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Especial San Valentín.

Dedicaremos este especial a todos los enamorados, para que disfruten en uno de sus días más señalados, San Valentín, a través del desglose de algunas de las músicas más representativas de este estado tan placentero. Espero os guste.

1942

Casablanca.

Quintaesencia del drama romántico, en un film destinado a la serie B que se convertiría por méritos propios en una indiscutible obra maestra. Con un guión extraordinario firmado por los hermanos Epstein (Julius y Philip) junto a Howard Koch, y una dirección magistral a cargo del artesano Michael Curtiz. En lo que se refiere a su elenco actoral, no podría tener mejores nombres. Humphrey Bogart borda su papel de duro pero nostálgico enamorado, perfectamente secundado por la gran Ingrid Bergman y por los meritorios papeles de Claude Rains, Peter Lorre, Paul Henreid, Conrad Veidt, Sydney Greenstreet y, cómo no, Dooley Wilson, aquí como el entrañable pianista Sam.

El score está compuesto por uno de los padres de la música cinematográfica, Max Steiner. Steiner (1888-1971), compositor austríaco afincado en Hollywood desde muy temprana edad, estaba considerado en su Viena natal como uno de los mejores y más influyentes compositores de la música de concierto. Como muchos otros tuvo que emigrar a Estados Unidos durante la Primera Guerra Mundial, trabajando inicialmente en Broadway y más tarde, después del éxito cosechado por su magnífica partitura para King Kong (RKO 1933), en la meca del cine. Allí marcaría un estilo posromántico delicioso, con la utilización de leitmotiv para cada personaje y una escritura inconfundible con un marcado acento propio.

Esta que nos ocupa fue una de las numerosas colaboraciones junto a Curtiz (Murieron con las botas puestas (1941), Pasaje a Marsella (1945) o Dodge, Ciudad sin ley (1939). Compuso el maestro un acompañamiento musical soberbio, basado en el tema “As Time Goes By”, escrito por Herman Hupfeld. Este es interpretado en el film por Dooley Wilson, que solamente lo canta, y no interpreta la pieza al piano como podemos vislumbrar en la cinta. El acompañamiento de piano es tocado por Elliot Carpenter.

Steiner compuso un tema para los créditos principales poderoso, de clara orquestación arábiga.

“La Marsellesa” tiene también un papel destacado al estar situado el film en territorio francés, y a su vez encontramos una parte dramática cuando el narrador comenta la grave situación de los allí recluidos.

“As Time Goes Bye” será utilizado como tema de amor de los dos protagonistas, y lo podemos oir por primera vez cuando Elsa (Bergman) entra en el café de Riss y pide a Sam que la toque. Riss la escucha y sale, encontrándose con su amor perdido. Es entonces cuando Steiner entra en escena, con una estupenda variación para orquesta, exquisitamente instrumentada por Hugo Friedhofer, dramática y de contenida nostalgia.

Destacables son también las escenas de los recuerdos en París. El compositor nos deleita con un impresionante montaje musical, que es comenzado con la melodía del tema de amor a piano. Es introducido a continuación un breve motivo de “La Marsellesa” para después incluir un motivo de “Perfidia” de Alberto Dominguez, este último dedicado a la escena del baile. El tema de amor vuelve a sonar acto seguido para acabar con música más grave y oscura cuando se produce la invasión Nazi, que acabará así con la historia de amor.

Este tema de percusión y metales se escuchará cada vez que los soldados alemanes hagan acto de presencia, resultando duro y amenazador, y con un halo dramático de funestas consecuencias.

El tema de amor lo volveremos a escuchar cada vez que la pareja de enamorados esté junta. Embutida en una maravillosa escritura, donde las cuerdas, en especial violines y arpa, destacan sobremanera.

