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Partituras Olvidadas: Veracruz.

Entretenido Western de 1954 dirigido por Robert Aldrich, en el que unos mercenarios norteamericanos arriendan sus pistolas al mejor postor durante la revolución mexicana. El film está espléndidamente acabado, cuenta con un muy buen trabajo detrás de las cámaras a cargo de Aldrich y una bellísima fotografía firmada por Ernest Laszlo, que acentúa todavía más si cabe la belleza de los paisajes mexicanos.

Tiene un dúo de actuaciones protagonistas muy importante. Burt Lancaster y Gary Cooper se entienden maravillosamente bien en pantalla, ofreciéndonos un deleite de grandes apariciones en escena. Entre su reparto encontramos a su vez, actores de la talla de Denise Darsel, César Romero, Georges Macready, Ernest Borgnine, Charles Bronson o Jack Elam. Como anécdota, cabe destacar la introducción (en su primer papel en Hollywood) de Sara Montiel.

Hugo Friedhofer (1901-1981) se hizo cargo de la composición musical, orquestada y conducida por Raúl Lavista Peimbert (1913-1980), compositor y director de orquesta mexicano, que participó en numerosas cintas de su país, como El ángel exterminador de Luis Buñuel.

Compuso para esta ocasión el maestro una partitura dominada por su estupendo tema principal, de marcado acento hispano, que contiene una melodía de cuerdas exquisita. Este comienza con un motivo de metal y percusión muy logrado, adentrándonos en la historia eficientemente.

A lo largo de la cinta será usado como leitmotiv, apareciendo en un sinfín de pequeños cortes, algunos embelleciendo los paisajes y otros llevando el devenir de lo narrado, por ejemplo en el tema posterior de los títulos de crédito, donde el clarinete y una suave orquestación de cuerdas derivan en dicho motivo central.

Friedhofer dotó a las secuencias de peleas y batallas de música de acción. Música tremendamente activa y enérgica, que llevará a nuestros protagonistas a parecer más valientes, si cabe, de lo que son en realidad.

Escribió otros temas más ligeros a guitarra o entremezclando instrumentación popular mexicana, que serán aplicados en las escenas de fiestas en pueblos, o paso por aldeas, así como en la entrada en la cantina por parte del personaje de Cooper en el principio del film.

Fanfarrias de trompetas para la entrada en escena del marqués del ejercito de Maximiliano, o también usadas para la entrada en palacio de este último.

Durante la recepción en el palacio, no dejan de sonar cortes de baile muy dignificantes, que contrastan con las pintas desgalichadas de los hombres americanos, y su falta de modales. Muchos de ellos son interpretados en forma de waltz, resultando ser muy bonitos.

En contra, para las secuencias que transcurren en los campamentos juaristas, o donde aparecen soldados humildes que siguen a Juárez, la guitarra solista será la voz de los mismos (la mayoría campesinos).

Como he comentado con anterioridad, el tema central es introducido para muy distintas actuaciones, como por ejemplo remarcar el paisaje. Uno de los mejores cortes del score se encuentra en la secuencia donde el convoy que viaja hacia Veracruz atraviesa las pirámides aztecas. Comienza con un motivo misterioso, que hace referencia a los juaristas apostados allí, seguido a continuación de otro motivo de címbalo, muy gnóstico, en referencia a la grandiosidad de las construcciones y las gentes que las hicieron.

La bella melodía de cuerdas de éste tema principal será utilizada por el compositor como principio de tema de amor (que nunca se desarrollará), aplicables a las dos parejas, por una parte Cooper y Montiel y por otra Lancaster, Darsel. Digo que no se desarrolla porque Friedhofer, en un alarde de su valía como compositor y narrador, nos dice con esto que sólo se trata de escarceos amorosos, ninguno de ellos está enamorado. Bueno sí, sólo de sus propósitos.

En las escena final del duelo entre los dos protagonistas, escuchamos un excelente tema. Se oye primero un intrigante toque de percusión, que cesa cuando disparan las armas. Por un instante hay un silencio, hasta que el personaje interpretado por Lancaster cae al suelo. Entonces Friedhofer introduce, muy acertadamente un solo de guitarra del motivo central. ¿Qué nos quiere decir con esto el compositor?, muy sencillo: Al ser el personaje de Cooper un  hombre con más principios que los otros mercenarios, los cuales solo buscaban dinero, se ha impregnado de la heroicidad de estos campesinos que buscan su libertad y que justamente se harán con el cargamento de oro, empleándolo en su honorable causa.

Finaliza el score con la incursión de una variación grandilocuente del tema principal, de magníficos golpes orquestales (sobre todo de platillos), que nos da muestra de la gran obra que compuso aquí el maestro.

Por desgracia e injustamente está prácticamente olvidada. Nunca ha sido editada en disco, con mucho sentir por nuestra parte, esperando después de este comentario que se pueda conocer un poquito más. Ahora mismo sólo se puede disfrutar de la misma visualizando el film.

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