bien, no es menos cierto que hubo otro gran grupo de músicos tan importantes como estos que por diversas razones no tuvieron la misma repercusión mediática. Dentro de esta heterogénea cuadrilla de genios encontramos personalidades tan distinguidas como Hugo Friedhofer, David Raksin o Bronislau Kaper, genios donde los halla. Este último, autor de la inolvidable Home from the hill, escribió algunas de las páginas más sobresalientes de la historia de la música cinematográfica americana, hasta el punto de conseguir en 1954 un más que merecido Oscar por su fantástica obra Lili. Títulos tan importantes como The Swan, Lord Jim o Moutiny on the bounty forman parte de su extensa filmografía, una amplia colección de obras que fueron compuestas por el otro musico de la época dorada de Hollywood.

Deja vu

Tomando una sencilla definición de este peculiar fenómeno se puede afirmar que un Deja vu /deʒa vy/, en francés “ya visto”- es un tipo de paramnesia de reconocimiento – alteración de la memoria- caracterizada por la experiencia de sentir que se ha sido testigo o se ha experimentado previamente una situación nueva. Pues bien, cuando alguien se enfrenta a la melodía principal de “Home from the hill” –Main title/who shot me?– le embarga una extraña y curiosa sensación, y es la de haberla escuchado cientos de veces, quizás más… Y por qué, pues por que su leitmotiv principal compuesto por Kaper hace más de medio siglo sigue siendo tan original que los grandes músicos de nuestro tiempo no han dudado en tomar como propio. Explicado de otra forma se puede decir que su melodía la podrían haber firmado músicos como Poledouris, Horner o Barry, maestros de la melodía descriptiva que evidencian ciertas similitudes de estilo con las texturas musicales de Kaper, al menos con las de esta obra, de hay que tengamos esa familiar sensación de Deja vu musical, idea que nos lleva a decir aquello de, ¡esto ya lo he escuchado antes!

Su obertura es magnifica, espectacular, un comienzo como los de antes donde la imagen está al servicio de la música mostrando la épica que rodea la vida del capitán y la de su joven vástago. La melodía–After the hunt– aparece cuando los protagonistas vencen al destino con el valor y la fuerza que la música les proporciona, utilizando la profundidad y la intensidad de la cuerda para describir al capitán y la candidez de los vientos, delicados e inocentes para describir la ingenuidad de su hijo. La música, a la manera de Leonard Rosenman –Otro más de la cuadrilla-, evoluciona hacia la desesperación, hacia el fatal desenlace –Death part III, Getting dark-, momento en el que el drama se apodera de la historia provocando la incertidumbre del espectador que queda indefenso ante la violencia de las cuerdas –The Hunt– y la contundencia de los metales.

Home from the hill es una partitura tan moderna que escuchada medio siglo después sigue pareciendo actual. La mejor obra de Kaper es una partitura dinámica y fresca que muchos, entre los que me incluyo, piensan que podría haber sido escrita por alguno de los grandes genios de la música cinematográfica de nuestra época. Recuperar esta y otras insignes partituras de Bronislau Kaper es una tarea obligada para los aficionados más exigentes.

Antonio Pardo Larrosa.

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