“La Marsellesa” se utilizará a lo largo del film como leitmotiv asociado al personaje de Lazlo (marido de Elsa y emblema de la Resistencia). Steiner lo ensalzará  revistiéndolo con una instrumentación grandilocuente y magnificada, dotándolo si cabe de más poder del que produce en la gente que lucha por la libertad. Tendrá su punto culminante en la escena donde Lazlo acalla los cánticos alemanes, haciéndolo cantar a todos los allí presentes.

Ya para finalizar destacar las escenas finales en el aeropuerto, donde Steiner entremezcla música dramática de suspense con motivos de “La Marsellesa” y una genial variación del tema de amor, acabando la partitura, ahora sí, con el himno francés en todo su esplendor.

Por suerte para el aficionado Rhino Records lanzó a la venta en 1997 una edición en disco compacto conteniendo la música completa.

1961

Desayuno con diamantes.

Maravillosa comedia romántica de Blake Edwards, con guión de George Axelrod basada en la famosa novela de Truman Capote. El film está potenciado además por su espléndido guión, con una actuación sobresaliente por parte de Audrey Hepburn, acompañada por George Peppard. Sin duda uno de los aspectos que ayudó sobremanera a la cinta fue el musical, obra del genio de Henry Mancini, que sería recompensado aquí con dos Oscar de la Academia de Hollywood a la Mejor Canción y Mejor Música Original.

Henry Mancini (1924-1994), compositor estadounidense que basó la mayoría de sus obras en ritmos de jazz y latinos, dentro de una exquisita orquestación. Tenía un don para la melodía, capaz de crear estupendos temas como los de Hatari! (1962), Charada (1963), Sed de mal (1958) o la bellísima Dos en la carretera (1967). Formó parte de la orquesta de Glenn Miller, donde pudo aprender mucho con todos esos magníficos músicos, haciendo sus primeros pinitos dentro de la industria cinematográfica para los estudios Universal en cintas de terror de serie B, en las que ni siquiera estaba acreditado como La mujer y el monstruo (1954), Tarántula (1955), aquí si acreditado, o El increíble hombre menguante (1957).

El compositor basó la partitura en un memorable tema de amor “Moon River”, que pronto se convertirá por méritos propios en casi un himno nacional. Se escucha por primera vez en los títulos de crédito, donde una maravillosa orquestación de cuerdas y un leve susurro de voz acompañan a la protagonista en su tempranero paseo por la Quinta Avenida de Nueva York (todavía no se ha acostado), acabando en el escaparate de Tiffany.

Hay otros temas maravillosos como “Sally’s Tomato”, un tema de ritmos jazzisticos y de mambo, donde el saxofón y sobre todo la trompeta son los ejes que sustentan esta genial composición. A lo largo del film podremos ver muestras de la tremenda valía del compositor en estos temas más movidos como en “The Big Blowout”,” Moon River” (cha cha) o “Something for cat”, uno de los mejores momentos musicales de la cinta, con una interpretación del saxofón soberbia a cargo de Ronald Langiger.

En diferentes escenas podemos escuchar motivos dramáticos basados en el tema de amor, a veces con una suave y dulce orquestación.

La canción es introducida durante la excepcional escena donde Audrey la interpreta a guitarra en el borde de la ventana. Una música romantica espléndida, que cuenta con una letra muy elaborada del maestro de Savanah Johnny Mercer (letrista y compositor que colaboró en varias cintas junto a Mancini).

Introdujo otros temas de corte cómico destinados a acompañar los paseos por la ciudad de la pareja protagonista, como por ejemplo la escena en la que entran en una tienda y se ponen unas mascaras, saliendo con ellas por la calle. Un tema muy divertido.

Finaliza el score con una variación dramatizada del tema central en un principio, con destacado uso de un piano obsesivo y las cuerdas, para a continuación dotar a la melodía de exaltación cuando la protagonista decide quedarse con el personaje interpretado por Peppard, con coros bellísimos que hacen de esta escena bajo la lluvia una de las más románticas de la historia del cine.

