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Especial Christopher Lee.

Ayer por la mañana, mientras entrevistaba a Christopher Gunning, autor de la música para la cinta de la Hammer Las manos del destripador (1971), me llegaba la triste noticia del fallecimiento a los 93 años, en hospital de Chelsea, del legendario mito cinematográfico Christopher Lee. En homenaje a su persona y a su condición de actor, que engrandeció las películas de terror, sobre todo encarnando a su personaje fetiche (Drácula), escribo este especial. En esta triste ocasión voy a comentar musicalmente el film que el propio Lee consideraba el mejor de los realizados por la mítica productora británica, y uno de los mejores en su apartado musical La Momia (1959).

Lee comenzó su carrera artística, dando sus primeros pasos como actor en la prestigiosa compañía de teatro de  Sir Laurence Olivier, especializada en representar obras de Shakespeare por todo el mundo. En esta compañía trabajaba también el que luego sería su gran amigo fuera de la pantalla, y enemigo sempiterno en ella, Peter Cushing.

Actuó para algunos de los mejores directores, como John Houston en Moulin Rouge (1952). Pero sin duda su fama mundial le vino de sus legendarias colaboraciones con la productora especializada en terror gótico Hammer. Comenzó interpretando al monstruo de Frankenstein, para a continuación meterse en la piel del personaje que mejor ha encarnado: El Conde Drácula. Sin duda es el que mejor supo captar la esencia del personaje, interpretándolo en infinidad de ocasiones para la Hammer, o en otras incursiones fuera de ella como Il Conte Drácula (1970) de Jess Franco. Quizás a raíz de estos papeles se le encasilló como el malvado de los films en los que intervenía, Fu Manchú es otro de sus personajes más conocidos. Al igual aparece como sacerdote demoníaco en La monja poseída (1976), junto a una joven Nastassja Kinski; su magnífica aportación como villano a la saga Bond, en El hombre de  la pistola de oro (1974), dirigida por Guy Hamilton. Más recientemente los aficionados hemos podido disfrutar de él en sus dos aportaciones a Star Wars, y en su papel del mago Saruman en la trilogía de El Señor de los Anillos (2001-2002-2003), o la trilogía de El Hobbit (2012-2013-2014), todas estas a las ordenes de Peter Jackson.

En todas estas películas contó con la participación de compositores extraordinarios como Georges Auric, James Bernard (el máximo exponente y aliado oscuro en los film de Drácula), Bruno Nicolai, John Barry, Jonh Williams o Howard Shore, realizando todos ellos partituras memorables. Pero, como he dicho con anterioridad, hoy quiero centrarme sobre todo en La Momia (1959). Lee consideraba este film el mejor realizado por la productora, artísticamente y en conjunto, alabando el score de Franz Reizenstein como uno de los más logrados.

La cinta fue rodada en 1959 por el maestro Terence Fisher, autor de las mejores obras de la productora. Contiene un buen guión de Jimmy Sangster, y una fotografía en color muy llamativa, firmada por Jack Asher. En el reparto actoral además de Lee, encontramos, como no, a su inseparable Peter Cushing y otros magníficos actores, como la francesa Yvonne Furneaux o los ingleses Eddie Byrne y Felix Aylmer.

Franz Theodor Reizenstein nació en Nuremberg (Alemania) el 7 de junio de 1911, en el seno de una familia judía, y falleció en Inglaterra el 15 de octubre de 1968. El joven Reizenstein fue un niño prodigo de la música, ya componía piezas a la edad de 5 años. Más tarde recibiría clases de Paul Hindemith, huyendo de su Alemania natal en 1934, hacía Inglaterra. Allí se estableció y desarrolló su carrera, escribiendo para las salas de concierto y realizando su labor como concertista de piano con bastante éxito. En lo que se refiere al cine, el autor sólo se acercó en contadas ocasiones, siendo ésta y Circus Horrors (1960) las más representativas. Franz primordialmente es un autor clásico. Después de escuchar toda su obra puedo decir que es un compositor a reivindicar, que tiene partituras excelentes.

Para La Momia compuso un score basado sobre todo en el genial leitmotiv asociado a la criatura, al que da paso mediante una entrada de metales y percusión magistrales, para introducir a continuación la melodía principal, que es ejecutada por una sección de cuerda majestuosa y coros en un registro por debajo que acompaña de manera eficiente. Este tema aparecerá a lo largo del film en distintas ocasiones, como las primeras escenas desarrolladas en Egipto, o por ejemplo la escena del flashback en la que se recuerda la historia de Kharis y Ananka. Aparecerá también en los momentos en los que la momia ataca. Sin duda es uno de esos temas que te deja perplejo por su gran calado expresivo y comunicativo. Melodías de contenido misterio son introducidas por el autor en diferentes escenas de la película, causando en el espectador esa sensación. Los temas son sobre todo apoyados por la cuerda, en una interpretación maravillosa que hace añorar estos tiempos clásicos en los que las orquestas sonaban tan bien.

Las pocas ocasiones en las que los personajes están tranquilos están acompañadas por una melodía pastoral, como por ejemplo las primeras escenas desarrolladas en Inglaterra. Este motivo es sustentado por un solo de oboe muy logrado, y seguido de cuerdas en la mejor tradición de la música británica, elegante y con mucha distinción.

Los motivos de acción son frecuentes, metales, percusión y cuerdas enérgicas y vibrantes son su distintivo y casan estupendamente con lo que estamos viendo en pantalla.

El personaje egipcio que ayuda a la criatura también dispone de un corto motivo de aire arábigo y tono enigmático que aparece en diferente ocasiones.

Tengo que destacar de la obra el uso continuado de los coros de manera ejemplar, y los dificultosos toques de xilófono que suenan con anterioridad a los ataques de la momia, y sirven a veces para acompañar el movimiento de esta.

Un score con ese sabor añejo tan añorado hoy en día, que influyó en el tema central de la versión de 1999, escrita por Jerry Goldsmith, y que es la mejor partitura sobre el personaje de la momia de todas las compuestas para la mítica criatura egipcia.

Por suerte para el aficionado, GDI records lanzó en 1999 un compacto al mercado discográfico, conteniendo la partitura completa dirigida magistralmente por el gran John Hollingsworth, y con el aliciente añadido de encontrarnos en el primer corte con la melodía central de la película, acompañada de la voz penetrante de Christopher Lee hablándonos sobre el film y su música en un 1’26” de duración que harán las delicias de los aficionados.

En este día me quedo con su personaje de Drácula y con la voz tan demoledora de Lee, que incluso se atrevió a grabar música heavy años más tarde.

Descanse en paz, y allí donde estés podremos decir “Drácula Lives”.

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