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La ley del silencio: Leonard Bernstein.

1954

Obra maestra del séptimo arte rodada por Elia Kazan, que cuenta con una interpretación portentosa de Marlon Brando. El film es enardecido por la ayuda inestimable de un guión esplendido firmado por Budd Schulberg (Artículo: Malcom Johnson), en el que se retrata estupendamente la vida tan dura de los muelles donde se desarrolla la acción. Además de este, muchos son los aspectos que hacen de esta película una obra imprescindible, por ejemplo, una fotografía en blanco y negro firmada por Boris Kaufman realmente bellísima, que nos hace sentir la asfixia de esta vida de penurias y violencia con la que se vive en dicho muelle.

Marlon está magníficamente secundado por un reparto muy bien elegido por parte de Kazan. En él destacan las actuaciones de Karl Malden, aquí como párroco que intenta redimir al personaje interpretado por Brando, Lee J. Cobb, que borda su papel, el no menos impresionante Rod Steiger, e introduciendo en el que sería su primer envite en Hollywood a una jovencísima  Eva Marie Saint, siguiendo de manera genial la gran interpretación de su partenaire.

El film obtuvo 12 nominaciones al Oscar, entre otros premios, ganándolo en 8 de ellas, película, director, actor principal, actriz de reparto, guión, fotografía, montaje y dirección artística.

Sinopsis: Un ex boxeador fracasado, intenta ganarse la vida como puede dentro de los muelles de Nueva York. Para ello no duda en mezclarse con la mafia que impera dentro de los mismos, instigando y haciendo trabajos sucios para ellos. Todo cambia para él cuando conoce a la hermana de una víctima del clan. Esta le hará sentir un ser nuevo en su interior, conociendo al párroco de su comunidad, el cual le animará a denunciar en los tribunales a esta gentuza.

Por supuesto uno de esos aspectos a los que me refería, que mejoran la cinta sustancialmente, es el musical. Leonard Bernstein fue el encargado de componer la partitura. Bernstein (1918-1990), fue compositor, pianista y director de orquesta, faceta por la que recibió más fama internacional, siendo el primero en Estados Unidos en ostentar tal privilegio. Personalmente, a mí me gusta más como compositor, pero para gustos los colores.

Dentro de este campo, compuso obras muy considerables, basadas sobre todo en una escritura netamente influenciada por la música de cariz americano, que tanto defendió el maestro junto a otros compositores como Aaron Copland, Jerome Moross o Virgil Thompson. Este tono fue adoptado por el compositor, sobre todo, mezclando en sus partituras una escritura vanguardista, que seguirían más tarde de manera excelente gentes como John Corigliano o Elliot Goldenthal, una marcada influencia del jazz, estilo al que Leonard consideraba la verdadera música norteamericana y además los sonidos hebreos, que tan bien conocía al ser judío. Junto a David Amram, quizá sean los dos mejores embajadores del estilo judío dentro de la música sinfónica.

En el cine Bernstein se prodigó poco, por desgracia. Sin duda nos hubiera ofrecido scores maravillosos. El título que nos ocupa fue uno de estos escasos escarceos junto a West Side Story. Firma en él una partitura dura y potente, que va muy acorde con el ambiente que impera en el film.

Se puede atestiguar lo dicho desde sus títulos de crédito, donde comienza el maestro con una suave melodía de vientos, para a continuación dar paso a un motivo envolvente de percusión y saxo muy jazzisticos, para acompañar por primera vez al protagonista y los mafiosos que lo acompañan.

Una tenue melodía de clarinete, sustentada por cuerdas en relieve, sigue a la mañana siguiente al asesinato al que Brando ha ayudado a consumar. Esta es tremendamente triste y decadente, haciendo referencia al estado de arrepentimiento que siente, no estando orgulloso de su persona.

Uno de los mejores temas es el dedicado a la historia de amor entre la pareja protagonista, de delicada flauta, como es el personaje de Saint, evoluciona mediante una exquisita escritura de cuerdas en un tema de amor en toda regla con solo de trompeta , maravilloso y muy bonito. Este aparece como leitmotiv de la pareja en varios momentos del film, no sólo haciendo hincapié en su amor, sino también en la redención que ha supuesto la muchacha en el protagonista.

Por supuesto la música de cariz más duro aparece en muchas escenas de la cinta, podemos escuchar dentro de esa orquestación vanguardista, incluso pianos disonados.

A modo de relajación para el film, compuso Bernstein temas de jazz más alegres y distendidos, utilizados en escenas como las que discurren en el bar, que ayudan a tranquilizar un poco al espectador, no todo es malo en los muelles.

La escena de la confesión, es remarcada por el compositor con apuntes estridentes de cuerdas. Con ello nos advierte de las fatales consecuencias que le va a producir dicho acto. Bernstein, muy inteligentemente, nos avisa.

El tema principal, lo podemos oír de nuevo magnificado, y magistralmente acompañado por la sección de cuerda, en la secuencia de la muerte de Charley, uno de los personajes, que no quiere vivir bajo el yugo de los mafiosos. En éste el  compositor dota a la percusión de una escritura frenética, que por contraste se vuelve suave, casi como a modo de réquiem, cuando todo finaliza para el pobre hombre. Suena entonces una melodía bellísima y desesperanzadora.

Significativo resulta a su vez el tema triste y melancólico que compuso Leonard para la escena en la que Brando descubre sus palomas muertas. Con el peso de la misma recayendo en las cuerdas, donde destaca un solo de violín precioso, que hacen del personaje un ser muy admirable.

Ya para acabar hay que destacar la música para las escenas finales, donde el compositor entremezcla de manera muy notoria el tema suave del principio en los muelles con leves motivos de arpa, que comienzan el calvario final para el personaje de Marlon. En éstas los matones no dejaran al protagonista entrar en su puesto de trabajo, pegándole una paliza de muerte. Sin embargo Brando reaparece casi moribundo, con la cara totalmente destrozada, en un acto dignificante y heroico, pasando por delante de todos los allí presentes, esperando a ser llamado a su trabajo. Bernstein deja entrever entonces una melodía apabullante, donde los movimientos del protagonista son matizados con la incursión de trompeta y toques de platillos majestuosos, al igual que la hazaña del mismo.

Una gran obra maestra de la música de cine, que fue recompensada con una nominación al Oscar en 1955, perdiendo ante una no menos impresionante Escrito en el cielo del ucraniano Dimitri Tiomkin.

Por suerte para los aficionados, en Diciembre del año pasado, el sello discográfico Intrada de Douglas Fake, sacó a la venta el score íntegro, en una maravillosa edición original, en la que Morris Stoloff conducía la Columbia Pictures Orchestra. Incluye un libreto lleno de anécdotas sobre el film y su música, muy cuidado como todos los del sello. Imprescindible.

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Un comentario a La ley del silencio: Leonard Bernstein.

  • david  dice:

    Maravillosa critica de una maravillosa partitura,del poco fecundo Leornard, que lastima que no nos dejara mas materia del que compuso,pues es admirable su composición y describe muy bien y con crudeza el ambiente portuario y las relaciones y emociones entre los personajes.
    Rin glin.

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