Dentro de los músicos que intervinieron en esta banda sonora podemos encontrar a habituales de la orquesta de Henry Mancini como Shelly Manne a la batería, Ted Nash (flauta), James Rowles y Ray Sherman (piano) Vince De Rosa (corno francés) o Conrad Gozzo (trompeta). Destacar como curiosidad que uno de los jóvenes pianistas era un tal Johnny Williams (John Williams).

De las numerosas versiones en disco de esta partitura recomiendo la del sello Intrada de Douglas Fake aparecida en 2013, conteniendo el score completo tal como aparecía en pantalla y varios temas extras que harán las delicias del aficionado. Una edición muy cuidada como todas las del sello.

1970

Love Story.

Melodrama del genial Arthur Hiller, con Ali MacGraw y Ryan O’neal en sus papeles protagonistas. Cuenta la historia de un amor imposible entre dos universitarios de distintas clases sociales, y cómo a pesar de este impedimento social acaban enamorándose y enfrentándose a una terrible enfermedad. Todo ello estupendamente narrado por Hiller, destacando también las buenas interpretaciones de la pareja protagonista y una música que ayudó sobremanera a que el film funcionara maravillosamente bien. Entre otros premios la cinta obtuvo el Oscar a la Mejor Música Original y recibió otras 6 nominaciones.

Francis Lai compuso el score. Compositor francés todavía en activo Lai se dio a conocer durante los años sesenta gracias a sus músicas acarameladas y pegadizas para films como Un hombre y una mujer (1966), primer film junto a su inseparable amigo Claude Lelouch. Otros scores famosos del compositor son Bilitis (1977) o International Velvet (1978).

Lai compuso una partitura basada en un tema de amor utilizado a su vez como central del film. Este tema es usado como leitmotiv a lo largo de la cinta. Lo escuchamos por vez primera en los títulos de crédito, en el que un bonito y elegante motivo de piano comienza una melodía preciosa y triste a la vez, muy acorde con la historia que se va a narrar a continuación. Después de una leve pausa la melodía es recuperada por la guitarra española y acompañada de unas cuerdas que se mantienen en suspensión por debajo del motivo central. Lo volveremos a escuchar con una orquestación casi barroca en la escena en la que el protagonista busca a Jenny (MacGraw), entremezclada con un sonido pop muy envolvente en el que destaca la batería y acabando después de un interludio de piano en un majestuoso uso de toda la orquesta, sin duda uno de los mejores temas de la película.

No sólo de este tema vive este score, Lai compuso otros de estilo pop con voz femenina de fondo, como “Snow Frolic” o “I love you, Phil”, con voz masculina.

Un tema de orquestación clásica dedicado a la Navidad con toque de campana incluido, en el que las cuerdas, y sobre todo un motivo de flauta muy bonito, llevan el peso del mismo.

Una de mis escenas favoritas es la de patinaje en Central Park, alegre y desenfadada resulta a su vez la composición de Lai para la misma. Un tema excepcional de cuerdas elegantes y muy bien desarrolladas, con toques de piano muy sensibles y acaramelados, y la introducción de un acordeón de estilo francés dentro de un tema a modo de Waltz.

Finaliza el film con la variación del tema central en forma más dramática en las últimas escenas sensibleras, y acabando la obra definitivamente con el tema de amor en todo su esplendor para los títulos finales, destacando la interpretación del piano.

Una obra muy destacable por parte de Lai, mundialmente conocida.

Podemos disfrutar de ella en versión discográfica en la edición que sacó a la venta MCA Records en 1970, reeditada en varias ocasiones llegando a vender con este disco más de 6 millones de ejemplares.

1985

Memorias de África.

Uno de los mejores films románticos de la historia del cine, dirigido por el maestro Sidney Pollack. Protagonizado por uno de sus actores fetiche, Robert Redford, que borda aquí su papel, y una extraordinaria Meryl Streep, que recibió una de sus nominaciones al Oscar por este papel, siendo galardonada la cinta con 7 estatuillas, entre ellas Mejor Película, director y música. Cuenta con un muy logrado guión adaptado de la novela escrita por Isak Dinesen, obra de Kurt Luedtke, merecedor de un Oscar, y una fotografía que engrandece los espacios abiertos del continente africano, firmada por David Watkin, también ganadora del Oscar.

La historia se desarrolla en África, y cuenta el idilio romántico que vivieron una aristócrata ya casada y un aventurero. Pollack da importancia, como en muchas de sus obras, a los triángulos amorosos. Podemos comprobar lo dicho en títulos como Caprichos del destino (1999), donde después de un accidente de avión dos personas pierden a sus respectivos cónyuges y acaban enamorándose, siempre con la sombra de sus familiares perdidos presente. También en Havana (1990) un jugador de poker profesional, en plena revolución cubana, se enamora de una mujer cuyo marido es uno de los personajes más importantes del castrismo, o en Tootsie (1982), el personaje que interpreta Dustin Hoffman esta enamorado de una actriz televisiva de renombre, y a su vez cuando se traviste es el padre de la chica el que deja aflorar sus sentimientos hacia él.

La música fue escrita por John Barry, compositor con el que contó Pollack sabiéndolo ideal para la historia. Hasta ahora su compositor colaborador habia sido Dave Grusin, y no es que Grusin no fuera el adecuado, al contrario, es un grandísimo autor, pero Pollack quiso dar a las escenas de esta cinta el toque romántico de la escritura de cuerdas del gran John Barry.

Barry, británico nacido en 1933 y fallecido en 2011, fue uno de los compositores insignia de la música cinematográfica. Empezó su carrera en el mundo del jazz formando la banda The John Barry Seven, una de las formaciones jazzisticas más importantes de las Islas. Más tarde llegaría al cine de la mano de su personaje estrella: James Bond. Es el compositor que más cintas ha compuesto para la saga, comenzando su andadura en Dr. No (1962). El compositor contratado fue Morty Norman, pero el director Terence Young llamó a Barry para que hiciera los arreglos del famoso tema de Bond. De aquí en adelante sería Barry el que se hiciera cargo de la mayoría de los films, incluso teniendo disputas judiciales con Norman por la autoría de dicho tema.

Pero bueno, centrémonos en la obra que nos ocupa. El compositor creó un estilo muy propio en sus composiciones, donde la cuerda sobresalía sobremanera. Con un estilo muy británico heredero de Vaughan Williams, y una orquestación muy delicada y a veces de sonoridades tristes.

Barry supo musicalizar como nadie esta historia dotándola de un tema principal portentoso, cargado de romanticismo y nostalgia, donde las cuerdas y la flauta llevan el peso compositivo, una joya musical que utilizaría como leitmotiv del amor de la pareja durante el film. Con apariciones tan importantes como la de la escena del vuelo en avioneta sobre el continente negro, en la que los metales abren la pieza, dando paso a las cuerdas que van dibujando la excitación que produce en la pareja el sobrevolar esos paisajes tan bellos. Poco a poco Barry va subiendo de tono la música hasta llegar a la explosión grandilocuente del motivo central. Sin duda una de las cotas más altas de la llamada música para el cine.

La partitura esta basada en este extraordinario, tema y las variaciones que sufre a lo largo del film.

Introdujo también el autor un tema dedicado a Karen (Streep), dulce y delicado como su personaje, dominado por la flauta y una suave orquestación de cuerdas que no desmerece en nada al principal.

Destacar a su vez el tema “Alone on the farm”, un bello interludio de cuerdas y oboe, que refleja el paso del tiempo en la granja, cuando Karen se encuentra sola esperando la llegada de su amor y conviviendo con su recuerdo, magistralmente narrado por el compositor.

Acaba con la soberbia escena en la que la protagonista recuerda sus vivencias en dicha granja, donde hace hincapié en que unos leones descasan sobre la tumba de su amado. Un magnífico plano general de la colina con voz en off de Streep y el tema de amor compuesto por el maestro en todo su esplendor, donde la flauta en su comienzo y las cuerdas acto seguido nos transportan hasta estos terrenos amorosos de singular belleza.

Una obra maestra que por suerte podemos escuchar una y otra vez, gracias a los discos editados por MCA primero en 1985, con el score original dirigido por Barry, y más tarde, concretamente en 1998, Varése Sarabande lanzó al mercado discográfico una regrabación digna y milimétricamente interpretada por Joel McNeely al frente de la Royal Scottish National Orchestra.

Para mi esta partitura tiene una importancia especial, puesto que fue la primera banda sonora que compré, iniciando con ella la vasta colección que he ido adquiriendo a lo largo de los años.

1990

Pretty Woman.

Comedia romántica protagonizada por Julia Roberts y Richard Gere con dirección de Garry Marshall, autor de una filmografía discretra con títulos como Novia a la fuga (1999) o Princesa por sorpresa (2001). La cinta obtuvo muchísima fama, y es una de las películas más vistas de la historia del cine. Dicha honra radica en un acaramelado guión firmado por J.F. Lawton, una masiva afluencia de público femenino atraído por los atractivos de Richard Gere (dicho sea de paso, está horrible), y una actuación más que notable de Julia Roberts merecedora de una nominación al Oscar.

Narra la historia de un excéntrico millonario que contrata los servicios de una prostituta para que lo acompañe a diferentes reuniones sociales, enamorándose al final de ella.

Uno de los logros del film fue el adecuar una serie de canciones a las diferentes escenas, quedando muy bien adscritas. Como tema central se usó “Pretty Woman” de Roy Orbison, el cual todo el mundo recuerda.

El tema “It Must Have Been Love” del grupo sueco Roxette se utilizó como tema de amor, resultando muy adecuado a la historia y pasando a los anales del cine como una de las músicas más recordadas. Per Gessle, miembro masculino de dicho grupo, compuso la música y la letra.

Estas son dos de los ejemplos más destacados de las numerosas canciones que se introdujeron en el metraje, de autores como David Bowie, Robert Palmer o Natalie Cole. Con tal acumulación de canciones, la música original de James Newton Howard pasó desapercibida (alguien la recuerda) entre tanto tema cantado.

James Newton Howard, compositor norteamericano que trabaja habitualmente para el cine, se hizo cargo de tan difícil tarea. Howard se dio a conocer como pianista de artistas tan importantes como Elton John, durante las giras de los años 70 y 80. Más tarde formando parte en diferentes films ya como compositor, sin tener en su música un estilo propio. Muchas de sus partituras sonaban a composiciones ajenas, El príncipe de las mareas (1991) a Barry, El fugitivo (1993) a Goldsmith por citar dos ejemplos. Hoy en día es uno de los compositores más reputados dentro de la industria, y por suerte ha encontrado ese estilo que no poseía en sus comienzos, con obras a sus espaldas tan excelentes como Maléfica (2014) o El bosque (2004).

El poco espacio que le quedó al compositor lo rellenó con un tema de amor bastante notable, interpretado al piano, de bella factura. Lo utilizará como leitmotiv a lo largo del film para la pareja protagonista. También compuso algún tema dramático intrascendente. Ante tanta canción poco más podía hacer el compositor.

https://www.youtube.com/watch?v=L-rhxL8jYUM

El sello Emi editó el disco en 1990 conteniendo las canciones, ni un solo tema de Newton Howard, que se convertiría muy pronto en éxito de ventas, siendo uno de los discos de música de cine más vendidos.

1990

Ghost: Más allá del amor.

Drama romántico con un toque sobrenatural dirigido por el irregular Jerry Zucker (Aterriza como puedas 1980, El primer caballero 1995), con un interesante guión obra de Bruce Joel Rubin, y que tuvo como interpretes a Demi moore, Patrick Swayze y Woopi Goldberg. El film está muy bien construido, recibió 5 nominaciones a los Oscar, ganando 2, Mejor Actriz Secundaria (Goldberg) y Mejor Guión Original.

Sinopsis: Una pareja ve interrumpido su amor cuando él muere. Pronto intentará comunicarse con ella a través de una médium, y advertirle de un peligro, siguiendo así su historia de amor.

En el apartado musical esta cinta será recordada por la maravillosa canción “Unchained Melody”, perfectamente interpretada por los Righteous Brothers y que se utilizó en la película como tema de amor. Esta canción la compuso el gran Alex North, con letra de Hy Zaret para el film de 1955 Unchained, recibiendo en dicho año una nominación al Oscar. Si es verdad que la misma ha quedado asociada al film que nos ocupa, no sabiendo mucha gente que en realidad es perteneciente a la cinta del año 55. Sea como fuere, resulta que la canción es preciosa y encaja como anillo al dedo a la historia que se nos narra en pantalla.

En cuanto a la música original fue compuesta por el francés Maurice Jarre. Nacido en Lyon en 1924 y fallecido en Los Ángeles en 2009, es uno de los compositores de cine más importantes e influyentes del siglo XX. Con un estilo muy personal Jarre se ganó la confianza de los mejores directores de la época, recibiendo 3 Oscar de su colaboración con David Lean (Lawrence de Arabia 1962, Doctor Zhivago 1965 y Pasaje a la India 1984). Compositores franceses actuales de la calidad de Alexandre Desplat o Philippe Rombi reconocen la influencia de la música del maestro en sus composiciones.

Jarre escribió una partitura basada en los sonidos del sintetizador. Por aquella época estaba muy influenciado por la música que componía para dicho instrumento su hijo Jean Michel, el cual había llegado a alcanzar mucha popularidad. Eso sí, en cada tema se encuentra la impronta del gran compositor que es Maurice, con un estilo inigualable.

Escribió temas envolventes para la relación de la pareja protagonista, con un motivo de arpa y flauta muy significativo para el amor que ambos sienten, incluso más allá de la muerte.

Otros más inquietantes e hipnóticos, referentes al peligro que acecha a la protagonista, y otros más movidos haciendo hincapié en las escenas de acción del film.

Adapta de igual manera el compositor el tema de amor de Alex North en versión orquestal, haciéndolo parte del score.

Lo mejor sin duda de esta composición es el tema dedicado a los protagonistas, que en cierta manera recuerda en su comienzo al que escribiera Jarre para Gorilas en la niebla (1985), y, como no, la consabida interacción que provoca la genial canción de North en la cinta. Por lo demás es una composición regular en la filmografía del francés, a mi juicio muy saturada por los sintetizadores. Me sorprende mucho que la academia de Hollywood lo recompensara con una nominación a la Mejor Música Original, creo que esto fue más bien por la influencia y repercusión de la canción principal.

Milan Records editó la música en disco en 1990, conteniendo la canción y música de Jarre, reeditándola en varias ocasiones a lo largo de los años. Este es un disco muy vendido.

1994

Only you.

Comedia romántica desarrollada en Italia. Dirigida con maestría por el veterano Norman Jewison, autor de grandes títulos como: En el calor de la noche (1967), El caso Thomas Crown (1968), El violinista en el tejado (1971) o Agnes de Dios (1985). La cinta cuenta con la presencia en su papeles principales de unos estupendos Marisa Tomei y Robert Downey Jr, y una fotografía excelente obra de Sven Nykvist.

Durante una sesión de espiritismo siendo muy joven, Faith, una chica muy romántica, descubre el nombre del que ha de ser su amor verdadero. Años más tarde, ya adulta y apunto de casarse, recibe la llamada de un antiguo compañero de su novio, lamentándose por no poder ir a la boda. El nombre de este es el mismo que le fue revelado en su juventud. Decide ir a Italia, donde se encuentra este hombre, para conocerlo.

La música de este film corrió a cargo de la británica Rachel Portman, una de las pocas mujeres que trabajan para el medio cinematográfico, junto a Debbie Wiseman, Anne Dudley, Héléne Blazy, Annette Focks o Deborah Lurie. Es sin duda la mejor y de más prestigio de todas ellas, conjugando en sus partituras un estilo muy elegante de melodías muy bonitas, incluso ganando un Oscar por Emma (1996).

Para Only you Portman realizó un score romántico con un tema central, también usado como tema de amor, muy bello. “Written the stars” es el nombre del primer corte en el que lo podemos escuchar. Arpa y cuerdas nos introducen el motivo de dicho tema, todavía no desarrollado.

“I’m coming with you” es un tema de aire cómico y desenfado, vibrante con toques de xilófono y oboe, enmarcado en una orquestación de cuerdas que ya recuerda a los temas que compusiera años más tarde para la magnífica Chocolat (2000).

Encontramos el tema de amor más desarrollado en el corte “Venice”, una estupenda melodía comenzada por el clarinete y secundada por la sección de cuerda, que desprende un halo romántico fantástico. Uno de los aciertos de Portman fue el ir introduciendo este tema poco a poco cada vez más desarrollado, al igual que evolucionan los sentimientos de amor de los dos protagonistas.

Podemos vislumbrar lo dicho en temas como “Lost in the Tuscany” con guitarra española, armónica y cuerdas en acompañamiento, realmente delicioso, que incrementan todavía más si cabe la magia del lugar (la Toscana). O “Gypsy Blessing” que contiene un solo de violín extraordinario, acompañado a continuación de un solo de saxofón del motivo principal de la canción “Some enchanted evening”. Esta es introducida en el film, teniendo un papel muy importante en el desarrollo del mismo. Compuesta por Richard Rodgers con letra de Oscar Hammerstein II, fue escrita originariamente para el film musical South Pacific (1958) e interpretada por Ezio Pinza. Una joya llena de lirismo.

No es la única canción que adquiere importancia dentro de esta banda sonora. Son destacables al igual “O sole mio” (E. Di Capua, G. Capurro, A. Mazzucchi)  por el lugar geográfico donde se desrrolla la acción, “Once in a lifetime ” compuesta e interpretada por Michael Bolton con letra de Diane Warren y Walter Afanasieff (este último letrista y productor musical de Céline Dion), y por último la famosa canción que da nombre al film “Only you” compuesta por B. Ram y A. Rand, e interpretada aquí magistralmente por Louis Armstrong.

Portman escribió un tema de acordeón con influencia y color italiano muy adecuado para la escena en la que llegan a un precioso restaurante.

Música más dinámica, con un gran empleo de el xilófono y la pandereta en el corte “Running afther Damon”.

Y como he dicho con anterioridad, terminando de desarrollar el tema de amor en las escenas finales de la cinta, destacando “Do you love him?” en el que el violín solista acompañado por toda la orquesta nos funde en esta sensación tan mágica que es el amor, y “Theme from Only you” donde la flauta y el oboe nos envuelve sin concesiones como si de una manta de cachemir se tratara.

Una obra excepcional de la compositora británica que por suerte podemos disfrutar a través de la escucha de la estupenda edición discográfica que puso en circulación el sello Columbia en 1994, de muy recomendada adquisición.

1994

Leyendas de pasión.

Drama romántico dirigido por Edward Zwick (El último samurái 2003, Diamante de sangre 2006, Resistencia 2008) que cuenta entre sus atractivos, sobre todo para las féminas, con la participación de Brad Pitt, en otra de sus horribles actuaciones, y con un reparto plagado de nombres conocidos, pero no de buenas interpretaciones, como los de Anthony Hopkins y Julia Ormond. Aidan Quinn y Henry Thomas son los únicos que salvan un poco los papeles. Eso sí, tiene la cinta muchos puntos buenos como la fotografía de John Toll, ganadora de un Oscar, y un score firmado por James Horner muy meritorio.

James Horner, compositor norteamericano que empezó su carrera en el cine en producciones de serie B de la American International, productora donde habitualmente realizaba sus películas Roger Corman, y donde también se formaron actores de la talla de Jack Nicholson. Después de estos comienzos Horner destacaría en producciones como Krull (1983) o Willow (1988), donde escribió partituras sinfónicas con un estilo muy propio, sin dudar en introducir instrumentos étnicos de otros países como el shakuhachi (flauta japonesa). Hoy en día es uno de los compositores más reputados de la música de cine, aunque algunos críticos tilden su música de repetitiva. Queda reflejado su buen hacer en la reciente The amazing Spider man (2012 donde sin duda superó con creces lo que escribiera Hans Zimmer para la segunda entrega), o en la próxima colaboración con el director francés Jean Jacques Annaud en El último lobo (2015).

Firmó en esta ocasión el compositor una partitura sinfónica de alto contenido romántico, en la que no faltó la introducción del shakuhachi, con una orquestación muy lograda por parte de Thomas Pasatieri (habitual de Thomas Newman) y Don Davis, brutalmente interpretada por la London Symphony Orchestra bajo la batuta del autor.

Encontramos temas realmente extraordinarios como “Legends of the fall” o “The Ludlows”. En este último podemos apreciar un motivo de piano de muy alta calidad, y un solo de violín hacia su final muy bello.

El score está plagado de momentos memorables, y dan fe de ello temas como “The Wedding”, donde el clarinete nos introduce en una joya musical de suave orquestación, y la sección de cuerdas destaca con especial relevancia, plasmando la melodía del tema de amor magistralmente.

Tres ejes son la columna vertebral de esta composición, un tema central precioso que hace referencia a la añoranza de la tierra natal, el tema de amor que magnífica la relación de la pareja protagonista (Pitt, Ormond) y es utilizado a su vez como segundo tema central del film, y temas de acción majestuosos. Sin dejar a un lado otros de corte muy dramático, en los que se utilizan variaciones de los dos principales.

Dentro de los de acción destacaremos “To the boys”, con utilización de percusión típica del maestro, de corte similar a la que escuchamos en su obra maestra Braveheart (1995). Este se entremezcla con un motivo dramático muy puntuado por las cuerdas de cierta similitud con uno de los temas de La Reina virgen (1953) de Miklós Rózsa.

Otra muestra de estos temas la encontramos en “Samuel Death”, en la que una percusión vibrante se mezcla con metales que detallan una escritura por parte del compositor muy minuciosa y cuidada, en cuyo final podemos escuchar el motivo central, casi idéntico, de su posterior film Braveheart. Eso no quiere decir que se plagie a sí mismo. Todos los compositores aplican ideas similares en muchas des sus obras, incluso el mismísimo John Williams, por eso no es peor compositor, al contrario, tiene estilo propio, no pudiendo decir lo mismo la mayoría de compositores actuales.

En su conjunto esta obra es otra de las joyas compositivas de su autor, teniendo en sus temas más sosegados un cierto gusto Barryano muy destacable, siempre sin llegar a la copia.

Epic Soundtrax editó el score en un compacto de casi 80 minutos de duración, donde se puede apreciar la música en todo su esplendor.

 

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5 comentarios a Especial San Valentín.

  • david  dice:

    Espectacular especial de San Valentín,,,¡¡¡¡Enhorabuena!!!.
    Como siempre, comentarios llenos de sabiduría,información y buen hacer de su autor, siempre muy inspirado y diestro en sus palabras,se nota como su pasión por la música de cine fluye,como un torrente de esquisitez en su pluma( o teclado),,,,,Gracias por enseñarnos cultura musical Toni.

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    • antoniopinera  dice:

      Gracias por tus palabras. Lo intento hacer ameno.

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      • david  dice:

        Enseguida el especial de cine religioso por semana santa, estoy desando leer tu cometario de Ben-Hur y Espartaco, dos obras incontestables.

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        • antoniopinera  dice:

          Si, espero poder hacerlo.

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  • marmupe  dice:

    Magnifico el especial!!! Me ha gustado mucho.

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